Noticias del español

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| Manuel Castillo
Diario de Cuyo (San Juan, República Argentina)
Martes, 16 de Mayo del 2006

EL LENGUAJE ADOLESCENTE

«... la facilidad comunicativa de hoy... los lleva (a los jóvenes) a establecer vínculos virtuales, incluso romances, que no pasan del entretenimiento, eso acostumbra a no asumir responsabilidades con seriedad».


El lenguaje adolescente está preocupando por su alejamiento de las normas lingüísticas, pero es un signo de la búsqueda de identidad de los adolescentes; según una búsqueda del diario La Nación en colegios, «cheto», «estás rechu», «la quemaste», significan alguien que privilegia la ropa y los objetos de marca, estar colgado, distraído, y que alguien tuvo un desempeño excelente; «no limes» significa no digas estupideces.

Que el adolescente busca pautas identitarias no se ha descubierto ahora, los que se escandalizan por ese lenguaje pueden haber tenido el suyo en la época estudiantil, pero es cierto que el lenguaje sirve para la comunicación y para desarrollar el pensamiento; por eso preocupa su deformación. Por qué se usa tanto ese lenguaje deformado, puede ser para identificarse como joven, también para identificarse dentro de un grupo, dicen que puede ser diferente de un barrio a otro en Buenos Aires. Pero ahora el tema no se reduce a utilizar palabras propias de ese lenguaje, el código adolescente incluye adoptar un tono propio para hablar, también cortar palabras, «na» quiere decir nada, eso puede ser influenciado por el lenguaje del chat que a veces se abrevia para decir más en menos tiempo. Es cierto que la técnica facilitó y aceleró las comunicaciones, pero el adolescente quiere ir a veces más allá de esa rapidez de la técnica de hoy. Pero el tema no se reduce a la deformación del lenguaje, la facilidad comunicativa de hoy y el tiempo que el niño y el adolescente, poco exigidos por la educación, dedican a eso, los lleva a establecer vínculos virtuales, incluso romances, que no pasan del entretenimiento, eso acostumbra a no asumir responsabilidades con seriedad, la virtualidad puede ser asumida con poco esfuerzo, y sin perspectiva de futuro, se reduce a invertir en algo el tiempo que hoy sobra, la comunicación entre jóvenes de lugares muy distantes geográficamente no pasa del hoy; el joven se acostumbra a que todo termina en el hoy, no tiene futuro. Eso no niega que la comunicación bien usada es un beneficio, permite el encuentro con personas de lugares distantes que antes no era posible.

La identidad juvenil y el lenguaje que la distingue, no es un tema que termine en la rapidez de la comunicación y la diferencia que establece con otros grupos, el problema más profundo puede encontrarse en la necesidad de buscar identidad, el joven necesita encontrar identidad y no le ayudan la familia ni la escuela, con asombrarse por el lenguaje que usan no se soluciona el problema, detrás del lenguaje hay pensamiento, aunque sea un lenguaje desmejorado y un pensamiento vacilante que busca saber quién es uno mismo.

El tema puede ser tratado descubriendo qué hay en el pensamiento adolescente, si vive su vida como algo independiente de la vida familiar y escolar, en síntesis, si está solo con su crisis identitaria.

Silvia Bacher, especialista en comunicación y juventud dice: «La palabra muchas veces engaña, traiciona, enferma». Aunque se conserve con la pureza del diccionario, la palabra puede herir por el error, o porque no trasmite lo que el joven necesita y espera. Por qué no juzgar también el lenguaje de la escuela que no tiene pautas claras desde las cuales intentar formar al joven, el lenguaje de la política que termina siendo discurso vacío para una campaña, y después se cambia por un lenguaje de estadista, que no responde al de la política, entendida como campaña; el lenguaje de la familia que no contiene al adolescente. Se critica la reducción del lenguaje adolescente en palabras y significados, puede ser con razón, pero frente a ese lenguaje se le muestra otro vacío de contenido, se le habla de sexo en vez de amor, de unión, que puede ser transitoria, en vez de matrimonio.

Se inicia una reforma educativa, las técnicas no bastan si no tienen qué trasmitir, el lenguaje no basta si no tiene qué decir, la palabra no es eficaz si no tiene la intención de educar, o si el adolescente no aprende a utilizarla para una verdadera comunicación, y para ayudarse a pensar mutuamente.

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