Noticias del español

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| María Sáenz
rioja2.com, España
Miércoles, 3 de diciembre del 2008

EL RINCÓN DEL BUEN DECIR: PALABRAS DE AYER Y DE HOY

Con el paso del tiempo desechamos muchas palabras y tomamos otras en su lugar. En el Rincón de esta semana queremos mostrarles qué términos están in y cuáles han quedado out.


¿Qué tal, queridos lectores, cómo han pasado la semana? Yo la verdad es que macanuda. Puedo afirmar que, ¡¡caramba, carambita, carambera!!, ¡¡está siendo mi semana de suerte!! Hay días que son un poco plomazo, pero, ¡cáspita!, no todos pueden ser fantásticos.

Seguro que muchos se han dado cuenta de que algunas palabras de las que he utilizado no pegan demasiado en las frases, que parecen sacadas de otra época, ¿no? Éstas serán a las que llamaremos out, términos que durante una época estuvieron muy de moda y que poco a poco han ido desapareciendo del vocabulario más usual, aunque todavía muchas permanezcan en el léxico de alguien. No les llamamos anticuados a los que las utilicen, sin embargo han de reconocerme que siempre se pueden considerar algunas de ellas «pasadas de moda».

Heredadas de aquel vocabulario ochentero que se estableció en la capital de España y en muchas de nuestras ciudades, todavía recordamos palabras como queli o basca, que muchos madrileños continúan utilizando. Pero para estos dos vocablos han surgido nuevas realidades léxicas que son mucho más in. Porque una casa ya no es una queli, sino un loft, aunque las dimensiones y la apariencia nada tengan que ver con lo que en un principio quería mostrar esta palabra, que era 'un gran espacio con pocas divisiones, grandes ventanas y muy luminoso', que hizo su aparición hacia los años 50 en Estados Unidos; además, el recibidor del loft ha pasado a ser un simple hall. Y sepan que quedar con la basca es ahora quedar con la peña, que nada tiene que ver con ese grupo de gente que se reúne con motivo de las fiestas de un pueblo o ciudad para preparar los actos culturales o festivos.

Aquella farsa o trola que muchos contábamos a nuestros padres para quedarnos un rato más de parranda, otro término en desecho, han cambiado su nombre por el de bola, mucho más visual cuando soltamos aquella frase que dice: «vaya bola que le he metido». Y jugando con una palabra parecida, el que va borracho ya no está bolinga, palabra que utilizó sin descanso «La banda del Capitán Canalla» durante todo un verano en su canción Bicho malo pillé que decía algo así como «Iba bolinga capucha no usé. Chati mangui pringué…», sino que se encuentra tajado, mamado o pedo perdido. Y si este borrachuzo se convierte en un asiduo de las discotecas nocturnas y diurnas, no será un fiestero, será un percha.

Cuando nos sentamos a comer ya no ponemos en la televisión el parte sino que vemos las noticias. De hecho, muchas veces no encendemos ni la televisión, sino la plasma y el TDT. En cuanto a la música, lejos ha quedado ese loro que muchos cargaban en su hombro y con el que se recorrían las calles de la ciudad, ahora es mucho más manejable el MP3 o MP4; de la misma forma, se han sustituido las palabras y los aparatos que se identificaban con walkman y discman. En cuanto a la cámara digital o videocámara, se ha olvidado ya la primitiva palabra con la que se hacía referencia a dicho aparato, la práctica tomavistas.

Si algo nos encanta, ya sea una comida o una persona, ya no diremos que nos gusta, sino que nos mola; de la misma forma que si algo nos aburre produciendo un terrible sopor imposible de aguantar, podremos expresar todo ese sentimiento con la palabra rallar, y si el que es aburrido es un individuo ha dejado de ser un muermo o un pelma para convertirse en un rallante.

Pero sin duda alguna, el idioma que más palabras in nos ofrece en la actualidad es el inglés. Muchos son los préstamos que antaño tomamos de esta lengua, sin embargo es ahora cuando se está poniendo de moda hablar con una especie de spanglish que confunde a cuantos nos rodean. Veamos algunos de estos ejemplos.

Para decir guay ya no utilizamos esta palabra que se comenzó a usar con este sentido allá por los años sesenta, sino que recurrimos a la popular cool. Todo es cool hoy en día, no importa que sea la ropa, la comida o el más insignificante mosquito. Al mundo de las palabras in llego el término crazy de la mano de uno de los profesores de la academia de Fama en su primera edición hasta casi convertirse en una de esas muletillas de las que hablábamos la semana pasada, con su significado loco y que sustituye a la antigualla chalado.

Hoy en día ya no se pone publicidad en una página web, se pone un banner; y ese listillo o empollón que pasaba los ratos muertos entre libros, ordenadores y calculadoras, ha pasado a ser un friky por excelencia.

La persona que ambienta las discotecas y que pone la música bailable que a todos nos gusta ha dejado de ser un pinchadiscos para convertirse en un DJ de renombre, disc jockey en el idioma vecino. Y esa música ambiente, suave, tenue, relajante, ha pasado a convertirse en música chill out.

Si la persona que tenemos en frente va elegante y vestida a la moda, diremos simplemente que es fashion; y si lo que ha hecho es cambiar su aspecto físico, habrá modificado su look; aunque claro, si no lo hace con glamour, en vocabulario antiguo arte o salero, seguro que se queda out de las corrientes de la moda, de las que por cierto, el vintage se lleva la palma, trayendo todo aquello pasado de moda pero de gran calidad. Y, hablando de moda, ¿se acuerdan de la antigua pantaloneta? Pues se ha convertido, sin comerlo ni beberlo, en un shorts, con el que en vez de estar estupenda se estará divine.

El vocabulario ha ido cambiando y aumentando a medida que ha pasado el tiempo. Sin embargo, hay varios grupos de palabras que se han reunido en tan sólo un término en el léxico actual.

Resumimos, por ejemplo, cáspita, caramba, canastos, leñe, córcholis, caracoles, recórcholis, caray y carajo, en coño, cáspitas, carámba y caray también, en hostias; jolines, jolín, jopelines, jolinas y jopé, en joder; y dabuten, dibuti, dabuti, chachipiruli Juan pelotillas, macanudo, guay del Paraguay y chupi, en de puta madre (con perdón). Todos y cada uno de ellos con sus correspondientes símbolos de admiración.

En el Rincón de esta semana hemos visto cómo puede cambiar el vocabulario de una persona con el paso del tiempo. Seguro que muchas de las palabras que hemos mostrado siguen siendo utilizadas por nuestros lectores, aunque otras muchas habrán quedado en el olvido. Si ustedes tienen otros términos que compartir, no duden en mandarnos su comentario.

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