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| Agencia EFE

El futuro del periodismo impreso reside en la crónica, según Álex Grijelmo

La salvación del periodismo impreso reside en la crónica de verbo audaz, dado que los lectores reciben antes las noticias por otros medios más inmediatos, consideró ayer el periodista y escritor Alex Grijelmo, presidente de la Agencia Efe.

«Hoy en día todos conocemos las noticias a través del celular (móvil), de la radio, de la televisión, del teletexto… Cuando uno compra el periódico es muy difícil que se encuentre una noticia a la que no haya tenido acceso el día anterior o muchas horas antes», reflexionó.

En el marco de un debate sobre la importancia del verbo celebrado en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara (FIL), la mayor cita editorial del mundo hispano, abogó por una crónica consagrada a «enmarcar, describir e interpretar, no necesariamente con juicios de valor», algo en lo que el verbo juega un papel determinante.

Acompañado en el diálogo por los escritores Elmer Mendoza y Juan Cruz, Grijelmo auguró que el periodismo en papel tenderá a incluir menos noticias y más crónicas y reportajes para sobrevivir en el siglo de la información inmediata.

Adjudicó ventaja al periodismo deportivo en este sentido, ya que, sabedor de que sus lectores disponen ya de los resultados cuando llegan a sus páginas, ha cultivado más este tipo de textos.

El corazón de esa crónica debe ser el verbo, por su capacidad para evocar acciones y dibujar el panorama por sí mismo; el periodista, no obstante, observa actualmente con cierto temor a los verbos por el valor adicional que confieren a sus palabras, «que constituye a menudo una interpretación», añadió.

Algunos verbos cargan el estigma que acompaña a otras palabras a las que acompañan habitualmente —como traficar e involucrar—, asociados muchas veces a actividades de corte ilegal, cuando no tiene por que ser así necesariamente.

Por su parte, el mexicano Elmer Mendoza —uno de los padres de la llamada «narcoliteratura» y pluma ágil de las letras mexicanas— abogó por derramar «pura acción» en los textos a través del verbo.

«Todos los verbos en infinitivo son auténticas armas de lucha», expresó el autor de Balas de plata; usados con precisión, haciéndolos «resplandecer», serían capaces de provocar un infarto al lector por muy tranquilo que éste se haya dispuesto a pasar páginas.

Mendoza confesó que se sirve del verbo para aplicar ritmo a sus escritos, manufacturando una telaraña que atrape al lector para que sienta «que va a ir al infierno si cierra el libro» y colocarlo en el epicentro del impacto. «Hay que hacer narrativa móvil, dinámica, siempre apoyada en los verbos», predicó con vehemencia.

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