Noticias del español

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| María Luisa García Moreno
Granma, Cuba
30 de junio al 5 de julio del 2008

EL ESPAÑOL NUESTRO: SOMÁTICO

Soma es elemento de origen griego y significa «cuerpo». Con él se forma somático, adjetivo que significa «corporal» y también cromosoma.


El término somatotipo, aunque no esté en los diccionarios, es muy usado en la esfera deportiva y quiere decir «tipo de cuerpo apropiado para…» cada deporte en cuestión. Hoy, los de baja estatura, por muy buenos que puedan ser, no tienen nada que hacer en el voli de alto rendimiento o en el baloncesto, por ejemplo. Así, cada deporte tiene sus propios parámetros físicos, aunque se han dado excepciones.

La palabra pesquisaje no ha sido aceptada, aunque es de uso común en medicina y también en el sistema policial. Sin embargo, las posibles dudas acerca de su escritura quedan zanjadas por el propio DRAE que sí reconoce, pesquisa «información o indagación que se hace de algo para averiguar la realidad de ello o sus circunstancias», pesquisar, pesquisidor y pesquisón «curioso», todas con s. Muchas veces ocurre que, utilizando los recursos de la lengua (en este caso el sufijo –aje), creamos una nueva palabra, válida justamente por eso: no es un «invento», simplemente a un sustantivo que «existe» le añadimos un sufijo que también «existe». Pero cambiarle la grafía no es más que un error.

Varios lectores me han preguntado si las disculpas se ofrecen o se piden. Si se analiza la definición del Diccionario de la Real Academia Española (DRAE), que cito a continuación todos se percatarán de que ambas fórmulas son válidas: «disculpa. Razón que se da —dar es sinónimo de ofrecer— o causa que se alega para excusar o purgar una culpa. || pedir disculpas. Disculparse». Para reafirmar, el prestigioso diccionario Larousse dice: «Pedir, dar disculpas o encontrarlas en algo». Más claro ni el agua.

Una ministra del gobierno español utilizó la palabra miembra y levantó una oleada de comentarios, aunque otra se llama a sí misma lideresa; no obstante, el académico Salvador Gutiérrez, catedrático de Lingüística de la Universidad de León, concedió que «lo que hoy suena peregrino, mañana puede ser norma si la población comienza a utilizarlo». Por ahora, no están aceptadas; pero ganarán mayor espacio los vocablos femeninos para nombrar profesiones y oficios, en la medida en que la mujer gane espacio en la sociedad. Por ahora, médica, abogada, arquitecta, fotógrafa, jefa, ministra, presidenta, tenienta, aprendiza, ayudanta, bachillera, capitana, colegiala, diputada, ingeniera, jueza, principianta, académica y otros. Y no olvidemos que los sufijos -ina (heroína), -esa (alcaldesa), -isa (poetisa), -triz (actriz) también sirven para crear sustantivos femeninos.

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