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| Ana Mendoza (Efe)
www.diariodeburgos.es, España
Lunes, 15 de febrero del 2010

«EN LA RAE NO SE PUEDE ENTRAR POR CUOTAS»

La escritora Soledad Puértolas, que hace dos semanas fue elegida académica de la Lengua, cree que si la Real Academia Española ha querido contar con ella no es por el hecho de que sea mujer sino porque esta institución valora «el riesgo que implica la aventura de la creación».


«No creo en las cuotas, sobre todo en estos aspectos de la cultura. Sería muy contradictorio que en la RAE se entrara así», asegura Puértolas en una entrevista, en la que reconoce que estaba «impresionada» y «emocionada» por formar parte de una institución que hace «una labor tan importante» en pro del idioma.

Cuando el escritor Luis Mateo Díez, que respaldó su candidatura junto con José Antonio Pascual y Carmen Iglesias, le comentó que iban a proponerla como académica, sintió «una gran alegría. Fue algo que no me esperaba en absoluto».

«Personalmente es un honor y una satisfacción», señala Puértolas (Zaragoza, 1947), que está considerada una de las voces más destacadas de la narrativa española de las últimas décadas.

Aún no sabe bien qué podrá aportar a los trabajos de la Academia y desde luego «no serán los conocimientos eruditos que tiene un filólogo o un lingüista», comenta esta mujer que ha dejado sobradas pruebas de su maestría, tanto en el campo de la novela como en el del ensayo.

«Lo mío será algo mucho más personal y subjetivo, como lo es la creación literaria; y algo más intuitivo, quizá más arriesgado». Y advierte, a renglón seguido: «Los creadores siempre nos salimos un poco de la norma. Por su propia esencia buscamos y exploramos caminos nuevos».

Pero la autora de la obra La vida oculta está convencida de que si la RAE quiere contar entre sus miembros con novelistas y poetas es porque «tiene en cuenta el riesgo que implica la aventura de la creación».

A la literata le resulta «chocante» que a principios del siglo XXI sea noticia que una mujer ingrese en la institución, pero es que en ésta, que pronto cumplirá 300 años, solo había hasta ahora cuatro (Ana María Matute, Carmen Iglesias, Margarita Salas e Inés Fernández Ordóñez) y una incorporación suscita interés.

Esa escasa presencia femenina la atribuye Puértolas a que, «en su origen, la Academia era un organismo dieciochesco (de 1713) y la Ilustración fue un movimiento muy masculino; se burlaban mucho de las mujeres», comenta.

«No es tan fácil cambiar algo así. En esa época no se les pasaba por la cabeza que una fémina pudiera estar en ese grupo». Las cosas han mejorado, pero se trata de «un proceso que va lento» y que no afecta solo a la Academia, sino a otros muchos ámbitos.

«Creo que el problema es que a la mujer se le ve primero como mujer y luego como escritora o lo que sea, cuando lo lógico sería que no se nos juzgara por el hecho de ser hombres o mujeres, sino por nuestras obras», afirma la intelectual zaragozana, que ha recogido premios como el Planeta, el Anagrama de Ensayo o el de las Letras Aragonesas.

Lo que no tiene sentido, en su opinión, es que en la Academia se entre por cuotas. La autora de El bandido doblemente armado, Queda la noche o Adiós a las novias no cree en ellas y precisa que «sería muy contradictorio el forzar una situación, dado que estamos hablando de la creación, de una labor individual».

«Es posible que en otros terrenos se pueda discutir, pero, en lo que es el reconocimiento cultural, yo la cuota no la veo», recalca la autora.

En los últimos años, ha seguido con interés el trabajo de las 22 Academias de la Lengua y su esfuerzo por consensuar obras tan importantes como el Diccionario o la Gramática. «Es una labor importantísima, porque la unidad de la lengua es clave. Y a partir de esa unidad pueden venir otras».

Desde que descubrió de niña la magia de los cuentos, Puértolas se entregó en cuerpo y alma a la literatura y no concibe la vida sin ella. «Vivo en la literatura, un mundo muy cercano al de los sueños y los recuerdos», dice esta escritora que está a punto de publicar un nuevo libro de relatos, Compañeras de viaje.

La nueva académica se inspira en lo cotidiano a la hora de concebir sus libros, aunque le gusta «el símbolo, trascender la realidad. Las preguntas que se hacen mis personajes son las que nos hacemos todos en la vida», concluye.

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