Noticias del español

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| Marena Briones Velasteguí
El Universo, Quito (Ecuador)
Viernes, 16 de mayo del 2008

EN DEFENSA DEL «GÉNERO»

Fernando Balseca —a quien, por cierto, aprecio mucho— publicó en El Universo el artículo «Las y los copropietarias (os)».


Si no traiciono demasiado la intención de Balseca, su comentario descansa en dos consideraciones centrales:

1) Que el esfuerzo (fundamentalmente político, preciso por mi parte) de hacer visibles a las mujeres (en una cultura indiscutiblemente patriarcal, acoto también), de ninguna manera justifica que se maltrate al idioma con el uso «indecente» de muletillas como «las maestras y los maestros», o recurriendo a sintaxis «enredadas» como cuando se dice o se escribe «Estos/as jóvenes a menudo jefes/as de hogar», o apelando a la «desfachatez» de echar mano de la andrógina @; y

2) Que esas «aberraciones» tienen una causa central: la «pésima interpretación de la supuesta condición sexista de la lengua española», en primer lugar por la mala traducción que se ha hecho del término inglés gender.

He leído varias veces el artículo en cuestión y, en todas ellas, he llegado a la misma conclusión: más allá o más acá, como quiera vérselo, de los asuntos sobre los que expresamente se pronuncia Balseca, por diferentes lugares de dicho texto se deslizan adjetivos descalificadores de tesis o propuestas provenientes de la teoría y la práctica feministas -aunque no necesariamente solo de ellas- sin que se aporte el sustento que adjetivos de tal envergadura requerirían, precisamente para alcanzar el fin al que Balseca aspira: no dejar mudos a los interlocutores. He pretendido mostrar algo de lo afirmado, con los enunciados elegidos líneas atrás para sintetizar el pensamiento central del autor. Pero, aquí no voy a referirme ni a esos adjetivos, ni a la criticada sintaxis. Me interesa ahora el término «género» y la notoria ausencia que, en el artículo en cuestión, tiene su larga y debatida historia conceptual y metodológica.

Toda esa historia ha sido despachada de un plumazo por Balseca basándose exclusivamente en la circunstancia de que, en español, a diferencia de en inglés, la palabra «género» no apela a ninguna condición sexual.

Desconozco a qué está llamando Balseca, en este caso, «una muy mala traducción»; pero, voy a partir de esa, su propia afirmación, para sostener primero que, si de lo que se trata es solo de una mala traducción, entonces bien podemos suponer que el autor no descalifica al inglés gender en sus significaciones provenientes de la reflexión teórica feminista anglosajona, que lo tomó para sí de la gramática en la década de los sesenta y, con ello, dio inicio a por lo menos 40 años de un enriquecedor y multicolor proceso de construcción y deconstrucción conceptual de dicho término. Eso quiere decir también que, incluso en su idioma de nacimiento, el término gender ha traspasado las fronteras conceptuales de sus originarios límites. Y eso quiere decir que, para referirnos en español a todo ese cúmulo de referencias que él ha suscitado y continúa suscitando, necesitaríamos encontrar un término capaz de representarlas de la mejor manera posible. ¿Habrá un significante mejor que el que resulta de su traducción literal al español: género, que forma parte ya de un prolífico derrotero teórico mundial? Ofrezco conseguir un premio para quien lo encuentre.

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