Noticias del español

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| César Garizurieta
rumbodemexico.com.mx, México
Jueves, 24 de enero del 2008

EL PURISTA CONTRA LA VOX PÓPULI

Manido es el cuento de aquel purista, celoso adalid del buen decir, que fue pillado por su esposa en escarceo amoroso con la sirvienta.


-¡Caramba!, Roberto, ¡me sorprendes! Reprocha la cónyuge.

-Te equivocas —contesta el purista—; el sorprendido soy yo; tu estás anonadada, perpleja, patidifusa…

Omite el relato lo acontecido con la doméstica —ella sí patidifusa desde endenantes—.

Otrora, nuestro purista se apersonó hasta las chanclas y a deshoras en su domicilio; la sufrida esposa le espetó:

-¡Qué barbaridad! Roberto ¡Hueles a alcohol!

-¡Te equivocas!; la que huele a alcohol eres tú; yo hiedo, apesto…

Es que los puristas, quienes tienen un profundo conocimiento del idioma, llegan a ser no sólo incomprendidos, sino incomunicados.

Si oye en la radio que Fulano y Sutano son una extraordinaria mancuerna de tenistas, le quedará claro que ambos jugadores sufren infidelidades de sus respectivas esposas, ya que el verdadero significado de mancuerna es el de 'dos animales unidos por la cornamenta'.

Si se enteran por el periódico que, debido al alto grado de polución, habrá contingencia ambiental; no darán crédito a sus oídos, ya que polución es ‘efusión de semen’ (como los diabéticos ya no somos efusivos, ya no nos preocupa realmente la polución).

En la oficina, cuando el purista ordena: «páseme los clipes», no falta una secretaria que muy oronda corrija: «”clips”, señor, se dice ”clips”», aunque clips sea el plural inglés; en español se dice clipes, (si bien el Diccionario panispánico de dudas ya admite clips).

Pero a veces los puristas también la cajetean. Por ejemplo, con el plural de memorándum; engolan la voz y espetan a la primera oportunidad «páseme los “memoranda”». Lo cierto es que éste es el plural latino impropio en español.

Según el grado de evolución de las palabras, se clasifican en no evolucionadas, semievolucionadas y evolucionadas, así el cálidum latino, semievolucionó a cálido y evolucionó a caldo; el latín músculum, semievolucionó a músculo y evolucionó a muslo. Sin embargo, algunas palabras pasaron del latín al español tal cual: desiderata, currículum vitae, quórum; pero como ya forman parte del español sufren los mismos accidentes que las demás palabras de nuestra lengua; por eso: los /I>memorándums (como aconseja Fernando Corripio en su Diccionario de incorrecciones, los memorandos hispanizado y aun los memorándum (igual en singular que en plural, como asegura es lo correcto Manuel Seco, en su Diccionario de dudas y dificultades de la lengua española, pero no memoranda. El problema es más obvio con currículum vitae; si usted trae bajo el brazo varios ejemplares de su currículum en latín sería sus currícula vite, ‘las carreras de su vida’; pero si trae su currículum y el de su esposa traería los currícula vitarum, ‘las carreras de sus vidas’. Argumentar que debe decirse currícula o memoranda en razón de que proviene del latín, equivaldría a sustentar que el diminutivo de chocolate es chocolatzín porque viene del náhuatl.

Otra cajeteada de los puristas: «buen éxito». Dicen así —y no simplemente éxito—, porque viene del latín exitum, exitus: 'salida', de donde originalmente significaba 'el fin o desenlace de un negocio' que podía ser bueno o malo; pero, ya hace algunas ediciones del diccionario, que éxito, así nomás, es sinónimo de triunfo y, por tanto, buen éxito resulta ahora redundante.

Un purista muy connotado (no, no, connotado no, que viene de cognado, que quiere decir ‘emparentado’, de ahí cuñado), perdón quise decir preclaro, ínclito, conspicuo, alguna vez le oí corregir «Premio Nóbel» (así con acento), argumentando que acababa de llegar de Suecia y allá se dice «Nobel» (agudo) y que, por tanto, había que decirle «Nobel». Yo prefiero la voz grave, porque no mueve a confusión con novel; novato o inexperto en un arte o profesión”.

Otro día le oí corregir hindú, aduciendo que sólo es tal quien practica la religión hinduista y que el natural de la India es el indio. Pero si alguien dice que espera a un amigo indio, lo más seguro es que a nuestra mente acuda la imagen de un otomí, de un zapoteco, o hasta de un apache, pero no un tipo ojeroso, moreno, canijo, con turbante; en cambio, sí digo hindú, nadie pensará que se trata de un amigo que nació en la colonia Portales, pero que quiso el destino practicara la religión hinduista.

Por eso es mejor no ser purista; imagínese el lector que está entre sus cuates y de pronto pasa una chamacona de caderas oscilatorias y pechos trepidatorios —telúrica ella— y dice usted: «Esa vieja está “bonísima”»… nomás porque bonísima es el aumentativo de buena; preferible a buenísima…

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