Noticias del español

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| Lucila Castro
lanacion.com.ar, Argentina
Lunes, 13 de abril del 2009

EL PLURAL DE CUALQUIERA NO ES UN PLURAL CUALQUIERA

Quisiera hacerle una consulta referida al uso del adjetivo cualquiera. Siempre lo he usado en plural, cualesquiera, cuando el sustantivo al que se refiere está en plural. Recientemente una persona, que creo autorizada, me ha dicho que puede también usarse en singular: dos personas cualquiera. ¿Puede ser que el uso haya llevado a su aceptación y lo desconozco?, pregunta Alejandro Poirier-Lalanne.


El indefinido cualquiera, ya sea que funcione como adjetivo o como sustantivo, tiene singular y plural: cualquiera y cualesquiera, y sus apócopes cualquier y cualesquier (esta última forma no es frecuente). Se dice cualquier hombre, un hombre cualquiera, cualquier cosa, una cosa cualquiera, cualesquiera hombres, otros hombres cualesquiera, cualesquiera cosas, dos cosas cualesquiera.

Dice el Diccionario panhispánico de dudas (DPD): «A menudo se utiliza erróneamente la forma del singular para el plural: *«No se debe, cualquiera que sean las circunstancias, admitir que se denigre el nivel del debate» ( DYucatán [Méx.] 12.9.96). Aún más inadmisible resulta el empleo de la forma del plural para el singular: *«En nuestro país la tortura o cualesquiera otro acto vejatorio están prohibidos» ( Dedom [R. Dom.] 19.12.96)".

La norma no ha cambiado. Lo que ocurre es que el plural no es muy frecuente, pues muchas veces significa lo mismo que el singular, y esto hace que algunas personas no lo conozcan y no lo usen cuando corresponde.

Precedido siempre del indefinido un, una, cualquiera es un sustantivo que significa 'persona de poca importancia, indigna, despreciable' (en femenino, referido habitualmente a la moral sexual de una mujer). En esta acepción, el plural es cualquieras: un cualquiera, una cualquiera, unos cualquieras, unas cualquieras.

Omisiones y excesos

El ingeniero Francisco Justo Sierra tiene otra duda respecto a cualquiera: «Entre lo mucho que me falta aprender está el porqué de la omisión del que después del cualesquiera en la nota ¿El principio del fin?, de Mariano Grondona, escrita especialmente para la edición digital y publicada el día 11: «Dada su irresistible inclinación por confrontar cualesquiera sean las circunstancias, es posible que Kirchner decida pese a ello seguir participando activamente en la campaña y presentarse incluso él mismo como candidato?». ¿Nos podría explicar a los lectores cuándo y por qué es admisible tal omisión? Otra: ¿con "presentarse" no era suficiente?; ¿por qué agregar "incluso él mismo"? A los lectores nos interesan las aclaraciones de estas dudas porque nos surgen al leer los escritos de alguien a quien consideramos un experto en el buen decir».

Así ordenada la oración, la omisión del que nunca es admisible. Debió haberse escrito: «cualesquiera que sean las circunstancias». Si cualquiera estuviera pospuesto al verbo ser ('construcción culta y poco frecuente', la define el DPD), no correspondería usar que: «sean cualesquiera las circunstancias».

En cuanto al él mismo, sin duda es redundante, pero, como ya explicamos alguna vez, redundancia no es incorrección y el autor puede haber elegido esa expresión porque es más enfática.

Influencias

«En la tapa del suplemento de cultura de un importante diario, leí lo siguiente: El conocido director de cine publica Atrapa el pez dorado, el libro en el que narra cómo la meditación influencia sus películas y su idea del arte contemporáneo». ¿No se debería haber escrito: el libro en el que narra cómo la meditación influye en sus películas y su idea del arte contemporáneo»?», escribe Edmundo J. Hardoy.

Podría haberse dicho así, pero también está bien como se dijo. El verbo influenciar significa lo mismo que influir, aunque suele tener una construcción diferente. Influenciar es siempre transitivo: «La meditación influencia sus películas». Influir también puede ser transitivo («La meditación influye sus películas»), pero es mucho más frecuente como intransitivo: «La meditación influye en sus películas».

Últimas palabras

Escribe Daniel V. González: En su columna «Para memoriosos», Norberto Firpo dice: «El escritor catalán Albert Angelo recopiló en El libro de los finales… más de un centenar de frases póstumas, pronunciadas por personalidades de gran relevancia histórica…». Firpo se refiere a frases dichas inmediatamente antes de morir, según se extrae del resto de la nota. Mi duda es si la denominación de póstuma es correcta para esas frases. El Diccionario de la Real Academia Española tiene estas definiciones para ese adjetivo: «1. Que sale a la luz después de la muerte del padre o autor. Hijo póstumo. Obra póstuma. / 2. Se dice de los elogios, honores, etc., que se tributan a un difunto». Según me parece, ninguna se adapta al uso que le confiere Firpo. Mi pregunta es si está bien usado póstuma en este caso concreto. ¿No correspondería la palabra postrera o postrer?.

Por supuesto, podría usarse el adjetivo postrera (no postrer, pues delante de sustantivos femeninos la apócope es un arcaísmo que debe evitarse) porque se trata de las últimas palabras de esas personas. Pero posiblemente el autor las llame póstumas por el hecho de que se hicieron públicas después de la muerte de los que las pronunciaron. En ese sentido, el adjetivo estaría bien aplicado.

Esas pobres mujeres

«El 4 de marzo se escribió en un título: Matan a una mujer cada tres días. ¿Quién será esa pobre mujer a la que matan tan reiteradamente?», se pregunta Elba G. de Matiussi.

Si se dice que «matan a una mujer», sin duda se hace referencia a una mujer determinada, aunque no se sepa o no se quiera decir quién es, y tenemos derecho, como la lectora, de preguntarnos de quién se trata. Pero, como no se puede matar a una persona más de una vez, ese no puede ser el caso. Entonces, debe de tratarse de un miembro indeterminado de la clase mujer. En ese caso, el objeto directo debió haberse construido sin preposición: Matan una mujer cada tres días. Y no se trata de «esa pobre mujer», sino de «las pobres mujeres».

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