Noticias del español

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| Edwin Cerrato
El Heraldo (Honduras)
Jueves, 23 de agosto del 2007

EN EL BALOMPIÉ… ES UN LENGUAJE APARTE

Si usted es de los pocos seres humanos que no comulga con el deporte rey, por excelencia en el mundo, entonces quizá se podría ver sorprendido al escuchar o leer algunos términos que se prestan para el doble sentido. Pero de entrada se deja entrever que para cada interpretación existe un sentimiento, un gusto o simplemente el hecho de querer llamar las cosas por su nombre, si es que de graficar las acciones se trata.


Así nadie se sorprende cuando escucha a un relator de radio que en el trajín de su labor un día de éstos puede expresar: «Víctor saca la centralización, el Lobo increíblemente fusila de chilena, la globa se reventó en el larguero y… gooooooooooooooooool».

Analizando cada una de las palabras, centralización se refiere al envío de un balón, desde uno de los costados hacia el centro del área. Fusila de chilena, es la acrobacia de un buen jugador, pero igual se puede entender como el ajusticiamiento con una galleta dulce y con polvo blanco encima.

Y la globa (palabra usada por Mario Benedetti en algunos de sus cuentos) se reventó en el larguero explica que el balón pegó en el poste más largo. Pero igual, a alguien se le podría ocurrir que el calificativo femenino de un globo estalló en el horizontal.

Interpretaciones. El enorme diccionario de frases o adaptaciones verbales de la lengua para los diferentes sucesos deportivos entra en escena desde el mismo momento en el que el fútbol se puede definir de varias formas. Al informal le llaman potra; al profesional, fútbol de liga y en Estados Unidos por ejemplo diferencian el fútbol americano del balompié con el simple término soccer.

Al campo, lo tildan de centro de batalla, engramillado, alfombra verde, terreno de las acciones y muchos sinónimos más. Pero a las diversas formas de llevar a cabo ese magistral arte de hacer malabares con los pies se le pueden agregar famosos calificativos, uno de ellos el chanfle, que no es más que pegarle a la pelota con la parte interna o externa del zapato, ya sea con tres dedos o con el lado interno del dedo gordo.

Óscar Oseguera (32), un empleado de la empresa Aguazul, expuso dos puntos de vista importantes: uno de ellos «que se debería escribir o narrar más sencillo para que podamos entender». El otro criterio apunta que «a veces se debe hacer un esfuerzo tremendo para entender, lo que pasa es que yo más o menos entiendo lo que quieren decir». Con lo anterior, quiso decir que presume pero no que tiene bien claro lo que se quiere expresar.

Conceptos. Para Jenny Barahona, catedrática de la carrera de Letras de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras, UNAH, considera que «el lenguaje usado en el fútbol es parte de la idiosincracia de los pueblos y no se puede cambiar lo que el pueblo expresa de manera emotiva». Incluso reconoció que «se puede cambiar a las reglas de orden del lenguaje, con tal de expresar o valorar las acciones».

Por otra parte, Claudia Torres, profesional de las letras también, «la lengua es producto de una praxis social y si no maneja por lo menos el español estándar entonces buscará copiar términos de otras culturas».

Ambas profesionales llegaron a la conclusión que se puede usar un lenguaje coloquial en el ambiente en el que se desempeñe la persona. Pero también las dos reconocieron que, por ejemplo, al menos ellas, asocian chanfle con el personaje de televisión mexicano y no con la forma de pegarle al balón, o hinchada con una ligera inflamación que puede surfrir un cuerpo, aunque aquí se concede ese calificativo al grupo de aficionados.

¿Y entonces? Por mientras habrá que seguir disfrutando del folclor futbolístico con adjetivos tales como rombo, cuchareó, repliegue, escalonamiento, la famosa bicicleta, el enganche, tapadón, martilló, vomitó, sombrerito, hachazo, muerde, la pared, muralla, mar de piernas, centro a la olla, desborde, media luna, penalty, la famosa jugada del tonto, entre muchos que ya se tienen como todo un lenguaje oficial del fútbol, acorde a la inspiración del periodista redactor, relator o cronista de nuestro deporte.

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