Noticias del español

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| María Luisa García Moreno
Periódico Granma, Cuba
Del 1 al 13 de enero del 2010

EL ESPAÑOL NUESTRO: ORDEN GRAMATICAL

En más de una ocasión me he referido a la importancia que tiene el orden de los elementos en la oración para expresar las ideas con claridad e, incluso, para determinar jerarquía. Un lector me envía un ejemplo en que ese ordenamiento afecta la claridad: «Mejora atención de salud equipo de resonancia magnética». ¿Cuál es el sujeto y cuál el complemento directo? No queda claro; sin embargo, basta con situar los elementos en su lugar para que la idea sea perfectamente comprensible: «Equipo de resonancia magnética mejora atención de salud».


Palabras como arcoíris, altamar, camposanto, caradura, guardiamarina, medioambiente, padrenuestro y pavorreal pueden escribirse unidas; pero ¡ojo!, algunas tienen sus características: arcoíris, presenta hiato por lo que lleva tilde y, por supuesto, es invariable en plural; altamar pertenece al género femenino y usa el artículo la; pavorreal dobla la r.

El verbo contribuir, del latín contribuere, se emplea en el sentido de «ayudar, dar algo, junto con otros, a la consecución de un fin». Según el Diccionario panhispánico, el complemento de finalidad debe ir introducido por a y nunca por con: «Él nunca ha contribuido al mantenimiento de…». Sin embargo, el María Moliner precisa que se usa con las preposiciones a, con y para: «Contribuyó con una pequeña cantidad a la recaudación». (Observe que el fin: la recaudación, lleva la preposición a). Es verbo irregular y se conjuga como construir. Su participio, contribuido, se escribe sin tilde.

Hay extranjerismos que logran entrar al DRAE; pero se mantienen en cursivas, lo cual marca una distancia: están, pero son diferentes: eso ocurre cuando no son necesarias y solo la fuerza del uso les ha dado entrada. Ejemplos de ello son las voces inglesas: hobby, «pasatiempo, entretenimiento que se practica habitualmente en los ratos de ocio»; rally, «competición deportiva de resistencia, de automóviles o motocicletas, celebrada fuera de pista y generalmente por etapas» y panty, «prenda femenina». Sin embargo, si la palabra es necesaria, porque no tiene equivalente en el idioma, desaparece la cursiva, como ocurre con airbag, (del inglés airbag, pero ya española), «dispositivo de seguridad para los ocupantes de un automóvil, consistente en una bolsa que se infla automáticamente en caso de colisión violenta».

La palabra descarga recoge, entre sus acepciones, dos que son muy nuestras y así aparece especificado en el Diccionario de la Real Academia Española (DRAE): «actuación musical, espontánea o programada, de uno o varios artistas ante un público reducido» y «reprensión, regaño». Así, que ya sabe, amigo, cuando escuche a alguien decir: «Me echó tremenda descarga», esa persona ni está cometiendo un error, ni habla en lenguaje figurado.

El sustantivo quincena, de quince, da nombre al espacio temporal de quince días. Su derivado, el adjetivo quincenal, define lo que sucede o se repite cada quincena, o lo que dura una quincena. La semana tiene siete días y dos semanas suman catorce, no quince: dos semanas no son una quincena. Parece elemental; sin embargo, como bien dice un lector, muchos se confunden.

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