Noticias del español

| |

| Rodrigo Lares Bassa
eluniversal.com, Venezuela
Jueves, 28 de diciembre del 2006

EL MAESTRO DE AMÉRICA

Don Andrés Bello, un hombre con ideales de libertad y democracia.


Andrés Bello (1781-1865) es uno de los más extraordinarios polígrafos que ha producido la raza hispánica. Fue maestro del Libertador Simón Bolívar, de quien era dos años de edad mayor. Con su libro Gramática de la Lengua Castellana destinada al uso de los americanos —el cual aún hoy día es utilizado como norma por innumerables tratadistas y humanistas internacionales— se proyectó, grandiosamente, como el Maestro de América.

Tanto así que en 1853 se hizo digno de la notable distinción de Miembro Honorario de la Real Academia Española, cuando entonces no existían las academias americanas filiales.

Su visión literaria, educacional y política se diferenció de la de los demás pensadores iberoamericanos de su tiempo, entre otros: creía fervorosamente en la convivencia de la diversidad de pensamientos y en el progreso como resultado de tal variedad. Prueba de ello tenemos cuando, como rector de la Universidad Católica de Chile, esboza un programa educativo donde incluye a todo tipo de profesionales: historiadores, poetas y científicos. Materializando así su acreditada frase: «la universidad debe de ser un manantial que fecundara muchos terrenos.» De tal modo que era necesario rodearse de una pluralidad intelectual heterogénea.

Democracia y libertad

Políticamente fue un hombre de pensamientos equilibrados, siempre persiguió el progreso. Admitía que «amaba siempre la libertad pero que los excesos libertarios conducían a la dictadura, justamente eso era lo que debía evitar un gobierno constitucional.» Y para evitar tal situación había que mantener firme el principio de autoridad y el de legalidad y a la vez mantener el avance lento del crecimiento democrático: sin violentar el texto constitucional.

Así —apuntaba el maestro— «era como se frenaban los intentos revolucionarios y demagógicos que agitaran a las masas».

Andrés Bello nació en Caracas y murió en Chile, arropado en honores como a nadie. Chile fue un país que lo valoró inmensamente y le agradeció, hasta el último de sus días e incluso en la actualidad, su valiosa presencia; pero no obstante Bello encontró en Chile su refugio de paz nunca dejó de lado su obsesión por volver a Venezuela. Sensación que abrigó cuando estuvo en Europa y que siguió acurrucando en tierras chilenas. Todo ello se refleja entre los versos de su poema El proscrito:

Naturaleza da una madre sola / y da una sola patria… En vano, en vano / se adopta nueva tierra; no se enrola / el corazón más que una vez; la mano / ajenos estandartes enarbola; / te llama extraña gente ciudadano…/ ¿Qué importa? No prescriben los derechos / del patrio nido en los humanos pechos!

¡Hola!

¿Has buscado tu consulta?

Si no la encuentras, rellena nuestro formulario: