Noticias del español

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| Lucila Castro
Lanacion.com (Argentina)
Lunes, 31 de diciembre del 2007

EL GERUNDIO NO TIENE LA CULPA

«A mis alumnos les explico que la utilización de un gerundio al comienzo de una oración es incorrecta porque, aunque implique simultaneidad de acciones, por una cuestión de orden lógico de la lengua castellana el gerundio va en segundo lugar. Así, "Veía la tele mientras estaba tomando un fernet" es una opción válida, mientras que "Tomando un fernet, manejo por la autopista" es claramente erróneo. La pregunta es: ¿Mi explicación es acertada?», escribe Ary Gutman, profesor de Práctica Periodística II en la Universidad de Palermo.


No. «Tomando un fernet, manejo por la autopista» puede ser una infracción de tránsito, pero no es una infracción sintáctica. El gerundio tiene reglas de uso que muchos ignoran y por eso muchas veces se usa mal. Los que saben de esos errores, pero no están seguros de cuál es el uso correcto suelen evitar el gerundio y le han colgado el sambenito de poco elegante, que no es más que una excusa para disimular esa inseguridad.

Entre las reglas de uso del gerundio, no hay ninguna que se refiera al orden de palabras. El español da amplias posibilidades de orden, lo cual no quiere decir que dé lo mismo ordenar de una manera que de otra. En general, en una oración enunciativa primero se da el tema y después la información. Y esto no tiene nada que ver con las funciones sintácticas. Sintácticamente, las oraciones «Juan vino» y «Vino Juan» son iguales, pero si se dice «Juan vino», se está hablando de Juan e informando qué hizo, y si se dice "Vino Juan", se está hablando de la venida de alguien e informando quién vino. En «Tomando un fernet, manejo por la autopista», se está informando qué hago mientras me ayudo con un fernet. En cambio, si digo «Manejo por la autopista tomando un fernet», informo cómo manejo por la autopista.

Cateterismos y angioplastias

Escribe Víctor J. Cordovero:

«Leo en la edición electrónica la triste noticia del fallecimiento de Víctor Sueiro. En ella se comenta que le habían hecho "más de 15 cateterismos y 11 angioplastías". "Cateterismo es, según el Diccionario de la Real Academia Española ( DRAE ), un 'acto quirúrgico o exploratorio que consiste en introducir un catéter en un conducto o cavidad', mientras que la angioplastia la describe como 'desobstrucción quirúrgica de un vaso sanguíneo mediante un catéter', de lo que se deduce, no soy médico, que ambos son cateterismos.

«Tampoco me parece oportuno el "más de", porque si mencionamos cifras específicas (15 y 11) el "más" confunde. ¿Cuántas más? o ¿Cuántos más? ¿3, 12, 25 etc.?

«Finalizo comentando que dicho artículo escribe angioplastía con tilde, mientras que el mencionado diccionario la escribe sin él. Creo que ambas formas son correctas, pero seguramente al lector le interesará su comentario al respecto.»

Tiene razón el lector: la angioplastia es un cateterismo. Pero supongo que con los «más de 15 cateterismos» el autor habrá querido referirse a cateterismos hechos con fines diagnósticos, distintos de las «11 angioplastías». Y probablemente el «más de» se refiriera solo al primer número.

En cuanto al acento de angioplastia o angioplastía , el DRAE registra solamente la forma angioplastia, con acento en la a, pero en el Diccionario panhispánico de dudas, también de la Academia, se lee: «-plastia o -plastía. Elemento compositivo sufijo (del gr. -plastía 'acción de modelar o dar forma) que, unido a diferentes raíces, forma sustantivos que designan procedimientos de reconstrucción, generalmente quirúrgicos. Ambas acentuaciones son válidas. En el uso culto mayoritario predominan las formas con diptongo (angioplastia , mamoplastia , rinoplastia, etc.), pero en algunas zonas de América son normales las formas con hiato (angioplastía, rinoplastía, etc.)».

Esta vacilación en el acento es frecuente en las voces que provienen de palabras griegas terminadas en -ía. En general, las palabras de origen griego llegan al español a través del latín y mantienen el acento de las adaptaciones latinas (por ejemplo, democracia , del latín democratia, que en griego es democratía). También suelen acentuarse como si hubieran pasado por el latín los neologismos formados con raíces griegas. Pero también hay palabras que conservan el acento griego, como filosofía. Y otras que admiten las dos acentuaciones, como microscopia o microscopía .

Rompecabezas

«A propósito de las castellanizaciones. En una nota del martes 11, se citan las palabras de la guionista española Ángeles González Sinde: "El contexto del cine es como un puzzle y todo influye". No estuve en la conferencia y sé que bien podría la guionista haberse expresado así; pero doy mucha fe, por haber oído el vocablo cientos de veces a los españoles, a que la guionista dijo "puzle", así como suena y así como lo recoge el DRAE», escribe Andrés Felipe Olivera.

¿Por qué no comandanta?

Escribe Alejandro Fabri:

«En su columna del 5 de noviembre, usted explicó que es correcto según las reglas del español utilizar la palabra presidenta cuando la persona que ejerce el cargo es de género femenino. El artículo de LA NACION del 21 de este mes, referido a la ceremonia de egreso de oficiales de las Fuerzas Armadas, dice: "[…] la nueva comandante en jefe -título que ella remarcó en dos oportunidades durante sus palabras-…" ¿No se deben aplicar aquí las mismas reglas del español y decir comandanta? De acuerdo con las reglas, está utilizando incorrectamente un artículo (la) y un adjetivo (nueva) en género femenino y el sustantivo en género masculino. Agradeceré su explicación.»

Yo no dije nunca que la palabra presidenta estuviera formada «de acuerdo con las reglas» del español. Por el contrario, dije que presidenta es una forma analógica y que la analogía no sigue ninguna regla. La palabra presidenta, se formó, como doctora, por analogía con la multitud de palabras españolas que hacen el femenino con el sufijo -a (que en origen corresponde solamente a los masculinos en -o ) y se impuso como correcta por el uso. La presidenta Kirchner no la inventó: ya existía desde hacía siglos. Por otra parte, ella también podría decir que es «la presidente», pues presidente es de género común.

La palabra comandanta, en cambio, no se usa en el sentido de 'mujer que comanda las fuerzas armadas', posiblemente porque no ha habido muchas mujeres que ejercieran ese cargo. Sí se usó, y se usa todavía coloquialmente, para designar a la mujer del comandante, y se decía nave comandanta (como nave capitana) de la nave en que iba el comandante de una escuadra. Al presentarse como «la nueva comandante», la Presidenta no cometió ningún error de concordancia, porque el sustantivo comandante es de género común y, referido a una mujer, vale como femenino, de modo que el artículo y el adjetivo deben concordar en femenino. Si hubiera dicho «la nueva comandanta», habría inventado un neologismo, que con el tiempo podría imponerse, pero que por el momento no se usa.

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