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| María Sáenz
Rioja2, España
Jueves, 10 de julio del 2008

EL RINCÓN DEL BUEN DECIR: BUSCANDO «TEMA» EN VERANO

La época estival invita a jóvenes y no tan jóvenes a buscar su media naranja. Rioja2 ha querido acercarse al léxico que se utiliza en tal emprendedora acción.


El verano. La estación del calor, la diversión y las vacaciones. Una época en la que las vestimentas se reducen y, para bien o para mal, dejan al descubierto piernas y brazos blancos como la leche y ombligos deseosos de sol. Un momento en el que las hormonas se disparan y el pensamiento deja de maquinar arduas operaciones mercantiles para dedicarse a buscar encarecidamente una media naranja o una aventurilla de verano.

Son los meses de los [email protected] de playa, de los bikinis y bañadores, de «tú me das cremita, yo te doy cremita». Es momento de salir a la calle a ligar. Ligar, un verbo recogido por el Diccionario de la Real Academia (DRAE) como coloquial y que se define como 'entablar relaciones amorosas o sexuales pasajeras'. En general el verbo de todo el año, pero en particular de épocas ociosas y festivas en las que cobra gran protagonismo.

Son las noches veraniegas las que más incitan a salir de casa «buscando guerra», esto es en jerga juvenil 'salir a buscar a alguien con quien ligar'. Desde luego, una buena batalla para enfrentarse en campo enemigo. Sólo hace falta vestirse de determinada forma provocativa para que la lucha comience al poner un pie en la calle y las miradas de todos los transeúntes se reúnan en la mágica aparición.

La misma acción, pero descrita con una palabra más moderna es «tunearse» para salir, como si se tratase de decorar un vehículo con toda clase de artilugios que hagan las delicias de cuantos lo vean pasar.

Una vez en el mundo del ligue, cada uno tiene su forma de acercarse a la «presa» elegida. Un empujón, un susurro, un grito al oído en la discoteca de moda, o un simple comentario sobre el atuendo elegido por la persona en cuestión servirán para abrir boca y entablar un «comienzo».

Tantas como formas de ligar son las expresiones que se utilizan para designar este hecho. Las unas comunes a todas las generaciones; las otras, fórmulas innovadoras que se crean en función de la imaginación del promotor.

Lejos queda ya el «gustarse de Menganito», locución riojana por excelencia que se utiliza cuando un muchacho o muchacha te entra por el ojillo derecho y te gustaría tener algo más que una amistad con él o ella. Hoy en día, y gracias al famoso programa de televisión, el ojo que todo lo ve, el Gran Hermano, se han dado combinaciones entre inglés y castellano, como «tener feeling».

Recogida en el Diccionario de la Real Academia se encuentra la palabra flirtear, un anglicismo que proviene del verbo inglés to flirt, y que significa 'coquetear'. Aunque quizás este término se ha quedado un poco obsoleto en el vocabulario habitual de nuestros jóvenes.

Simulando un juego de azar, no son pocos los que presumen ante sus colegas de haber «metido fichas» a tropecientas «titis» al cabo de la noche. Aunque, probablemente, muchas de esas fichas cayeron en bolsillo roto y dejaron a nuestro amigo compuesto y sin «churri».

Dentro del primer acercamiento cobran especial importancia los piropos y adulaciones que se refieren a la otra persona. Este es un campo muy extenso que requiere de un estudio independiente y que trataremos de estudiar en un próximo Rincón del Buen Decir. Sin embargo, no podemos dejar de señalar la frase famosa de cierto personaje de televisión que hace las delicias del que la dice y del que la escucha, no es otra que el «¡¡Ayyyy omá, qué rica!!».

Pasada cierta hora de la noche comenzamos a fichar a determinadas personas que «están como un queso», un manjar para todos aquellos que les guste, o «como un pan», alimento esencial y excepcional. Éstas nos gustan, nos molan y, si hemos conseguido hablar con ellas, pueden, incluso, llegar a conectar con nosotros.

Una vez dado el primer paso de entablar una conversación que, dependiendo de la hora, será más o menos cuerda, empieza el momento del tonteo y la seducción, hasta que uno de los dos se lanza a la piscina y da el primer «pico», como si de un jilgero se tratase. Y es que la posición de los labios en este primer contacto, simula la boca de las aves y por ello recibe tal denominación. Aunque si nos guiamos por el DRAE y decimos esto mismo en Chile y Costa Rica, nos estaremos refiriendo al «pene».

Cuando embarga la pasión y esa toma de contacto pasa a ser un «conocimiento en toda regla» de la boca del contrario, oiremos expresiones amigas como que «se están dando el lote», «se están dando el palo» o «se están dando una paliza», no temiendo en esta ocasión por la salud de los contrincantes, y evitando meternos en medio no vaya a ser que la paliza nos la llevemos nosotros.

Este el es momento en el que los amigos comienzan a comentar la jugada y a proclamar a los cuatro vientos que Fulanito se ha «enrollado» con Menganita, cual cable que hay que recoger. Aunque si nos guiamos por las frases que más se llevan hoy en día, no será raro escuchar que el colega «ha echado un clavo» o, como bien dijo un compañero y amigo, a «arrimado la cebolleta», cuando el temita entre los dos… pase a mayores.

Pero no todos corren la suerte de [email protected] ligones de playa, muchos se van a casa con el rabo entre las piernas después de que [email protected] [email protected] que han tenido durante esa noche les hayan dado calabazas. Y vuelven a sus hogares sin haberse comido un rosco, después de haber salido preparado para «ir de caza», como aquel que sale a cazar «conejos», incidiendo en el tono picaresco de la expresión.

Así que, amigos, salid de casa tuneados, con ganas de guerra y preparados con un extenso repertorio de frases graciosas y ocurrentes que decir a vuestras conquistas, u os volveréis a casa sin haber «mojado», con un palmo de narices y con todas las «fichas» en el bolsillo.

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