Noticias del español

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| Eduardo Campos Rodríguez
elsiglodedurango.com.mx, México
Miércoles 18 de marzo del 2009.

EL LENGUAJE SE NOS VA…

El lenguaje es la mejor forma de comunicación de que dispone el ser humano; en el principio fue el verbo, dicen las sagradas escrituras, y la ciencia discute si fue el lenguaje el que nació de la sociedad o ésta del lenguaje.


Todos, en todas partes, disponemos de un sistema de signos para expresar, tanto nuestros pensamientos como los sentimientos; ése es nuestro lenguaje, mismo que una vez ubicado en un territorio determinado y adoptado por un conglomerado humano se le conoce como lengua nacional, siendo además un símbolo de identidad.

Del idioma tenemos desde niños un conocimiento práctico que se da en mayor o menor medida, según el ambiente social en el que se conviva, influyendo por supuesto el nivel cultural de nuestro entorno, pero también hay que considerar que al lado del conocimiento práctico se encuentra el teórico, que es entendido como el conjunto de normas por las que se rige cualquier lengua, tanto las llamadas primitivas como las derivadas, a las que se les conoce también como lenguas madre a las primeras y lenguas hija o romances a las segundas. Un ejemplo lo es el latín respecto del español o castellano.

Traído a tierras americanas por los españoles durante la Conquista y una vez consumada ésta en tierras mexicanas, fue impuesto como idioma el español, por cierto rico y armonioso en sus giros lingüísticos y profundo en su estructura conceptual, «es la lengua de Cervantes», decimos con orgullo.

Al aprendizaje teórico que normalmente se nos imparte en nuestros primeros años de escolaridad le llamamos gramática, cuya definición generalmente aceptada por los filólogos es 'el arte de hablar y escribir correctamente un idioma' y de ella como ciencia y técnica del lenguaje mucho tendríamos que decir, ya que es el cauce de toda nuestra vida intelectual, lo primero, el reconocimiento a su alto grado de dificultad para su aprendizaje; dominar su estructura en las que intervienen reglas para la analogía, sintaxis, prosodia y ortografía, al igual que saber de las partes de la oración en todos sus tiempos, formas, declinaciones, accidentes gramaticales; los sustantivos, verbos, adverbios y demás términos de riguroso estudio, de ninguna manera es sencillo, menos aun cuando en su método de enseñanza y en contra de las nuevas generaciones se han cometido grandes errores como el que sucedió en la década de los setenta, época en la que la metodología chilena invadió nuestro sistema, complicando las estructuras que tradicionalmente se habían sostenido en México como el mejor método de enseñanza. Fue tan radical el cambio que no produjo buenos resultados, partiendo de la experiencia simple de que en todo cambio radical «lo que nace no acaba de nacer y lo que muere no acaba de morir».

Así, se requiere que los gobiernos a través de sus instituciones educativas pongan atención seria y decidida en enseñar a nuestra niñez y nuestra juventud el aprendizaje correcto de nuestra lengua.

Se requiere así para tenerla como una base firme y con la solidez necesaria que detenga su erosión, primero, y su eliminación después. Vemos que los galicismos que no hace muchos años eran la excepción ahora invaden nuestro lenguaje hasta el límite de adquirir carta de ciudadanía y que la Real Academia ya no da abasto en aceptar e incorporar palabras extra lógicas como integrantes formales de nuestro idioma español. De lo que estoy hablando ejemplos se dan en abundancia, sobre todo en lo que hemos aceptado ya de ser «mundo globalizado». Muchas palabras devienen de la tecnología en boga como software, hardware, chip, tóner, mouse, etc. El comercio internacional impone su léxico y ya nuestro lenguaje común es diciendo ticket, business, open, for sale, y demás. A nuestra juventud le han impuesto un lenguaje, en donde las palabra neta, güey, chido, las que sabrá Dios de dónde las han sacado, pero las utilizan de la forma más natural y muy propia de ellos.

Urge así rescatar nuestro lenguaje verdadero, el clásico, el que nos da identidad y en que se expresaron nuestros mejores literatos. No permitamos que nos lo quiten como lo hicieron con nuestro reloj biológico al cambiar los husos horarios que tanto daño le hacen a la niñez, asistiendo somnolientos a sus escuelas. Entendamos que es un asunto de la mayor importancia y logremos su rescate, antes de que nos atrape la obligación ineludible de aprender el inglés primero que el español, como son los indicios de la enseñanza moderna.

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