Noticias del español

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| María Luisa García Moreno
Periódico Granma, Cuba
Del 3 al 8 de noviembre del 2008

EL ESPAÑOL NUESTRO: MILLÓN, BILLÓN, MILLARDO

Según recoge la Real Academia Española en su diccionario, el término millón, del francés million o del italiano milione, equivale a mil millares y también puede representar un número muy grande indeterminado; billón, del francés billion, un millón de millones, que se expresa por la unidad seguida de doce ceros.


Es inaceptable —y ahora cito el Diccionario panhispánico de dudas— su empleo en español con el sentido de 'mil millones', que corresponde a la palabra billion en el inglés americano, para lo cual debe emplearse, en español, la voz millardo.

Ya en alguna ocasión me referí a palabras, cuya grafía ha sido españolizada a través del tiempo. Es el caso de esnob, del inglés snob, «persona que imita con afectación las maneras, opiniones, etc., de aquellos a quienes considera distinguidos»; eslogan, del inglés slogan, «fórmula breve y original, utilizada para publicidad, propaganda política, etc.»; esmoquin, del inglés smoking, «prenda masculina de etiqueta»; espagueti, del italiano spaghetti; especial, del latín specialis; espíritu, del latín spiritus; estatus, del inglés status, y este del latín; estrato, del latín stratus; estructura, del latín structura, e, incluso, estúpido, -a, del latín stupidus, entre otras.

Palabras derivadas de nombres propios son: platónico, -a, hermetismo y pírrico. La primera procede del latín Platonicus, «quien sigue la filosofía idealista de Platón», de ahí amor platónico, «amor idealizado y sin relación sexual». Hermetismo alude a Hermes Trimegistos, mago y alquimista egipcio, que se supone que vivió en el siglo xx a.n.e.; la idea central de su pensamiento era la creencia de que el hombre es divino, considerada por la Iglesia una herejía. Pírrico alude a Pirro, rey y militar famoso como estratega, quien en la batalla de Heraklea venció a los romanos a costa de la pérdida de 13 000 soldados. Más tarde volvió a derrotarlos en la batalla de Ausculum, con pérdidas tan severas que expresó: «Otra victoria como esta y seremos destruidos». Desde entonces, la frase victoria pírrica —de origen griego— califica un triunfo cuyo costo es mayor para el vencedor que para el vencido.

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