Noticias del español

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| Isabel Quiñones Vázquez
Lunes, 14 de junio del 2010

ENTREVISTA A HUMBERTO LÓPEZ MORALES

El libro de la Ciencia «…que te cumple enseñar y adelantar, y que sea para ti significación y aviso de que, por grande que tu ingenio fuera, debes rendir acatamiento y veneración a la doctrina de tus maestros y predecesores» fue entregado por el rector Juan A. Gimeno al insigne lingüista y nuevo doctor honoris causa por la UNED, Humberto López Morales.


P. El rey Juan Carlos en el Congreso Internacional de la Lengua Española de Rosario (Argentina, 2004) afirmaba que «todas las lenguas son en mayor o en menor grado mestizas».

El español se ha convertido en la segunda lengua de comunicación internacional, pero se estima que hacia el año 2030, sólo el mandarín superará al español y en el 2050 los Estados Unidos de Norte América, se habrán convertido (por el número de sus hablantes) en el primer país hispanohablante del mundo. Pero, ¿qué español se hablará entonces?

R. Cuando se da este tipo de circunstancia, muy bien señalado por el rey Juan Carlos, lo común es que se extienda la variedad lingüística más implantada y con mayor número de hablantes. Si además tiene prestigio (debido mayormente a sus escritores) y, se condiera útil para avanzar en la vida (recuérdese que paran los estudiantes japoneses, la palabra clave es 'Mercosur'), mejor que mejor. Por lo tanto, cabe esperar que ese español tenga un decisivo matiz hispanoamericano. De hecho, ya lo estamos viendo. Es un español fonéticamente simplificado (tras el olvido de la z y el extraordinario debilitamiento del uso de la ll), que presenta facilidades para el hablante de otras lenguas y, que además, poseen algo más del 90 % de los hablantes actuales. Esto tiene sus ventajes numéricas, pues se aprende el español más hablando en el mundo.

P. La globalización lingüística que representa la World Wide Web (WWW) —o la Malla Mundial Mayor (MMM), como Vd. ha preferido denominarla, en español, en alguna ocasión— con el espectacular desarrollo en los últimos años del uso del español en la misma, ¿representa una amenaza real de crear un español artificial, «neutro», por la necesidad de homogeneizar al máximo nuestras variedades dialectales? Por otra parte, esa internacionalización del español ¿podría llegar a afianzar el empleo inadecuado e incorrecto del idioma de que hacen gala —según muchos— los medios de comunicación?

R. El español es ya de por sí una lengua muy homogénea. Las diferencias grandes están en la entonación, pero eso no es un obstáculo para la comprensión mutua. También hay unas pocas diferencias en la pronunciación, que tampoco influyen. La gramática, por otra parte es muy homogénea, pues los dialectólogos apenas pueden señalar unos 8 o 10 fenómenos (excepción hecha de las influencias de las lenguas indígenas en el español regional de algunos sitios) que no logran hacer ininteligibles los mensajes. Lo más variable es el léxico, pero los estudios últimos de léxico-estadística no bajan del 80 % el vocabulario común a todos los hispanohablantes del mundo. Sobre los medios de comunicación se han dicho muchas tonterías y errores bastante gruesos. La verdad es que los estudios serios y solventes más recientes (ver mi libro sobre la Globalización lingüística) dejan en claro, tras rigurosos estudios de riqueza léxica, por ejemplo, que no es verdad que haya empobrecimiento del español utilizado por ellos, sino todo lo contrario. Es un lugar común creado y extendido por diletantes absolutamente falso, que es necesario combatir. No es posible de ninguna mera que exista ni que llegue a existir en los medios un español depauperado, y mucho menos inadecuado e incorrecto.

P. El mundo académico, a ambos lados del océano, le reconocen —como glosa la profesora Mª Luz Gutiérrez Araus de la UNED— el mérito de haber sido el iniciador en el mundo hispánico de investigaciones sociolingüísticas de cuño norteamericano. También que está a la vanguardia en los estudios de lingüística aplicada a la enseñanza del español como lengua materna. Es reconocido internacionalmente por sus trabajos sobre madurez sintáctica y desde hace años es impulsor de múltiples investigaciones de disponibilidad léxica que han situado al mundo hispánico en un alto nivel. Pero hay un valor, por encima de todos sus muchos méritos, que todos destacan: el de defensor del Panhispanismo. ¿Qué es la «norma culta panhispánica», en la que su maestro Manuel Alvar basaba la unidad del español, en cuya búsqueda ha dedicado Vd. muchos años, dentro del estudio de su variedad?

