Noticias del español

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| María Luisa García Moreno
Periódico Granma, Cuba
Del 17 al 23 de octubre del 2008

EL ESPAÑOL NUESTRO: ERRORES SON ERRORES…

Un asiduo colaborador me llama la atención sobre la expresión niños sin amparo filial, que hemos usado habitualmente para referirnos a los menores que carecen de padres u otros adultos que los cuiden y se responsabilicen con ellos.


El adjetivo filial quiere decir «de los hijos», entonces amparo filial significa «amparo de los hijos», y no hay niños con hijos. Sería mucho más adecuado hablar de amparo parental —de los parientes— o familiar. Sí sería correcto, por ejemplo, hablar de ancianos sin amparo filial. Este error se halla bien enraizado entre nosotros, incluso, institucionalmente; sin embargo, no es más que un error.

La palabra ambages, del latín ambages, significa «rodeos de palabras» o «circunloquios», por ejemplo: «Habla sin ambages, dime lo que sea». También «Rodeos o caminos intrincados, como los de un laberinto». Se emplea en plural. Es casi la única palabra con esa terminación que se escribe con g. Su similar garaje, del francés garage, hace mucho, mucho fue asimilada por nuestra lengua y españolizada su grafía; por tanto, se ajusta a la regla y se escribe con j. Significa «local destinado a guardar automóviles» y «taller de reparación de vehículos».

Hay palabras como política, información, contenido, capacidad, periferia, calidad…, que cuando se aplican a unidades deben escribirse en singular y no en plural. Es preferible hablar del «contenido de un libro» y no de no «los contenidos…»; de «la política» y no de «las políticas»; son palabras que por su sentido dan una idea de generalidad. También las hay que, como sustantivos, se emplean siempre en plural: víveres, comestibles, afueras, alrededores, anales, nupcias, exequias, gárgaras, trizas, tinieblas, modales, vituallas, espejuelos y otras.

El Diccionario de la Real Academia Española (DRAE), de acuerdo con la tendencia a simplificar, recoge: cabaré —así sin la t— del francés cabaret, «lugar de esparcimiento donde se bebe y se baila y en el que se ofrecen espectáculos de variedades, habitualmente de noche»; carné, del francés carnet, «documento acreditativo que se expide a favor de una persona, provisto de su fotografía»; bisté o bistec, del inglés beefsteak, «lonja de carne de vaca o de puerco asada en parrilla o frita»; paté, del francés pâté, «pasta comestible, untable, hecha a base de carne o hígado, generalmente de cerdo o aves» y otros.

Según el Diccionario panhispánico de dudas, se ha extendido enormemente el uso figurado de a nivel de + sustantivo, así como el de a nivel + adjetivo. Ambas construcciones son admisibles siempre que en ellas la palabra nivel conserve de algún modo la noción de «altura» o de «categoría u orden jerárquico», lo cual ejemplifica el mencionado lexicón: «Han decidido establecer relaciones diplomáticas a nivel de embajada», «No existía un programa de rehabilitación a nivel nacional». Sin embargo, se rechaza el empleo de esta frase cuando no está presente ninguna de estas nociones y se usa, indebidamente, con los sentidos de «con respecto a», «en el ámbito de», «entre» o «en». Los cubanos abusamos de esta expresión y ello se vuelve monótono y repetido.

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