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| Jesús Hernández
laopiniondezamora.es, España
Lunes, 12 de mayo del 2008

ENTREVISTA A ÁLEX GRIJELMO, PRESIDENTE DE LA AGENCIA EFE

«En algunos medios informativos se percibe mucha radicalidad».


Su etapa comenzó en 2004, cuando el PSOE de Rodríguez Zapatero accedió al poder. ¿De qué se siente más satisfecho de su periodo como presidente de la agencia Efe?

– De la independencia profesional en nuestro trabajo. Llevamos cuatro años tomando las decisiones que nosotros queremos adoptar, sin ninguna interferencia.

¿Ni del Gobierno ni de grupos económicos?

– Ni de uno de otros. Y haciendo auténtico periodismo independiente. Yo creo que eso es insólito en nuestro país en los medios de comunicación públicos. Estamos disfrutando de esta etapa, y hay que proclamarlo. Aunque tenemos presiones, como todos los periodistas —incluso de toreros, que se quejan de alguna crónica taurina—, nuestra ventaja, y quizá nuestro privilegio, es ésta: podemos decir que no y rechazar las presiones si consideramos que no tienen ninguna razón.

¿Los códigos éticos: por qué no se generalizan?

– Ya hay bastantes. Para que una empresa sea independiente, lo fundamental es que su propietario también lo sea. De lo contrario, no resulta fácil para los periodistas. Y, además, tendrán que serlo en contra de los intereses de aquél. Es necesario que el empresario resulte independiente y que se halle dispuesto a que sus periodistas tengan un código deontológico que, en algún momento, pueda perjudicar a sus intereses? En este momento, el empresario de los medios públicos acepta la independencia. Esa es la diferencia, y yo creo que nadie de buena fe duda esto.

¿Prisa, de donde usted procede, tiene tanto poder?o más?

– Todos los medios de comunicación cuentan con poder. Disponen del poder de contar la realidad, de influir para que la sociedad cambie y mejore. Y también Unedisa, el Grupo Zeta?

Preguntábamos por el poder de Prisa.

-Yo tenía poder cuando trabajaba allí. En mi etapa de redactor-jefe de Local, contaba con poder para que se arreglaran los semáforos que no funcionaban mediante una foto-denuncia? Todos los periodistas disponemos de poder.

¿La prensa nunca fue, en época democrática, tan partidista o tan maniquea como ahora?

– Si. Ese es un hecho que observamos. En algunos medios se percibe mucha radicalidad. Eso es malo para los periodistas, porque probablemente la generalidad de la profesión es mucho más ecuánime de lo que muestran los medios.

Habrá que decirle a los más jóvenes que las grandes historias son las pequeñas historias, que nunca pasan de moda.

– Probablemente, porque todos queremos escribir las grandes historias, y le quitamos valor a las pequeñas. Una leve historia de un folio escondida en una página, si está bien escrita, puede ser lo más leído del diario. Y un periodista que haga muchas veces eso será una informador muy leído y de prestigio. Hay que saber escribir una historia de veinte líneas como si fuera la mejor de nuestra vida. Eso es amor al periodismo. El que confunde el amor al periodismo con el amor a sí mismo no es un buen profesional.

Hay, sin embargo, mucho egotismo en el gremio.

– Sí. Algunos periodistas, cuando escriben, piensan más en sí mismos que en el lector. O piensan más en un público reducido que en un público amplio.

¿Cultura contra manipulación?

– El individuo culto es más difícil de manipular. Posee más personalidad, más criterio propio. Si están llegando a los periódicos profesionales muy fáciles de manejar, eso termina siendo malo para la sociedad.

¿Y no tiene la impresión, si somos autocríticos, de que existe, en estos días, un periodismo que es semiágrafo?

– Sí. Los académicos me suelen decir que exagero mucho, que los periódicos están muy bien escritos. Yo creo que tampoco ellos leen los diarios. O sólo se fijan en algunos. Yo leo muchos. De toda España. Y veo errores graves de desconocimiento de la principal herramienta de un periodista, que es la Lengua. Y en cada boletín informativo, de cualquier emisora, suelo percibir dos o tres errores de Lengua. Cualquiera puede cometer un fallo. El problema es que todos los días cometa el mismo error. Eso es porque algo no funciona en el sistema. Que los comentaristas deportivos «se coman» constantemente los artículos Estas fórmulas, continuamente oídas, que nadie corrige, son preocupantes, porque muestran la ausencia de espíritu autocrítico.

¿Al castellano hay que defenderlo ahora más apasionadamente que nunca?

– Los mismos errores se dan, en tal sentido, en el castellano y en el catalán. Iguales anglicismos e iguales construcciones sintácticas deficientes. El problema no es tanto el idioma como lo que se tiene en la cabeza. Sólo podemos pensar con palabras, y si construimos mal una oración es que estamos pensando mal. Eso sucede en cualquier lengua. El gran problema es la formación.

Los políticos también maltratan el idioma. ¿Ninguno se salva?

– Tanto como los periodistas. Nosotros nos contagiamos muchísimo del lenguaje político. Contribuimos a los mismos estiramientos que efectúan ellos. Alargan los vocablos sin necesidad. Les gusta hacerlo. Probablemente, existe una intuición que nos dice que las palabras esdrújulas son más cultas. Y eso es verdad. Están más relacionadas con el Latín. Así, aquellos políticos que tienen esa intuición acaban por convertir muchas en esdrújulas. Les parece que los vocablos largos son más prestigiosos. Eso ocurre en el lenguaje político, y los periodistas lo imitan.

Atrévase. ¿ZP, más socialista que Felipe González?