R. Existe, desde luego, lo que Alvar llamaba 'norma culta hispánica'. No es nada nuevo ni extraño en una lengua de gran difusión como la nuestra y con tantos elementos comunes entre todos los hablantes. Es verdad que a medida que aumenta la formación académica de los usuarios, la mayor abundancia de lecturas, los viajes, y un largo etcétera, se va adquiriendo y perfilando esta variedad superimpuesta a la coloquial de todos los días. Es una hermosa realidad, pero el español no es una excepción. Lo mismo pasa con otras lenguas de gran difusión internacional.

P. «Se hizo justicia con la lengua que se habla en América», era un sentir del que se hacían eco la mayoría de medios de comunicación del Nuevo Continente, tras la noticia de la aparición de la Nueva Gramática. ¿Es este su mérito más reseñable?

R. No. de ninguna manera. Es cierto que una parte de la prensa ha subrayado uno de los muchos logros de esta nueva gramática, que es la atención dispensada —verdaderamente formidable— que esta obra hace del español americano. Es una característica nueva —en cuanto a la extensión y finura con que se ha trabajado esta parcela— pero sería injusto reducir los méritos del trabajo del colega Ignacio Bosque y de su equipo a este punto. Hay muchísimo trabajo teórico de gran valor.

P. Desde que el almirante Colón introdujera las palabras «canoa» y «hamaca» de la lengua taína como americanismos en el español, muchas han sido las aportaciones de las culturas americanas en el idioma común. Vd. también ha estudiado la influencia de términos africanos en el idioma. ¿Han sido significativas las aportaciones extracontinentales en el español de América?

R. Con respecto a la influencia de las lenguas africanas en América, tema por lo demás muy estudiado, debemos decir en primer lugar que ha sido un enriquecimiento lingüístico, como siempre sucede con los préstamos de otras lenguas, pero esta influencia debe quedar reducida a sus justos términos. En comparación con las lenguas indígenas americanas, por ejemplo, la influencia africana ha sido casi anecdótica.

P. El Diccionario de americanismos, que se iba ha presentar hace unos días en el V Congreso de la Lengua Española, en Valparaíso (Chile) en marzo de este año, labor colectiva de varios años dirigida por Vd., y de la que ha manifestado: «Hispanoamérica se merecía desde hace mucho tiempo este diccionario», ¿qué representa para el panhispanismo?

R. El Diccionario de americanismos no pudo ser presentado como estaba planeado en el V Congreso de la Lengua España (Valparaíso, Chile) debido a los terremotos que sufrió ese país hermano. En estos momentos se están programando las presentaciones, que empezarán —naturalmente— por América, aunque también las habrá (más de una) en España, como no podría ser de otra manera. Se trata de un diccionario que ya se soñó en el seno de la Real Academia Española a finales del siglo XIX, y volvió a renacer en México, en el Congreso fundacional de la Asociación de Academias de la Lengua Española, en 1951. Pero a pesar de esos intentos, la obra no pudo comenzarse en firme hasta 1996, en la ciudad de Montevideo, entonces nombrada Capital cultural de Iberoamérica. Desde entonces se ha trabajado mucho hasta hoy, en que aquel proyecto antes fallido ha logrado convertirse en una hermosa realidad. Recoge 60,000 entradas léxicas y más de 200.000 acepciones, locuciones, frases proverbiales y un largo etcétera. Creo que su mérito más relevante es que permitirá conocer mucho mejor el español de América en todo el mundo hispanohablante, y aún de fuera de él.

P. Finalmente profesor, ¿Qué ventajas representa el panhispanismo para la comunidad de habla hispana?

R. Todo lo que permita conocernos más y mejor en todo el mundo hispánico constituye elementos muy positivos para fortalecer el panhispanismo. Ese es siempre uno de nuestro retos. Con el Diccionario de americanismos, la nueva gramática, muy pronto la nueva ortografía, y un etcétera, que si bien no es muy amplio, sí es muy contundente, las Academias de la lengua, todas a una, estamos contribuyendo a fortalecer esta unión cada día más poderosa.

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