Noticias del español

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| María Sáenz
Rioja2.com, La Rioja (España)
Lunes, 2 de junio del 2008

EL RINCÓN DEL BUEN DECIR: ENTRE ‘PERRES’ ANDA EL CHICO

La Rioja es una comunidad innovadora que aporta al lenguaje incontables formas léxicas que hacen de nuestra lengua todo un tesoro por estudiar. Hoy nos dedicaremos al 'perrochico' de Villavelayo.


Hay que ver como, muchas veces, las dudas y reivindicaciones en unos suponen para otros todo un tema de estudio. El otro día encontré el comentario de una señora que me pareció curioso y reivindicativo.

Hace unas semanas celebró el Festival del «Perrochico» de Villavelayo, una fiesta original y sabrosa allá donde las haya. Para aquel que no lo sepa, los perrochicos son unas setas que pueden encontrarse en la montaña en fechas como éstas. Sin embargo, nuestra amiga no estaba del todo de acuerdo con el nombre que los organizadores le habían dado al festival, pues, argumentaba que las setas a las que se les rendía homenaje no se llamaban perrochico, sino perrechico.

A muchos puede parecer absurdo hacer una reivindicación de este tipo, pues la diferencia se haya en una letra que no da ni más ni menos importancia al tema. Pero la vecina riojana no estaba a gusto viendo que se estaba estropeando el nombre de tan preciada seta.

SOLUCIÓN

Pero tranquilos, porque Rioja2 tiene la solución. En La Rioja, como en otros muchos sitios, nos caracterizamos por darle cierto toque personal a las palabras que utilizamos en la vida diaria. Mucha gente que venga de fuera puede que no se entere de lo que estamos hablando, y es que en La Rioja cada pueblo y cada gente tiene palabras propias que muchas veces hacen imposible la comprensión por parte de los demás. Y este es uno de esos ejemplos. La diferencia en este caso no nos impide entender la esencia del festival, sin embargo causa resquemores a algunos porque se cree que no se está utilizando correctamente la lengua española.

Pues muy señores y señoras míos, debo decirles que ni perrochico ni perrechico aparece en el Diccionario de la Real Academia de la Lengua, así que tanto los de Villavelayo como mi ya apreciada señora estarían cometiendo un error léxico en su utilización. Aunque no hay que ser «tiquismiquis» en este tema, a lo largo del día todos, absolutamente todos, utilizamos palabras que no se encuentran en el citado diccionario.

En La Rioja hay infinidad de palabras que no salen de nuestro entorno a otras comunidades vecinas y, por lo tanto, no tienen la suerte de llegar a oídos de la Academia. En cada pueblo, en cada localidad, existen palabras que le son propias a los habitantes de las mismas. Lo que ocurre es que muchas veces esas palabras viajan de un pueblo a otro, a lo largo de los años, e innovan un poco en su pronunciación y escritura.

Así que muy señora mía, perdone a los de Villavelayo por llamar perrochicos a sus perrechicos, pero he de decirle que ambos llevan razón. Y si no queremos caer en el error gramatical que se denuncia, probemos a llamar a la seta por su nombre real Agaricus auricula, así dejamos contentos a los de Villavelayo, a nuestra señora y a los muy doctos de la Real Academia.

CASOS SIMILARES

Pero no se crea que ésta es la única palabra que varía dentro de nuestra comunidad. Podemos citar el caso de acitabla y acitabra, con el significado de 'Acedera', palabra que tampoco está recogida en nuestro DRAE y que, sin embargo, es de gran importancia en lugares como Pedroso, Mansilla o Anguiano.

En pueblos agricultores es muy común escuchar la palabra ablentar: 'aventar en la era la mies o los granos con el bieldo', habitual en lugares de los Cameros, Calahorra, Matute y diversos pueblos de la cuenca del Najerilla, donde convive con su variante «ablendar». En esta ocasión, los riojanos hemos ido más allá y hemos modificado la palabra Aventar, conservando su significado pero dándole ciertos toques estéticos y acústicos que nos parecían mucho mejor.

Pero no pensemos mal, los riojanos no hacemos variaciones a la ligera, ni nos inventamos palabrejas que sólo conocen algunos privilegiados. Los riojanos hemos creado a lo largo de los siglos incontables formas léxicas que dan vida y riqueza a nuestro lenguaje, que han creado un vocabulario específico capaz de identificarse con la región en la que se habla y que hace de sus habitantes portadores únicos de palabras antiquísimas que La Rioja lleva por bandera.

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