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| Pilar R. Veiga (Agencia EFE)

El sueño de ganar un concurso de ortografía

Puede parecer mentira que en la era de la inmediatez en la que vivimos, que hace que a veces nos comamos letras para escribir de forma rápida 140 caracteres para un tuit, haya chicos y chicas que sueñan con ganar un concurso de ortografía como hoy han demostrado 19 alumnos de segundo de Bachillerato.

«Me gusta la ortografía, pero tampoco voy con el diccionario debajo del brazo», afirma José Antonio Ortega, el alumno del instituto público Algazul de Roquetas de Mar (Almería), que ha vencido en el XVII Concurso Hispanoamericano de Ortografía a sus compañeros llegados de todas las comunidades —excepto País Vasco—, de Ceuta y Melilla y de un centro exterior en Roma (Italia).

José Antonio ha demostrado que, como suele suceder, las apariencias engañan, pues luciendo un llamativo peinado estilo mohicano ha superado a todos sus compañeros, algunos con más pinta de intelectuales.

Ha pasado nervios durante las más de dos horas de pruebas eliminatorias, pero subraya que se ha tomado el concurso «con mucha seriedad».

Lleva desde diciembre preparándose junto a su profesora de Lengua y Literatura de segundo de Bachillerato, Dolores Manzanares, quien fue la que le animó a presentarse a este concurso que ha tenido lugar en la sede del Consejo Escolar del Estado.

«No quiero ser un fanfarrón, pero sí, saco buenas notas», admite José Antonio.

Comenta que escribe en el móvil con mucha rapidez y que en los wasaps no pone tildes, que no se ve preparado para presentarse al programa Pasapalabra y que con su premio de 1000 euros aún no sabe que hará.

Ha superado en la final a José Antonio Aguado (del colegio concertado La Merced y San Francisco Javier de Burgos), que se llevará 500 euros.

La palabra úvula (la campanilla de la garganta) ha sido la que ha desempatado a estos dos estudiantes, que poco antes no han fallado al escribir: corveta, neerlandés, embaír y helmintología.

El concurso —al que han llegado doce chicos y siete chicas— ha consistido en escribir bien, incluidas comas y tildes, unas frases y después palabras sueltas; todo se iba leyendo en voz en alta y los alumnos debían escribirlas en un ordenador en pocos segundos.

Algunas frases han presentado más dificultades que otras a los alumnos, todos ellos finalistas previamente en sus centros y en sus comunidades autónomas.

«La cámara réflex que adquirió tenía un buen zum», «Los boyeros picaban a la yunta con la aijada» y «Era algo estevado, barbitaheño y velloso de cuerpo» son algunas de las frases a las que se han tenido que enfrentar estos jóvenes que tienen casi a la vuelta de la esquina la prueba de acceso a la universidad (antes llamada Selectividad).

Barritas energéticas y agua han sido sus únicas ayudas, además del apoyo de familiares y docentes que les han acompañado.

Jorge, profesor del IES Frei Martín Sarmiento (Pontevedra), que acudía con el alumno Antón Romaní, admite a Efe que menos de media docena de chavales por curso se sienten atraídos para profundizar tanto en la ortografía.

«Ni podemos ni debemos perder la capacidad natural de escribir con corrección o de leer y comprender un texto complejo», ha subrayado al final del acto el secretario de Estado de Educación, Marcial Marín, quien ha invitado a los jóvenes a no descuidar el lenguaje a pesar de la llegada de las nuevas tecnologías.

«El arte de escribir no se compra con dinero» y los conocimientos que se adquieran serán «vuestra mayor riqueza», les ha dicho a los alumnos.

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