Noticias del español

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| María Luisa García Moreno,
Periódico Granma, Cuba
Del 8 al 30 de agosto del 2008

EL ESPAÑOL NUESTRO: NUESTRO MARTÍ Y EL USO DEL IDIOMA

Con el propósito declarado de «reunir voces nacidas en América para denotar cosas propias de sus tierras y señalar acepciones nuevas», compiló José Martí unas 150 palabras en un breve cuadernillo de 20 páginas.


Allí se encuentran, entre otras muchas, cholo, chancho, chocolate —como cubanismo: cohecho, caso oculto y culpable—, facón, gallinazo, joropo, matahambre —dulce—, quena, rebenque, tiple —palabras todas hoy incorporadas a los diccionarios académicos— y las expresiones café cerrero —poco dulce— y hacer plancha —ponerse en ridículo—. Resulta curioso comprobar una vez más el amplio espectro de los intereses martianos.

Se llama motherboard a la placa o tarjeta madre de una computadora, pieza diseñada como núcleo del circuito, de modo que todos los restantes elementos que la integran se inserten en sus diferentes ranuras y se interrelacionen entre sí. Laptop es el nombre que se da en inglés al ordenador o computadora portátil. Ninguno de los dos términos ha sido incluido en los diccionarios académicos: de nosotros depende que un día lo sean: podemos nombrarlos en inglés o, mejor aún, en español… Sin embargo, módem, modulador demodulator, «aparato que convierte las señales digitales en analógicas para su transmisión o a la inversa», es un acrónimo y ya aparece en el DRAE.


Entre las acepciones de la palabra muletilla, diminutivo de muleta, aparece «voz o frase que se repite mucho por hábito» y, efectivamente, son verdaderas muletas, que empobrecen la forma de hablar de las personas que recurren a ellas y las convierten en verdaderos «limitados verbales». Este defecto cambia al ritmo del tiempo, se moderniza, pero no deja de ser un vicio: ahora se ha puesto de moda la repetición de poco, o mejor dicho, de la expresión «un poco que». Me recuerda al Quijote en su biblioteca, leyendo una novela caballeresca: un poco que muestra muy poco dominio de nuestro riquísimo español quien un poco que lo reduce de ese modo.

Baloncesto, basquetbol y básquet son tres nombres válidos para un mismo deporte y los tres aparecen recogidos en los diccionarios académicos. No obstante, se recomienda emplear tanto en España como en Hispanoamérica, el primero de esos términos y reservar los otros para los hispanohablantes de Estados Unidos, donde el español es la segunda lengua. De igual forma, al hablar de los jugadores, se pueden usar indistintamente las palabras baloncestista y basquetbolista.

Sin embargo, con respecto al voleibol, del inglés volleyball, en España se emplea más balonvolea (calco del inglés) y no aparece en el diccionario de la RAE ningún término para nombrar a los jugadores.

Tiene razón el amigo lector —devenido cazador de gazapos— que me escribe para precisar que no es lo mismo abrogar(se), del latín abrogare, «abolir, derogar», que arrogar(se), del latín arrogare, «atribuir, adjudicar», «apropiarse indebida o exageradamente de cosas inmateriales, como facultades, derechos u honores». En el ejemplo que me remite debió decirse que el ajederecista Leinier Domínguez »… se arroga el derecho…». No se puede justificar lo injustificable, para los trabajadores de la prensa el uso correcto del idioma es mucho más que un deber.

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