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Martes, 15 de febrero del 2011

«En Castilla no está el troquel definitorio de nuestra lengua»


Extractos del texto La lengua de Castilla y la formación del español leído por la nueva académica.


El español se formó a raíz de un cruce de las lenguas peninsulares y de la influencia de los idiomas europeos. Esta es la tesis que defendió ayer la filóloga Inés Fernández-Ordóñez en su discurso de ingreso en la Real Academia Española, La lengua de Castilla y la formación del español. Un texto brillan-te y original que funcionó como una crítica a las teorías de Ramón Menéndez Pidal expuestas en la obra Orígenes del español, de 1926, y asumidas por los especialistas hasta la fecha. Fernández-Ordóñez, que ocupa ya el sillón P de la institución, no se olvidó de su antecesor, el poeta Ángel González, a quien dedicó las primeras líneas de su discurso.

Homenaje al poeta Ángel González

«Vengo a ocupar el sillón, que no el lugar, de un poeta extraordinario, muy admirado y querido dentro y fuera de esta casa, Ángel González.(…) Pertenece al grupo poético de los 50 o del medio siglo. Junto a sus compañeros de grupo literario, Ángel González escribe a partir de la propia experiencia biográfica, desde lo cotidiano, sin renunciar a ser testigo de su tiempo, dolorosamente marcado por la Guerra Civil y sus consecuencias. En los primeros libros es muy acusado el desaliento ante el curso de la historia, la decepción y el hastío ante la sociedad que lo rodea, voz crítica que se enmarca en un espacio urbano, la ciudad en la que habita el poeta (…) Un verso del poeta que construyó su obra Palabra sobre palabra y emblemáticamente ocupó la letra P de esta institución me sirve para enlazar con mi discurso: "Habrá palabras nuevas para la nueva historia".

La teoría de Menéndez Pidal

»Dos ideas fundamentales articulan esa interpretación: una es el papel preponderante del castellano en la formación del español; la otra, que el español también es el resultado de la evolución de los tres dialectos románicos centrales de la Península Ibérica: el castellano, el asturleonés y el navarroaragonés (…). El resultado del doble tratamiento fue la prevalencia general de la primera en detrimento de la segunda.(…) La continua reivindicación del papel hegemónico de Castilla en la constitución del español, que impregna toda la obra de Pidal, responde, por un lado, al deseo restaurador de la nación española propio de la generación del 98. (…) En las palabras finales de sus Orígenes del español, tan bien conocidas, Menéndez Pidal expresa por vez primera la idea de que el castellano se extendió desde Cantabria hacia el sur en la forma de una cuña invertida, hipótesis que suele conocerse como la "cuña castellana".

Crítica a la teoría tradicional

»Pero el obstáculo fundamental para aceptar esta reconstrucción no es solo metodológico, sino ante todo empírico: las áreas lingüísticas fonéticas, gramaticales y léxicas de la zona central que hoy conocemos gracias a diversas fuentes, y que Menéndez Pidal nunca llegó a conocer, muestran una realidad mucho más compleja, que solo en contadas ocasiones se ajusta a la "cuña" castellana y a la supuesta castellanización del centro y sur peninsular (…).

Ejemplos de las influencias lingüística

»Al castellanismo ideológico de Menéndez Pidal y su énfasis en ciertos hechos lingüísticos exclusivos de esa variedad cabe oponer un viejo punto de vista, también presente en su pensamiento, pero nunca desarrollado en plenitud. Se trata de aquel que, sin dejar de reconocer la impronta castellana en la formación de nuestra lengua, destaca también como igual o más notoria la coincidencia originaria y ulterior del castellano con las variedades lingüísticas habladas al occidente y al oriente, el asturleonés y el navarroaragonés, al menos. Esa confluencia revela que difícilmente puede situarse en Castilla el troquel definitorio de nuestra lengua.

Dependiendo del aspecto en que detengamos nuestra atención, el origen irradiador de las soluciones lingüísticas será bien occidental, como es el caso del sistema de relativos que distingue quien y que, la adopción del indefinido alguien o la pérdida de los adverbios pronominales ý y ende. Bien oriental, como es el caso de los tiempos compuestos, la colocación moderna de los pronombres clíticos o la generalización de nosotros, vosotros a costa de los antiguos nós y vós.

Incluso dentro del territorio central, no siempre las inno-vaciones lingüísticas que han triunfado en la lengua moderna han emergido de Castilla. De origen navarro es la pérdida de la concordancia en el participio de los tiempos compuestos, que tanto distingue a nuestra lengua de otras románicas vecinas. Y de raíz oriental parecen las formas del posesivo tuyo, suyo, documentadas mucho antes en Aragón y Castilla oriental que en el resto del territorio (…). Tampoco el artículo seguido de posesivo se ha impuesto en el centro y sur peninsular a pesar de su profuso empleo en la lengua antigua y su conservación actual en el norte y occidente de Castilla.

El influjo europeo

»Difícilmente puede entenderse hoy la génesis de la épica española sin referirse a la presencia de la francesa en suelo peninsular (…) Si la aparición de nosotros y vosotros en nuestra lengua no puede entenderse sin el catalán y el occitano, otro tanto cabe decir de los tiempos compuestos.

En perfecta consonancia con esa distribución europea de ciertos datos lingüísticos, ha podido demostrarse, sobre férreas bases empíricas, que los tiempos compuestos penetraron en la Península Ibérica por el extremo oriental, en contacto con el dominio galorromance, y que se difundieron progresivamente, a lo largo de la Edad Media, desde la corona de Aragón hacia el centro y sur peninsular. Este proceso de difusión con foco oriental tiene hoy todavía reflejo en la geografía lingüística ibérica: el asturiano y el gallego desconocen los tiempos compuestos».

 

Por: P.C.

 

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