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| Agencia EFE

El nuevo acuerdo ortográfico luso comienza a ser obligatorio en Portugal

El nuevo acuerdo ortográfico creado para unificar las diferentes variantes habladas en los países lusófonos es a partir de hoy obligatorio en Portugal, donde la iniciativa sigue generando todavía una enorme controversia.

Después de un período de transición que se prolongó durante los últimos seis años, políticos, lingüistas, profesores y escritores discuten aún los beneficios de esta medida, que pretende eliminar las diferencias existentes entre el portugués de Europa y el de Brasil, fundamentalmente.

El debate se extendió hoy a la calle y varios medios lusos publicaron encuestas que reflejan que la nueva normativa —que sustituye una vigente desde 1945— no es aplicada por el momento por la mayoría de los ciudadanos, que se muestran claramente en contra.

Desde 2012, este nuevo acuerdo es respetado en los documentos del Estado y en los organismos públicos, mientras que en los colegios se estudian los cambios desde el curso 2011-2012, aunque no era obligatorio para los alumnos aplicarlos hasta este año.

De hecho, existen universidades lusas que ya se regían por las nuevas normas mientras que otras usan todavía la anterior gramática.

Las alteraciones son también recibidas con recelo por la clase intelectual portuguesa, y son muchos los escritores —e incluso algún periódico— que insisten en no utilizar en sus textos este acuerdo.

Quienes se manifiestan a favor del documento, recuerdan que apenas afecta al 1,6 % de las palabras utilizadas en Portugal y al 0,5 % de las usadas en Brasil, con un total de 200.000 alteraciones en el vocabulario ortográfico.

El nuevo acuerdo comenzó a ser discutido en los años setenta, pero sólo fue firmado un compromiso en 1990, tras varios aplazamientos.

El portugués es la lengua oficial de ocho países, repartidos en África (Angola, Cabo Verde, Mozambique, Guinea-Bissau y Santo Tomé y Príncipe), América (Brasil), Asia (Timor Oriental) y Europa (Portugal), así como de la región administrativa especial china de Macao.

La fase de transición que hoy acaba en Portugal no expirará en Brasil hasta el 1 de enero de 2016 —pese a ser el mayor inspirador de los cambios—, mientras que en Angola y Mozambique la implementación está incluso más retrasada y falta la aprobación del Parlamento.

La reforma establece 21 bases de cambios en la lengua portuguesa, tales como la supresión de la diéresis, nuevas reglas para el uso del guion, la inclusión de las letras «k», «w» y «y» en el alfabeto, que pasará de 23 a 26 signos gráficos, así como nuevas reglas de acentuación.

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