– Nunca he escrito un artículo de opinión política. Siempre he hecho periodismo independiente, vinculado a la información. Yo soy un informador de toda la vida, aunque he organizado secciones, pero con un criterio de defensa del interés público. Nunca he expresado opiniones de ese tipo. Y en este caso, menos que nunca, porque mis criterios podrían contaminar el trabajo de más de 2.500 periodistas de la agencia, repartidos por todo el mundo. Debo ser muy cuidadoso con mis opiniones políticas.

¿Qué resulta más dañoso: un neologismo, un tópico, un barbarismo?

– El tópico. Un neologismo no tiene porqué ser malo. Estamos rodeados de objetos que no tienen más de 100 años, con palabras extrañas. Y el genio del idioma las va rechazando, porque existía una posibilidad para nombrarlos. El idioma tiende a regenerarse con sus propios recursos? Los medios de comunicación activamos extranjerismos, barbarismos, y nuestra lengua posee suficientes recursos para crear esas palabras. Por eso no tengo nada que oponer al neologismo. Sobre todo, si nace del propio genio del idioma. En cuanto a los barbarismos, si se trata de vocablos procedentes de lenguas extranjeras que tienen su equivalencia en la nuestra, su uso sólo hace que demostrar el complejo de inferioridad que nos atenaza muchas veces.

«Me gusta la palabra ultramarino por la cantidad de genes, constituye un mecano»

Con el sonido de fondo de los zamoranos de «Alollano» y de otros grupos. ¿Qué nos enseña y transmite la música tradicional?

– Ja, ja, ja Nos enseña cultura. Me apasiona la música castellano-leonesa. Me han interesado siempre los grupos de aquí. No sé si algunos habrán desaparecido, como «Barrio Húmedo» y «La Braña» (León), «Nuevo Mester de Juglaría» y «Hadib» (Segovia), «Tronco seco» (Salamanca), «Cigarra» (Avila), «Orégano» (Burgos), «Candeal» (Valladolid). Todos esos grupos realizaron, durante una época, un fantástico trabajo de recuperación de la música tradicional.

¿Las palabras más bellas son las de la infancia?

– No es así necesariamente, porque también mantienes una relación adulta con palabras a las que puedes extraer todo su significado. En esa etapa, puedes mirar más dentro de ellas. Algunas palabras bellas, de las que yo tengo una percepción adulta, son ternura y caricia. Y existe una que me gusta, sobremanera, por la cantidad de genes, por el mecano que constituye: ultramarino, que evoca un tiempo. Sobre una raíz minúscula, tiene piezas articuladas que van componiendo una palabra, en la que cada sílaba activa un significado.

¿Qué pensarán las gentes del pueblo llano cuando se habla de pensamiento débil?

– No lo entienden. Están en otra cosa. No lo entenderían.

«El automóvil suele sacar lo peor de mucha gente. Internet también es eso»

El taco es, en ocasiones, pobreza lingüística y ausencia de pensamiento. No sabemos qué pensará usted.

– Sí, yo también creo tal cosa. Porque normalmente el taco sustituye a muchísimas expresiones más afinadas y más atinadas, más certeras y matizadas. Y sí, a veces sirve para sustituir a veinte o treinta palabras. Puede significar, por vía de abuso, pobreza de expresión. Sin embargo, yo no condeno los tacos.. Uno bien dicho, en un momento determinado, en una situación concreta, es tremendamente expresivo. El problema es si sólo sabemos expresar algunas emociones a través de los tacos. Malo.

Comunicación, comunicaciones? ¿Cuál es, cuál será, la verdadera influencia de internet?

– Será total en nuestras vidas, porque todo estará ahí: en internet. Es una reproducción de la calle: lo que hay en la vía pública se hallará recogido en la red. Es una especie de calle virtual. Todo lo existente en la vida aparecerá reproducido allí. Más que un medio de comunicación, será un medio.

Periodismo digital: ¿qué vemos, qué leemos? ¿Qué veremos…?

– Hay de todo. El automóvil suele sacar lo peor de mucha gente. Lo más deleznable. Resulta curioso: alguien que lleva una vida apacible, se sube en un coche y es capaz de insultar a cualquiera. Y para algunas personas, internet también es eso. Saca lo peor de ellos, y sólo hay que leer algunos foros? A veces me preocupa ese anonimato, que tanto protege internet. Y me preocupa, también, cuando se da en los medios de comunicación. Es como no responsabilizarse de las propias palabras pronunciadas por uno. Y no debe olvidarse que la injuria y la calumnia figuran en todos los códigos penales, que están para algo.

Su agencia está bien implantada en Hispanoamérica, continente que también conserva la cultura europea. ¿Mejor español, porque se halla más cuidado, el de allá?

– No creo que haya una diferencia geográfica, sino de estratos sociales, en perjuicio de las clases más cultas. El deterioro del español está produciéndose entre los sectores más cultos. En los humildes y populares, no. La humilde gente de los pueblos se expresa con una riqueza, con un rigor, con un gusto que es una maravilla. Sólo hay que ver cómo los campesinos de Centroamérica contaban los desastres producidos por el huracán Mitch. Lo hacían con una riqueza léxica que daba gusto. Eso, al final, nos identificaba mucho con ellos, porque veíamos que sufrían con nuestras mismas palabras. Incluso con algunas que nosotros teníamos dormidas, y que ellos despertaban.

El cargo, ya sabe. Siempre es objetivo de miradas y de exámenes. Alex Grijelmo: ¿Cómo lleva las críticas?

– Hay que contar con ellas, hay que contar con ellas. Yo no me siento muy cuestionado. Siempre aparece quien está en desacuerdo con las cosas. Si hasta Raúl, el delantero del Real Madrid, recibe críticas, cuando es el mejor jugador de España de todos los tiempos. Si hay quien critica a Raúl, ¿qué puedo esperar, entonces, yo? Ja, ja, ja.

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