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| Gerardo Bolaños nacion.com, Costa Rica Miércoles, 10 de febrero del 2010

ELOGIO DE LA HOSTIA

Doña Deborah Formal, la atractiva novia del excandidato presidencial Otto Guevara, no fue la única mujer que repartió hostias el domingo 7 de febrero.

El informal gesto de Formal fue calificado con generoso corazón de «indebido y no respetuoso» por parte de monseñor Hugo Barrantes, aunque un uso más apropiado del idioma, y quizás del derecho canónico, habría sido llamarlo «indebido e irrespetuoso».

No es lo mismo «no respetar» que «irrespetar», aunque por lo visto en la televisión se puede entender que, formalmente, Formal no pretendió simular el sacramento ni engañar a nadie. Pero mejor dejemos esas sutilezas a los expertos.

Polisémica. El punto es que la palabra hostia, que se deriva del latín y quiere decir ‘cosa que se ofrece en sacrificio’, ha tenido, sobre todo en España, una vida pagana que ha generado sentidos muy lejanos a los que concita en el entorno católico.

Así, según el Diccionario de uso del español, de María Moliner, no tener ni media hostia equivale a ser débil físicamente, quizás en referencia a la extrema delgadez de la lámina de pan ácimo con que se confeccionan las eucaristías. Algunos partidos políticos demostraron en nuestras elecciones del domingo pasado no tener, ni siquiera, un cuarto de hostia…

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