Noticias del español

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| Abraham Santibañez
Diario de Aysen, Chile
Martes, 11 de agosto del 2009

EN LA ACADEMIA CHILENA DE LA LENGUA

¿Cuán importante es ingresar en calidad de “miembro de número” a la Academia Chilena de la Lengua?


Antes de contestar la pregunta, veamos cómo se define a sí misma:

La Academia Chilena de la Lengua tiene como finalidad velar por la pureza del idioma. Contribuir a los trabajos de la Real Academia Española y de la Asociación de Academias de la Lengua Española; y colaborar con otras instituciones en materias relacionadas con el idioma y con su literatura, especialmente la chilena. En cumplimiento de sus objetivos, realiza en forma permanente estudios y actividades relacionados con las materias de su competencia, tanto en forma plenaria como a través de sus respectivas comisiones especializada.

La componen, en total, 36 miembros de número (actualmente hay dos vacantes, la más reciente de las cuales es la que dejó Alfonso Calderón), los cuales se reunen cada quince días.

¿Para qué?

Sus finalidades, así expresadas en el artículo 1º de su Reglamento, son:

a) velar por la pureza y el esplendor de la lengua española;

b) contribuir a los trabajos de la Real Academia Española y de la Asociación de Academias de la Lengua Española; y

c) colaborar con otras instituciones en materias relacionadas con el idioma y con su literatura, especialmente la chilena.

Para clarificar mejor sus tareas, se agrega en la página electrónica de la Academia que:

Desde 1916, la Academia organiza cada año la celebración pública y solemne del Día del Idioma, establecido en el calendario el 23 de abril, día aniversario de la muerte de Cervantes, el gran maestro de la lengua. Además de la tradicional en la sede de la entidad, se realizan con tal motivo actividades en un buen número de ciudades del país en que hay académicos correspondientes.

Para promover y distinguir los diferentes quehaceres en torno a la lengua, la Academia ha establecido y discierne anualmente cuatro premios: el denominado «Academia», con el cual se favorece la creación literaria al galardonar al autor de la mejor obra publicada en Chile cada año; el Premio «Alejandro Silva de la Fuente», que se otorga a un periodista destacado por el buen empleo de la lengua en su labor; el premio «Alonso de Ercilla» concedido a una persona o institución que haya contribuido de modo relevante al conocimiento y difusión de la literatura chilena y el premio «Doctor Rodolfo Oroz» a los autores de estudios científicos particularmente meritorios sobre el idioma.

A ello deben agregarse los homenajes rendidos en fechas significativas a grandes figuras del idioma y de la literatura (como Nebrija, Bello, García Lorca, etc.), los ciclos de conferencias que se ofrecen sobre temas propios de la institución o en los cuales participan representantes de la entidad a solicitud de las instancias que los organizan; la habitual concurrencia de académicos a los jurados del Premio Nacional de Literatura, de otros estímulos a escritores y de importantes concursos literarios; los encuentros y seminarios sobre el empleo del idioma en los medios de comunicación en Chile, etc.

En la actualidad, el afán dominante es el Quinto Congreso Internacional de la lengua Española. Se celebrará en marzo del año próximo en Valparaíso. Su título: «América y la Lengua Española: de la Independencia a la Comunidad Iberoamericana de Naciones». Es un enorme desafío que se integra en las celebraciones del Bicentenario.

A lo largo de su historia más que centenaria (celebró su sesión de instalación el 5 de junio de 1885) han pasado por la Academia 136 profesores, escritores, investigadores y especialistas, incluyendo un número considerable de periodistas.

Para integrar esta ilustre congregación fui elegido hace un tiempo. El lunes 3 de agosto me incorporé oficialmente con un texto dedicado a la defensa del periodismo.

El aporte que eventualmente pueda hacer, solo se verá con el tiempo.

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