Noticias del español

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| María del Carmen Villaverde de Nessier
Diario El Litoral (Santa Fe - Argentina)
Miércoles, 22 de febrero del 2006

EL LENGUAJE NOS MIRA Y NOS INTERROGA A TODOS

Dijo Jean Cocteau: «Nuestra época es letrada pero inculta». Haber adquirido el dominio de los signos del lenguaje, saber escribir palabras y oraciones no determina el nivel de cultura de una persona ni sus verdaderas competencias lingüísticas y sociales.


Como dice Ivonne Bordelois en La palabra amenazada: «Las lenguas no son sólo construcciones verbales independientes, sino que acarrean con ellas la experiencia de cada nación… con un residuo intransferible que constituye lo único y necesario de cada lenguaje, lo que cada uno aporta».

En la vida cotidiana, la lengua base, la semilla que seguramente germinará si se la considera en sus esencias, es la lengua materna, hoy desabastecida y humillada, desprotegida y degradada. En ella se da la base de lo conocido que, enriquecido y cuidado, determinará los brotes importantes de las competencias expresivas de cada ser en sociedad. A partir de ese lenguaje madre, reconocemos, repensamos y organizamos nuevas estructuras, relacionadas con las anteriores. Es así como cada uno se expresa en función de su lengua familiar, la lengua coloquial, principio de su socialización. ¿Se reconoce hoy, a diario, este fuerte y extendido camino lingüístico en red?

El lenguaje se cae

En el lenguaje hay un interjuego entre lo convencional, lo «conocido», lo que invento, lo que copio en forma creciente y coherente con la realidad, que permite ir siendo cada vez más humano, mejor hablado. Pero este automático macrodesarrollo comunicacional desde la lengua materna hoy no se contempla en su verdadera dimensión; se ve vapuleado por un lenguaje del absurdo, de la obscenidad, la degradación, el achicamiento de expresiones y vocablos, achicamiento de los propios nombres personales. Estos últimos desaparecen con velocidad inusitada, siendo reemplazados por algunas pocas voces que «no son nombres», sino «sólo adjetivos devaluados» e impuros. Desde el vamos el lenguaje se cae a diario por las cornisas del antiguo palacio de las letras.

¿Hemos pensado, entonces, en todo esto con proyectos analíticos y sustentables relativos al uso de la lengua madre con todo lo que trae implícito? Cuando ésta se desconoce como fuente, se evidencia un desajuste entre lengua materna y educación en tanto punto de partida para la entrada a la lengua estándar. Se tiene sin cuidado el hecho de que el niño, al entrar a la etapa escolar, ya tiene estructurada su lengua base, la de su entorno familiar: sabe pedir, responder, solucionar lo simple, construir algunos juicios de valor (bueno-malo). Sobre esa lengua hay que trabajar «evitando marginaciones expresivas y deserciones».

No hay que seguir pensando en estos niños como vacíos de lenguaje inicial, como si entraran «en blanco» a la sistematización y se debieran llenar y llenar sin vinculaciones directas con lo que traen: «un discurso sordo para mudos».

El lenguaje nos interroga aquí y allá, en lo estándar y en lo familiar. Casi todas las preguntas siguen sin respuestas; que la no bien definida «globalización» no agrande más esta brecha en la conversación cotidiana, en la lectura de todos los días.

Tomemos todos «el toro por las astas» y en el Día Internacional de la Lengua Materna, proclamado por la Conferencia General de la Unesco en noviembre de 1999, unamos proyectos y realizaciones para tomar con responsabilidad la diversidad lingüística, preservando las lenguas maternas y creando una mayor conciencia sobre el significado de las tradiciones y las culturas en el desarrollo armónico de las comunidades.

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