Noticias del español

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María Luisa García Moreno

Granma, Cuba

Del 1 al 18 de junio del 2011

EL ESPAÑOL NUESTRO: DE MAESTRANZA…


El término maestranza se relaciona con maestrante, «cada uno de los caballeros de que se compone la maestranza». Procede de maestrar, verbo en desuso, que significa «amaestrar». Sin embargo, hoy maestrante —al menos en Cuba y en México, pues aún no ha sido aceptada— es la «persona que estudia una maestría y aspira al grado de máster o magíster»; como puede apreciarse en el siguiente titular de un periódico nuestro: «Maestrante mil del pedagógico Rubén Martínez Villena».


Lo he dicho muchas veces: el idioma es un organismo vivo, cuyas células —las palabras— nacen, se transforman y mueren. Para que una palabra sea aceptada, primero debe ser sistematizada por el uso. 

La palabra polución,  del latín pollutio, -onis, «contaminación intensa y dañina del agua o del aire, producida por los residuos de procesos industriales o biológicos», «efusión del semen» y, por extensión, «acto carnal» hasta 1970, solo aparecía en el DRAE con estas dos últimas acepciones y, por tanto, su empleo como sinónimo de contaminación ambiental es reciente. Se deriva de poluto, -a —participio pasivo en latín de polluere, «profanar, manchar»—, «sucio, inmundo». Una vez más, comprobamos que la lengua que hablamos evoluciona continuamente. 

Xenofobia, formada por los elementos compositivos de origen griego xeno-, «extranjero» y –fobia, «temor», es «odio, repugnancia u hostilidad hacia los extranjeros», tendencia racista y discriminatoria que con frecuencia se renueva en el convulso mundo en que vivimos. Xenofilia, aunque no aparece en ningún diccionario académico, está formada por dos elementos compositivos existentes en el idioma: xeno- y –filia; también de origen griego, significa «afición o amor a algo». Ese neologismo significa «amor al extranjero» y habría que usarlo en un contexto muy definido. 

Me llama la atención una compañera acerca de la forma en la que empleamos usualmente la palabra ortografía, del latín orthographia, y esta del griego, «conjunto de normas que regulan la escritura de una lengua» o «forma correcta de escribir respetando las normas de la ortografía». Como puede verse en la segunda acepción la palabra incluye en su significado la idea de la corrección a causa de que el elemento compositivo orto- significa precisamente «recto» o «correcto». Por tanto, decir que una persona tiene buena o correcta ortografía resulta una redundancia y expresar que la tiene mala es un absurdo. Debe decirse que tiene ortografía o que no la tiene. Por cierto, ¿sabía usted que  ortografía tiene varias acepciones relacionadas con la Geometría? Es también la «delineación del alzado de un edificio u otro objeto». En esta especialidad se emplean los términos ortografía degradada, ortografía en perspectiva, ortografía proyecta y ortografía geométrica.

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