Noticias del español

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| María Luisa García Moreno
Gramma, Cuba
Julio del 2009

EL ESPAÑOL NUESTRO: EL LEXEMA DEMOS

Democracia, endemia (endémico, -a) —ya trabajadas aquí—, epidemia y pandemia son parientas muy cercanas, pues tienen como centro el lexema de origen griego demos, que significa 'pueblo, población'.


Según el DRAE, epidemia es la 'enfermedad que se propaga durante algún tiempo por un país, acometiendo simultáneamente a gran número de personas' mientras que pandemia, es una 'enfermedad epidémica que se extiende a muchos países o que ataca a casi todos los individuos de una localidad o región'. La diferencia entre uno y otro término está dada por su extensión geográfica.

No aparece en los diccionarios académicos versionar (cuyo participio sería versionado); aunque sí, en el muy presigioso Diccionario de María Moliner, donde se le define como: 'hacer una nueva versión de una obra de creación, por ejemplo, de una composición musical'. Esa inclusión significa, en buen español, que va camino de su aceptación, pese a resultar, como me dice un lector, malsonante.

El adverbio antes denota prioridad en el tiempo o en el espacio. Normalmente va seguido de un complemento precedido de la preposición de. En la lengua culta solo admite los cuantificadores cuanto, mucho, bastante o (un) poco. Según el Diccionario de uso del español, de María Moliner, son correctas las expresiones antes de nada y antes que nada, que significan 'lo primero o más importante de todo'. Otras expresiones comunes son: antes bien o antes al contrario, en las cuales equivale a sino que y cuanto antes, 'lo más pronto posible'.

Aparece en el DRAE la palabra glamour, 'encanto sensual que fascina'. Incluso, en el Vademécum de la Fundación del Español Urgente (Fundéu), la palabra aparece castellanizada como glamur y se precisa que también se acepta glamor, con sus respectivos derivados glamouroso, -a; glamuroso, -a y glamoroso, -a —de mayor uso en América—, 'que tiene glamour'. Entre sus sinónimos se hallan: atractivo, encanto, elegancia, hechizo, gracia y seducción.

Según el Léxico Mayor de Cuba, de Esteban Rodríguez Herrera, mambí significa 'insurrecto, rebelde, alzado, revolucionario'. Como se sabe, fue aplicado por los españoles a los cubanos alzados en armas o que conspiraban contra el régimen colonial. Aunque se desconoce su etimología, se supone de origen afroantillano. A Cuba llegó desde la República Dominicana, en boca de quienes vinieron a pelear contra España.

Su plural, de acuerdo con las normas del idioma, debería ser mambíes; pero los cubanos hemos asumido, tal y como lo usaban los propios libertadores, mambises, y así se ha quedado.

Aunque en español el orden de los elementos en la oración no está sujeto a normas, ese ordenamiento es factor indispensable para lograr la claridad y jerarquización de las ideas. Está claro que lo que se antepone será mejor captado que lo que se pospone y, además, es imprescindible cuidar de la relación entre los diferentes elementos. En el siguiente texto que me envía un lector: «[…] el descubrimiento de una enorme y misteriosa mancha de gas, de apariencia borrosa, bautizada con el nombre de Himiko, en honor a una legendaria reina japonesa que […] se remonta a los albores del cosmos y podría ser un antepasado de una galaxia […]». ¿Quién se remonta a los albores del cosmos? ¿la legendaria reina o la mancha de gas? Menos mal que la lógica ayuda, porque la redacción no.

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