Noticias del español

| | |

| Redacción Cultura
elcomercio.com, Ecuador
Lunes, 27 de noviembre del 2006

EL HABLA ES EL NUTRIENTE DE LA LENGUA

Cuando alguien dice: «Ayer le amarqué todo el día al guagua», ¿podría un español o incluso un colombiano entender esa expresión? Por lo demás, ¿es una expresión correcta? ¿no se estará violando alguna regla de la Academia?


Según el Diccionario de la Real Academia Española (DRAE), la expresión es perfectamente lícita. En su vigésima segunda edición, el vademécum de la lengua admite las palabras ‘amarcar’, como «tomar en los brazos», y la segunda acepción de ‘guagua’ como «niño de pecho». Esas palabras y otros 478 ecuatorianismos fueron admitidas en esa edición del 2001.

Carlos Joaquín Córdova, el presidente de la Academia Ecuatoriana de la Lengua, logró que, de los cerca de 1.000 ecuatorianismos que llevó en 1998 a España, casi la mitad fuera admitida . «Es que había un cupo para las palabras de América Latina».

Y, sin embargo, expresiones inveteradas de la lengua ecuatoriana, sobre todo de la Sierra, como la construcción ‘dar’ más gerundio (da haciendo, da trayendo, etc.), usada como un imperativo cortés o suavizado, no han sido considerados aún por la Academia. La lingüista Susana Cordero de Espinosa juzga legítimo el uso de este quichuismo. «Es incluso precioso porque expresa nuestra idiosincracia, nuestra timidez o nuestra resistencia a imponer nuestras opiniones frente a los demás».

Y, aunque la Academia no la acepte, su uso no deja de ser adecuado en el habla común, especialmente de la Sierra. Es el mismo caso de ‘botar’ o ‘dejar’ empleados como verbos auxiliares. El gerundio tiene que ver con la concepción temporal andina.

El poeta Efraín Jara Idrovo cree que el habla guarda una diferencia esencial con la escrita. «El emisor siempre asume una tensión peculiar debido a su preocupación por el uso apropiado y correcto del lenguaje. El uso correcto y esmerado del idioma se impone en la escritura». Aunque de todas formas, continúa, la poesía se nutre del lenguaje popular y al revés.

El ánimo experimental del arte poético es una necesidad legítima para Paúl Puma. Y las relaciones entre poesía y habla popular son saludables, «siempre que hayan argumentos y lecturas para encauzar correctamente las expresiones que todos los días aparecen en las calles y en las esquinas».

¿Quién dice lo que es correcto o no en el lenguaje? ¿Cuál es la relación entre el habla popular y las normas de la Academia?

Para Cordero de Espinosa existe un equilibrio entre ambas, porque «si existen cambios marcados por el uso, esos cambios deben hacerse sobre algo. Las normas permiten que ese algo, que es nuestra lengua, subsista. La gente no piensa en las reglas para hablar, es cierto, pero de todas formas las usa para hacerse entender».

¡Hola!

¿Has buscado tu consulta?

Si no la encuentras, rellena nuestro formulario: