Noticias del español

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| María Luisa García Moreno
Periódico Granma, Cuba
Del 17 al 31 de diciembre del 2008

EL ESPAÑOL NUESTRO: TRASMITIR Y TRANSMITIR

Se habla de elección en términos del idioma cuando de una palabra existen dos variantes y corresponde al hablante escoger cuál prefiere. Estos casos se dan, fundamentalmente, en palabras de doble acentuación o de simplificación de escritura, como por ejemplo: trasmitir y transmitir, así como todos sus derivados. Claro, no pierda de vista que otra tendencia —en todos los aspectos de la vida y también del idioma— es la de la economía: ¿para qué escribir de más?


De fe se deriva, en última instancia, la palabra profesor y me parece muy bien porque profesor es quien tiene «[…] fe en el mejoramiento humano, en la utilidad de la virtud […]», como decía nuestro Martí. Aunque en principio se refería a los cristianos, que profesaban o declaraban en público su fe, a partir de cierto momento, pasó a ser todo el que profesaba o declaraba sus saberes y los trasmitía. El diccionario de Covarrubias (1611) define: «Professar algun arte o ciencia […] Professor della, el que la sigue y professa». Más de un siglo después, el de la RAE decía: «El que exerce o enseña públicamente alguna facultad, arte ú doctrina».

Me escribe un lector acerca del posible empleo del vocablo réplica para referirnos a la reproducción en menor escala de la casa natal de José Martí o el yate Granma. Aunque el DRAE define: «Copia de una obra artística que reproduce con igualdad la original» y el Diccionario del español de uso, de María Moliner: «Copia exacta de una obra artística, hecha, por ejemplo, por el mismo autor o uno de sus discípulos», creo que repetición, copia, reproducción, términos que aparecen en el Diccionario de sinónimos SIGNUM dan mayor apertura y no resulta incorrecto referirse a una réplica en miniatura o a escala. La lengua es más grande que cualquier diccionario.

La expresión valer la pena define que es importante o está bien empleado el trabajo que cuesta algo. Un amable colaborador, cuyo texto me permito copiar, recuerda que fue popularizada por el programa televisivo del profesor Calviño, contexto en el cual resulta pertinente, pues describe situaciones donde aparecen actitudes que pueden resultar incómodas de poner en práctica en busca de un resultado deseado. Sin embargo, no pocas personas, incluso ilustradas, la usan cuando no existe tal pena, aun si se trata de algo agradable, lindo, cómodo, placentero… A partir de ahora piensen cada vez que vayan a utilizar esta frase y luego decidan si es apropiada o no.

La palabra bochinche, de bochincho, «sorbo», y este de buche, significa «tumulto, barullo, alboroto, asonada», «buche, porción de líquido» y también «chisme, a veces calumnioso, contra una persona o familia, que cobra mayor proporción y maledicencia a medida que pasa de una persona a otra». En el Léxico mayor de Cuba (1959), de Esteban Rodríguez Herrera, aparece bochinchera, y se explica que es voz usada en la parte oriental de Cuba, para designar a «la mujer lengüilarga o amiga de cuentos y enredos». Los orientales dirán si se sigue usando porque, en general, bochinche, por su escasa utilización, está considerada una palabra en peligro de extinción.

Las formas asimismo, así mismo y a sí mismo, a pesar de pronunciarse igual, se escriben de distinta manera y tienen significados diferentes. Asimismo y así mismo —aunque la Real Academia recomienda la primera— se usan indistintamente para significar «también» o «además». Se emplea así mismo, cuando se trata del adverbio así y el adjetivo mismo, lo que equivaldría a «de este modo». Se escribe a sí mismo cuando se trata del pronombre personal de tercera persona precedido de la preposición a y seguido del adjetivo mismo.

Por cierto, mismo se usa en función adjetiva y constituye un error emplear expresiones como: Se refirió a la nueva resolución, la misma…

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