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| Arancha Serrano
20minutos.es, España
Lunes, 26 de octubre del 2009

EL POLÉMICO FENÓMENO BIOPIC

Levanta ampollas y alabanzas por partes iguales. Amelia Earhart es la última de las vidas adaptadas en la gran pantalla. Mandela, Gucci, Philip K. Dick y el príncipe Harry esperan su turno.


Políticos, músicos, científicos, deportistas, aventureros, genios militares, religiosos, criminales o simplemente celebridades; todos caben en este género cinematográfico que la Real Academia Española no acepta, pero que está en boca de todos. Biopic, abreviatura del anglosajón biografic picture, es también sinónimo de éxito y controversia.

Los entendidos diferencian el biopic de los telefilmes 'basados en hechos reales', los documentales o el cine histórico, y lo definen como una película que cuenta de una manera exhaustiva la vida de una persona notoria o al menos los periodos más importantes de la misma.

La ganadora de un Oscar Hilary Swank ha sido la última en ponerse en la piel de un personaje real, en este caso la intrépida aviadora Amelia Earhart. Amelia, una cinta que comparte con Richard Gere, fue estrenada la pasada semana en Estados Unidos y llegará a España el 20 de noviembre.

Mucha más expectación está suscitando Clint Eastwood y su biopic sobre Mandela, Invictus. Morgan Freeman interpreta al líder sudafricano en una particular visión que llegará a las pantallas españolas el 29 de enero y que no dejará indiferente a nadie.

Y es que las biografías cinematográficas son una navaja de doble filo: pueden ser objeto de censura y escarnio por parte de encarnizados detractores o alcanzar los más altos reconocimientos.

Un bocado tentador

En este sentido, encarnar dignamente a un personaje real multiplica las probabilidades de hacerse con una estatuilla dorada. Así se hicieron con el Oscar —entre muchos otros— Ben Kingsley (Gandhi), Julia Roberts (Erin Brockovich), Adrien Brody (El pianista), Charlize Theron (Monster), Philip Seymour Hoffman (Capote), Daniel Day-Lewis (Mi pie izquierdo), George C. Scott (Patton) y más recientemente Sean Penn (Mi nombre es Harvey Milk), Helen Mirren (The Queen) y Marion Cotillard (La vida en rosa).

En 1984, F. Murray Abraham también se llevó el Óscar por Amadeus en la categoría de actor principal por su papel del envidioso Salieri. Desbancó a su propio compañero de reparto Tom Hulce, que optaba al mismo apartado por interpretar a Mozart y que tuvo que resignarse con la nominación.

También se quedaron a las puertas del Oscar —aunque fueron merecedores de grandes reconocimientos— Javier Bardem (Antes que anochezca), Jim Carrey (Man on the Moon), Robert Downey Jr. (Chaplin), Denzel Washington (Malcom X), Salma Hayek (Frida), Sigourney Weaver (Gorilas en la niebla), Willem Dafoe (La sombra del vampiro) e incluso el mítico Marlon Brando (Viva Zapata y Julio César).

Will Smith se sometió a un intenso programa de entrenamiento y nutrición para meterse en el físico de boxeador Muhammad Ali, pero Russell Crowe le arrebató el galardón precisamente con otro biopic sobre el genio John Forbes Nash Jr. en Una mente maravillosa.

Los primeros

El gancho de los biopics es indiscutible, y se ha sacado partido de ellos desde los albores del cine. Las primeras vidas retratadas en celuloide fueron de mujeres: Jeanne D’Arc (1899), de Georges Melies, y el drama épico-religioso Judith of Bethulia (1914), de D. W. Griffith. En 1917 llegaría Cleopatra, y una década después, Napoleón, Jesse James y la primera película sobre Cristo, Rey de reyes (1927).

Los reincidentes

Precisamente Jesucristo es la figura que más veces ha sido llevada a la gran pantalla, seguida de Cleopatra, Juana de Arco, Julio César, Napoleón y Enrique VIII, personajes que han estado presentes a lo largo de la historia del cine y nunca pasan de moda. También han dado mucho que filmar los pistoleros del Lejano Oeste como Jesse James, Billy el Niño y Wyatt Earp.

Del nuevo siglo

En los últimos años, los biopics han expandido sus horizontes. Después de que Cate Blanchett optara a un Oscar por encarnar a Bob Dylan en I’m Not There (2007), Elijah Wood se atreverá con Iggy Pop en The Passenger. El biopic de Bob Marley se hace de rogar, pero muchos se pelean ya por resucitar a Michael Jackson en la gran pantalla.

Por su parte, el éxito de El desafío: Frost contra Nixon e Il divo (sobre la vida del italiano Giulio Andreotti) ha impulsado el corte político. Además del citado filme sobre Mandela, también veremos a Leonardo DiCaprio convertido en Roosevelt y la biografía de Benazir Bhutto, primera ministra de Pakistán asesinada en el 2007.

Tim Roth será el rey Pedro II de Aragón en King Conqueror; Paul Giamatti, el escritor Philip K. Dick en The Owl in Daylight, y Dita von Teese, la sensual espía Mata Hari.

Esperando luz verde, los proyectos sobre el diseñador Gucci, los cineastas Leni Riefenstahl y Hitchcock, los actores Brigitte Bardot y Steve McQueen y el príncipe Harry, encarnado (según rumores) por Robert Pattinson.

Los más criticados

El Cid (1961), Evita (1996), Calígula (1977), Michael Collins (1996), Alejandro Magno (2004), El aviador (2004) —sobre la vida de Howard Hughes—, Braveheart (1995) y La última tentación de Cristo (1988) fueron objeto de duras críticas a causa de las «licencias artísticas» de sus creadores a la hora de plasmar lo que muchos espectadores podrían tomar (y toman, de hecho) por un relato veraz. Algunas, incluso, sufrieron la censura.

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