Noticias del español

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| Mallela V. Pérez Palomino
El Porvenir, México
Miércoles, 13 de agosto del 2008

EL GRAN PODER DE LA TILDE

Espeluznante ver algunos escritos en los medios, que presentan errores ortográficos, aún en esta época en que los programas de computadora nos corrigen, incluso lo referente a la redacción.


Evoco a la maestra Evelia, cuando nos repetía y hacía que repitiéramos las reglas de oro respecto al acento y su imagen representativa que es la tilde. «Palabras agudas: acento en la última sílaba, palabras graves: acento en la penúltima sílaba, palabras esdrújulas: acento en la antepenúltima sílaba».

Mi amigo Alberto tuvo siempre dificultad en clasificar las palabras, y la maestra nos reiteraba: «el secreto es decirlas, mencionarlas fingiendo el acento en diferentes sílabas, y de esa forma, surge espontánea la verdad clasificatoria». Esdrújulas: siempre se tildan; graves: se tildan las que no terminan en n , s o vocal ; agudas: todo lo contrario, se tildan las que terminan en n, s o vocal. Ejemplos de esdrújulas: es DRÚ ju las, SÍ laba, orto GRÁ fico. (la mayúscula es sólo para distinguir).

Mi fraternal Federico y yo solíamos disertar, en los tiempos libres o en el recreo, las clases recibidas en el salón de clases. Llegamos juntos a la conclusión que las palabras graves componen una abrumadora mayoría, aunque hoy día creo que al respecto, los argentinos piensan de otra forma. Ejemplos de palabras graves: e JEM plos, pa LA bras, GRA ves.

La tilde en su función diacrítica (del griego diakritikos -que distingue), nos permite diferenciar una cosa de la otra. Sin pretensiones de protagonismo, trato de dar un poco de ilustración. Y me refiero al protagonismo porque a alguna ganadora de premio literario se le ocurrió decir una vez que solamente murciélago contenía todas las vocales, dejando por fuera un montón de opciones sencillas como abuelito o menstruación, tal cual puntualizara aquel lector Blanco Sánchez de la revista ABC. Las reglas están escritas y si queremos inventar alguna nueva, bien podemos hacer una rigurosa investigación antes de plantearla, pues corremos el riesgo de hacer el ridículo.

Y volviendo a la tilde, vemos que se convierte en la figura principal de una interminable odisea a través de las letras castellanas que, entre muchos ejemplos, la lleva a devolver la reverencia a tabernáculo y la decencia a tentáculo. Eso sin contar que habitáculo se convierte, gracias a ella, en un espacio donde se puede vivir. Igualmente da calidad real a séquito, que no lo carente de humedad o calidad etílica de sequito, diminutivo de seco.

Existían en el salón quienes amaban el idioma inglés por carecer de tildes y así lo expresaban sin pizca de vergüenza. Cuando revisaba yo otrora los cuadernos de mi hija y me encontraba con sus horrores ortográficos, ella me decía en tono de chanza que las tildes se vendían por separado como reza algún comercial de juguetes. No sé por qué este tema tiene tan sin cuidado a la mayoría de los jóvenes. Tendría que echarle la culpa a la tecnología, ya que la juventud se comunica con emoticones, simbologías elaboradas con los signos de puntuación :-) y para ellos siempre es igual a 100pre.

No es extraño que con un lenguaje tan rico (es menester no decir lengua) como lo es el castellano, nos encanten los juegos y rejuegos de palabras y no evitemos el casorio con el doble sentido, que a la postre provocan mucha más hilaridad que la llana vulgaridad. Ejemplo de palabras agudas: hilari dad , vulgari DAD .

Con la poderosa influencia de la tilde Ambrosia, una gentil dama, se trasmuta en exquisitez o alimento para dioses (ambrosía) y secretaría adquiere carácter institucional después de haber sido una persona; aunque ahora les ha dado por llamarles asistentes administrativas a las sacrificadas y consagradas secretarias. Además, gracias a la tilde, Tomás pasa a ser un caballero después de haber significado que bebes (o ases-de asir-) o también dosis de medicamento que se bebe (tomas).

Por otro lado, solo, adjetivo que significa no estar acompañado, se convierte en sólo, es decir, solamente. La posición de la tilde es importante también, así, rió, pretérito del verbo reír para la tercera persona singular (él o ella), pasa a ser río, curso de agua o el presente de la primera persona singular (yo) del mismo verbo enunciado.

Veamos otros ejemplos: habito que no es más que la enunciación que resido o moro, se convierte en costumbre o vestimenta para religiosas; y el verbo —tiempo presente— publica pasa a ser una cuestión del conocimiento de todo el mundo, como quien dice. (pública). No ignoremos que el adjetivo pública al ser aplicado a un personaje femenino, suele hacer perder a la dama su decoro y decencia. ¡Cosas del idioma!

No se trata de sacrificar la comunicación en razón del vocabulario ampuloso y dominguero. Eso sería como aquella anécdota del científico que habiendo encontrado el último espécimen de una rara ave, la diseccionó para estudiarla. El estudio al final no sirvió para nada, porque la especie fue exterminada. Podemos utilizar lenguaje sencillo que, bien aplicado con la gramática y ortografía correctas, nos llevará a un intento de recuperación en medio de esta crisis idiomática. Aquellos que prefieren le escriban sus artículos, sugiero vean como una buena opción requerir los pasen por el departamento de control de calidad antes de su correspondiente publicación.

Y es importante la revisión final del escrito, ya que a veces la computadora se declara autónoma y sustituye los términos o los acentos por los que, de manera independiente, considera correctos. ¡Cosas de la tecnología!

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