Noticias del español

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| María Luisa García Moreno
Periódico Granma, Cuba
Febrero del 2010

EL ESPAÑOL NUESTRO: LA H

La h surgió cuando muchas de las palabras que llevaban f en latín comenzaron a ser pronunciadas de una manera vulgar, aspirándola, lo que allá por el siglo XVI comenzó a representarse con la letra h. Por eso, muchos vocablos que se escriben con ella conservan derivados que la cambian por la letra f y son considerados cultismos. Ejemplos curiosos son: manufactura y fechoría de hacer; férreo y ferretería de hierro; fumar y fumigar de humo; filial de hijo, fémina de hembra, entre muchos otros. Lo mismo ocurre con la palabra harapo, del portugués farrapo. Seguro que recuerdan ustedes el ejército de los farrapos en una novela brasileña pasada hace algún tiempo. Se deriva del antiguo verbo farpar o harpar que significa «desgarrar». De ahí, harapiento, desharrapado, desharrapar.


Entre los muchos sinónimos del sustantivo tema asunto, motivo, argumento, pensamiento, propuesta, proposición, premisa, texto, hecho, sujeto, lema, eje, programa, artículo, tesis, materia, idea, cuestión, trama—, no se encuentra temática, que es adjetivo y significa «perteneciente o relativo al tema, que se arregla, ejecuta o dispone según el tema o asunto de cualquier materia». En filatelia, se aplica a aquello que es «perteneciente o relativo a una serie, emisión o colección de sellos, en los que se utiliza únicamente un tema o motivo, como la fauna, los deportes…»: colección temática. Sin embargo, de temática como sustantivo se usa y abusa.

Nada tienen que ver, en cuanto a su origen, implementación e implantación. El primero —se deriva de implemento, del inglés implement, «utensilio»— y significa «acción y efecto de implementar», o sea, «poner en funcionamiento, aplicar métodos, medidas, etc., para llevar algo a cabo». Fue incorporado al DRAE en 1992. Por su parte, implantación, es «acción y efecto de implantar», del latín in-, «hacia adentro» y plantar, del latín plantare, «plantar, encajar, injertar»; «establecer y poner en ejecución nuevas doctrinas, instituciones, prácticas o costumbres» y, en Medicina, «realizar un implante». Implantación tiene también dos acepciones relacionadas con la Biología: «fijación, inserción o injerto de un tejido u órgano en otro» y «fijación del huevo fecundado en la mucosa uterina». En contextos relacionados con establecer, organizar, pudieran funcionar como sinónimos.

En cierta ocasión, me referí al significado que tienen algunos nombres geográficos de América y expliqué que Haití, en lengua taína, quiere decir «tierra montañosa». Ese nombre también ha sido traducido como «tierra de altas montañas» o como «la montaña sobre el mar». Cuando en el siglo XVII, los franceses ocuparon la parte occidental de la La Española, la bautizaron Saint-Domingue; pero Dessalines retomó el nombre aborigen una vez alcanzada la independencia, en 1804 —recuerde que Haití fue la primera colonia del continente en independendizarse y la primera en erradicar la esclavitud; aunque luego la Francia de Napoleón le impondría una deuda tal que la pondría en el camino de convertirse en la nación más pobre de América.

Ya escribí acerca de sismo y seísmo como variantes de una misma palabra, ambas incluidas en el DRAE desde 1947. Hoy añado que terremoto es un sinónimo de ellas y que las tres se aplican a los movimientos telúricos causados por el desplazamiento de placas tectónicas en el interior del planeta. Las dos primeras provienen del griego seismos, «agitación, sacudida» y el tercero, del latín terraemotus, formado por terrae «tierra» y motus «movimiento»; aparece en el diccionario desde 1505. También se emplea como sinónimo temblor de tierra, del latín tremor terrae. Similar estructura tiene maremoto, del latín mare «mar» y motus «agitación violenta de las aguas del mar a consecuencia de una sacudida del fondo, que a veces se propaga hasta las costas dando lugar a inundaciones».

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