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| Diego Marín
blogs.larioja.com, España
Martes, 31 de marzo del 2009

ENTREVISTA A INÉS FERNÁNDEZ-ORDÓÑEZ

«No hay que censurar un determinado uso sino reconocer que hay formas propias de hablar».


El miembro más joven de la Real Academia Española participó en las jornadas sobre la «lengua autóctona» de la Universidad de La Rioja

Será la cuarta mujer en entrar a la Real Academia Española tras la escritora Ana María Matute, la historiadora Carmen Iglesias y la científica Margarita Salas. Además, será la primera filóloga y el miembro más joven de dicha institución.

Inés Fernández-Ordóñez (Madrid, 1961), catedrática de Lengua de la Universidad Autónoma de Madrid y autora de diversos estudios sobre Alfonso X el Sabio, intervino en las IV Jornadas Científicas San Millán de la Cogolla y el Camino de la Lengua Castellana de la Universidad de La Rioja con la conferencia La variación gramatical en el español del centro-norte peninsular.

Ocupará el sillón de la pe mayúscula en la RAE (sustituyendo al poeta Ángel González). ¿Es este el objetivo de un filólogo?

-No puede serlo puesto que no depende de uno mismo, para ser académico tienes que ser propuesto por otros. El objetivo de un filólogo puede ser aprobar una oposición o publicar un libro, pero ser elegido para la Real Academia Española no está en la mano de uno. Aunque, eso sí, es un enorme honor.

¿Sobre qué versará su discurso de ingreso en la academia?

-Mi idea es hacer un discurso en el que converjan la Historia de la Lengua y la Dialectología, quizá proyectando algún mapa.

¿Es significativo que solo haya cuatro mujeres en la RAE o sólo es un dato anecdótico?

-Cuatro mujeres en la RAE es poco proporcional al papel de la mujer en la sociedad actual (es menos de un 10 % de los 46 miembros que tiene). La importancia y el peso de la mujer en la vida laboral y cultural es mayor que ese porcentaje. Es curioso que, además, sea la primera filóloga porque la mayoría de los estudiantes de Filología son mujeres y alrededor de la mitad del profesorado también.

¿Ha entrado con algún deseo especial a la RAE? ¿Le gustaría que cambiara algo?

-Es prematuro pensar en eso puesto que, aunque ya he sido nombrada, aún no he ingresado. Sólo espero ser útil, aportar mi experiencia en las áreas de mi especialidad, como en la edición crítica de textos antiguos. Este es mi desideratum, aunque sí me gustaría incorporar sensibilidad por la Dialectología.

Dirige el Corpus Oral y Sonoro del Español Rural, que ya cuenta con 900 horas de grabación. ¿Cómo surgió su interés por este campo de trabajo?

-Me encargaron dar clases en la Universidad sobre Dialectología y, cuando las preparaba, las preguntas que me surgían no tenían respuesta. Entonces quise constatar sobre el terreno si, por ejemplo, el uso de pronombres era igual en el centro de España que en el resto de las regiones. Comprobé, además, que había más aspectos que me interesaban y en la Universidad Autónoma de Madrid conseguí que se reconocieran unas prácticas de campo, que es como se obtienen las muestras del COSER, y que creo que tiene mucho interés.

Dialecto riojano

¿Es La Rioja una región peculiar en este sentido?

-En el centro y norte de la Península Ibérica algunas de las características del lenguaje son el uso de pronombres átonos, el neutro de materia y el desplazamiento modal. El uso del Condicional como si fuera el Imperfecto de Subjuntivo se da mucho en La Rioja. El español tiene formas comunes y, luego, léxico propio en cada zona. Si fuera de las regiones no se reconocen estas formas específicas, no es motivo para que no se use sino, más bien, de riqueza.

También ha estudiado los usos del leísmo, el laísmo y el loísmo. ¿Un problema sin solución?

-Del mismo modo, hay distintas formas, según la zona, de asignar los pronombres. No hay que censurar un determinado uso sino reconocer que hay formas propias de hablar. Igual que si alguien sesea o aspira la ese, no es una incorrección, es una peculiaridad. Una cosa es que el uso general de una lengua tenga más prestigio y otra que lo demás sea erróneo.

Ayer, su conferencia trató sobre las variaciones gramaticales. ¿Qué nos diferencia a los del Norte de los del Sur, lingüísticamente hablando?

-Sobre todo el leísmo, el laísmo y el loísmo, que no hay en el Sur. Aunque esto no es exacto del todo, porque en Aragón no existe.

Como experta en dialectología rural, defiende el uso de la lengua según la voluntad colectiva de los propios hablantes. ¿Esto enriquece o empobrece a la lengua?

-Hay que diferenciar entre lengua hablada y escrita, cada una tiene unos patrones propios y unas normas que se deben cumplir en la comunicación. La lengua estándar depende de la educación y garantiza la inserción social e incluso laboral de la persona, pero no hay que censurar lo que se desvía de ese modelo lingüístico, sólo son formas diferentes. Es cierto que aquello que se escribe tiene más prestigio pero no hay que renunciar a las formas propias del habla.

Lo que sí parece verdaderamente peligroso es que se impongan los modismos lingüísticos creados por figuras televisivas de dudoso prestigio.

-Es evidente que, en gran medida, los modelos lingüísticos de hoy los imponen los medios de comunicación. El lenguaje de la radio, la televisión o la prensa tiene una complejidad léxica y sintáctica limitada, a veces dada por la simplificación, por la economía lingüística… Pero esto sucede en todos los países, hay una progresiva aplicación de los patrones comunicativos escritos en la oralidad y no con feliz fortuna. Sí sería deseable que todo el mundo hablase con riqueza lingüística y que se hiciera ese esfuerzo pero, si miramos con perspectiva histórica, se ha generalizado muchísimo la educación en el lenguaje. Hace 50 años la mayor parte de la población española era analfabeta.

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