Noticias del español

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| Lucila Castro
lanacion.com.ar, Argentina
Lunes, 15 de junio del 2009

EL REO, EL ALGARROBO Y LA COMIDA DEL ANACORETA

«Estoy lejos de ser botánico, pero, un poco aficionado a las plantas y otro tanto a la gastronomía, me chocó leer en la columna "Circo Criollo" del 4: "...un anacoreta alimentándose de bayas de algarrobo...". Como leguminosa que es, el algarrobo produce, en términos argentinos, chauchas y no bayas. Mire, maestro, diría el reo de la cortada de San Ignacio, lo que serían las sierras con los algarrobos cargados de bayas como el tomate, las uvas y tantos frutos más?», escribe Aldo Hugo Cantón.


Avanzar hacia atrás

Alba C. de Moulins hace una pregunta que yo también me hago y no puedo responder. Escribe: «El día 2, en la edición digital, se reprodujo la primera plana del diario del 15 de febrero de 1962, con material sobre la expulsión de Cuba de la OEA. En esa página hay varios títulos en letras mayúsculas, como se estilaba en aquella época, y en todos ellos las palabras con tilde están escritas correctamente: abrirá, irá, último, también, dimitió, retención . ¿Por qué dejaron de escribirse esas tildes justamente cuando ponerlas ya no implica ninguna dificultad técnica?».

Un cero para la maestra

«Días pasados estaba revisando los deberes de mi nieto de ocho años, cuando vi con sorpresa que había escrito la palabra setescientos, a mi entender en forma incorrecta, pues desde siempre he escrito setecientos, como lo aprendí hace ochenta años en el primer grado inferior. Pero mi nieto insiste en que la maestra de segundo grado así lo escribió en el pizarrón. ¿Será que ahora se aceptan las dos grafías?», escribe Horacio Mendiburu.

Si la maestra realmente lo escribió así, y no lo dudo, estableció, consciente o inconscientemente, una falsa analogía con trescientos y seiscientos, sin advertir que la s de trescientos y seiscientos es la s de tres y de seis, pero siete no tiene s y no hay razón para agregarla en el compuesto setecientos. Agregarle una s a setecientos es tan incorrecto como agregársela a novecientos, que está formado de la misma manera.

En cambio, sí es correcto escribir docientos y trecientos sin s. Aunque estas grafías hoy en día son mucho menos frecuentes que doscientos y trescientos, son igualmente correctas y en realidad son las originales. Algunos de los numerales que indican centenas son compuestos que se formaron en español, pero otros llegaron ya compuestos del latín. Por ejemplo, ochocientos viene de ocho cientos y significa, literalmente, 'ocho cientos', es decir, 'ocho centenares', pero docientos y trecientos vienen directamente del latín.

Docientos y la forma anticuada ducientos vienen del latín ducenti, y la s de doscientos, que es hoy la grafía más usada, se debe a la influencia de dos. El Diccionario de autoridades (1732) remite docientos a ducientos y, en la entrada correspondiente a ducientos, lo explica así: «La cantidad que se compone de dos veces ciento, por cuya razón dicen muchos Doscientos». Y a pesar de esta mención de doscientos, la forma con s solo obtuvo entrada propia en el diccionario académico en la edición de 1791.

Lo mismo ocurrió con trecientos, del latín trecenti. En el Autoridades (1739), en la entrada correspondiente a trecientos, se lee: «Algunos dicen Trescientos». Pero trescientos sólo aparece con entrada propia en la edición de 1837, y en esta quizá sea una errata, ya que está mal alfabetizado, pues ocupa el lugar donde debería figurar trecientos, que no está. En la edición de 1843 vuelve a aparecer trecientos, pero no está trescientos, y sólo a partir de la edición de 1852 figuran las dos formas, y trescientos ocupa el lugar que le corresponde por orden alfabético.

Afectación

Escribe Enrique R. Fernández Anderson: «En la tapa del día 7, leo lo siguiente: "Uno de los 300 móviles policiales vacíos, afectados a la nueva estrategia…". ¿Estoy equivocado al creer que, en lugar de afectados, hubiera sido correcto emplear destinados?».

Hubiera sido correcto, pero también es apropiado afectados, pues una de las acepciones del verbo afectar es 'destinar algo a un uso o servicio público'.

Por una letra

«Leo en la nota "El final de la campaña en medio del lodazal", publicada el lunes 8 en la edición digital: "Kirchner pretende, cuanto menos, convertirse en un elector privilegiado en el peronismo". Y me pregunto: ¿cuanto menos qué?», escribe Bernardo J. Stern.

La pregunta del lector es razonable. Cuanto con comparativo (más, menos, etcétera) introduce una comparación proporcional y debe estar en correlación con un tanto (no necesariamente expreso) más comparativo: Cuanto menos trabaja, tanto mejor le va; Cuanto más miente, más le creen; Cuanto mejor se exprese, tanto mejor lo entenderán . En la frase citada, cuanto no tiene sentido. Debió haberse usado la locución cuando menos, que equivale a por lo menos.

¿Plausible?

Escribe Fabián Martínez: «En el artículo "El designio oculto de San Martín", incluido en la revista ADN, se lee: "Este célebre guerrero, que se batió contra la Grande Armée de Bonaparte en la magna batalla de Bailén y destruyó en América parte del imperio español, a los cuarenta y cinco años quiere perfeccionarse en conocimientos militares. La excusa es poco plausible". Pareciera que esta última palabra está empleada como sinónimo de creíble. Entiendo que este es un error bastante habitual. En el Diccionario de la Real Academia Española, plausible se define como «digno de aplauso»».

Esa es la primera acepción de plausible, pero la segunda, que figura ya en la edición de 1899, es 'atendible, admisible, recomendable'. El DRAE la ilustra con un ejemplo muy parecido al que cita el lector: Hubo para ello motivos plausibles.

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