Noticias del español

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| Manuel González López
La Región Internacional, Galicia, España
Martes, 28 de abril del 2009

EL LENGUAJE

Diariamente, cuando asoma a las pantallas de televisión algún personaje más o menos conocido, al contestar a lo que le preguntan, da comienzo siempre con la misma muletilla: 'Bueno, yo diría...' ¿De dónde se saca usted el 'yo diría'? No, usted no 'diría'... Usted va a decir, y dice, ahora mismo y en tiempo presente. El 'yo diría' no vale como introito para lo que usted tenga que decir.


Seguimos. A estas alturas, que diremos de los almuerzos de trabajo e incluso de los desayunos de trabajo. Tomen ejemplo de esos mundos de los sufridos políticos profesionales, que incluso trabajan mientras desayunan. Claro que no faltará más de uno que tome a choteo esto de los desayunos de trabajo después de ver por TV los escaños del Parlamento —y también del Senado, aunque este organismo no sirva para mucho— casi vacíos y a unos diputados y senadores, en su caso, que dormitan, y otros bostezan o leen el periódico o la revista de turno.

Otra cosa que llama también poderosamente la atención es el vocabulario de los secretarios generales de los sindicatos y de los portavoces de las asociaciones profesionales. Entre su fértil lenguaje tenemos que anotar la palabreja de 'plataforma reivindicativa'. Suponemos, desde luego, que esto de la 'plataforma reivindicativa' debe tener su origen en el lanzamiento de misiles. Y no es vana la comparación, puesto que los sindicatos y las asociaciones profesionales lanzan, de vez en cuando, sus 'misiles' de nuevas huelgas, manifestaciones o amenazas para presionar a los empleadores. Lo cierto es que algunos empresarios presionados por los impuestos exorbitantes y por las asociaciones de clase, están, por desgracia, más exprimidos que un limón desjugado y, muchos de ellos, con la lengua colgante como los ahorcados.

Recientemente he recibido dos cartas que me han escrito sendos ciudadanos invitando a la protesta de que se llame tertulianos a los participantes en tertulias, y no contertulios. A primera vista, parece que esto es lo debido: los firmantes 'con' y 'co' entran en numerosos vocablos con el significado de 'que se comparte algo o se participa en unión de otros'. 'convencinos', 'concelebrantes', 'compañeros', 'comensales', 'coautores' y muchos más. Pero, quiérase o no, la historia del idioma no les da la razón: lo primero fue 'tertulio' empleado desde el siglo XVII, y es el término conservado aún por Galdós; tertuliano se documenta, efectivamente, el siglo XIX, y no surge 'contertulio' hasta los umbrales del siglo XX. Se inventaron otros nombres como 'tertuliante'. En realidad, no hay nada, pues, que objetar a la sinonimia entre tales vocablos.

Sea como fuere, lo que sí debe ponerse el grito en el cielo, ante la denominación de 'cargos electos' que los políticos y sus mediáticos repiten hasta la saciedad. Por ejemplo, tal secretario general dirige un fervor a los 'cargos electos' de su asociación política, que asisten estoicamente a escucharlo. Pero ocurre que fueron elegidos hace tiempo y han dejado, por consiguiente, de ser electos.

Pues, ya usaban vocablo tan culto nuestros antepasados medievales, nada menos. En 1914, la Real Academia Española cambió, precisamente, de participio, y prefirió 'elegido' conforme a la etimología, y añadió: 'mientras no toma posesión'. Así lo ha dejado, con evidente razón, hasta hoy. Porque resulta evidente que, una vez instalado en su cargo, el 'electo' ha dejado de serlo: ahora es senador, diputado, concejal o lo que sea, a secas. Esos señores son 'cargos públicos'. Que no está nada mal. Realmente, 'electo' es puro latín, esa lengua que persiguen quienes planifican la ignorancia y la reparten con equidad. Hay que hablar, casi siempre, de actualidad. La actualidad tiene de malo que obliga a hablar de ella. Y no es porque no acontezca nada, como solía antaño. Bien al contrario, sucede mucho, pero siempre lo mismo. Es el caso del chino que pasó veinte veces delante del centinela, y éste, al dar la novedad, aseguró que habían pasado veinte chinos. Sólo que ahora pasan unos cuantos chinos unas cuantas veces, pero son desde luego los que pasaron ayer.

Y aún podríamos hablar de los nuevos verbos: catastrofizar, desdramatizar, desestabilizar y muchos más de la nueva cosecha. Chao.

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