Noticias del español

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| María Luisa García Moreno
Periódico Granma, Cuba
Del 1 al 15 de mayo del 2009

EL ESPAÑOL NUESTRO: CH (CHE) Y LL (ELLE)

Me preguntan cuántas letras tiene nuestro alfabeto. En realidad el número de letras no ha variado: son 29 y ello incluye la ch (che) y también la ll (elle), que son dígrafos o conjuntos de dos letras con un solo sonido, cuya escritura es indivisible. Cuando con ellos comienza un nombre propio o a inicio de un texto, es decir, al escribirlo con mayúscula, solo el primer elemento se pone en alta, por ejemplo: China.


Para el ordenamiento alfabético, la Academia sigue el alfabeto latino internacional, que no tiene en cuenta estos dígrafos —y entonces hay 27 entradas—; por eso, las palabras que comienzan con ellos no se agrupan aparte —como ocurre en los diccionarios impresos antes de 1994— sino en el sitio que les corresponde dentro de la c y de la l.

Muchos piensan que si un término no aparece en el diccionario no se puede usar… En realidad, hay que hallar un equilibrio entre lo normado y lo que se dice, teniendo en cuenta que las palabras van a los diccionarios luego que el uso las ha impuesto. Aunque los diccionarios académicos no recogen listado como sinónimo de lista, el prestigioso Diccionario del español de uso, de María Moliner, incluye en su tercera acepción: «lista, serie de nombres, datos, etc.» «La lengua se hace en la calle», ha afirmado Víctor García de la Concha, director de la Real Academia Española.

El término yunto, -a, del latín iunctus es un adjetivo y equivale a «junto». «Ir yuntos los surcos» es el ejemplo que aparece en el DRAE. Otras acepciones serían: «par de bueyes, mulas u otros animales que sirven en la labor del campo o en los acarreos», «yugada (espacio de tierra arada en un día)». Se considera un americanismo para Argentina, Cuba y Uruguay entendido como «pareja de personas, de aves o de otras cosas» y para Puerto Rico y Venezuela como «gemelo» (del puño de la camisa). También puede usársele como adverbio de modo: «Arar yunto».

Según los diccionarios académicos, se llama leísmo al empleo como complemento directo de las formas le, les, variantes del pronombre personal él, correspondientes al dativo illi, illis, caso de la declinación latina en el que se expresaba el complemento indirecto; por ello, la norma culta del español establece su uso para ejercer dicha función. En la oración: «A María la vieron cuando salía de la tienda.», el uso del pronombre personal la es correcto, mientras que su sustitución por le, sería un ejemplo de leísmo y, por supuesto, incorrecto. Sin embargo, debido a su extensión entre los hablantes se admite el uso de le en lugar de lo en función de complemento directo cuando el referente es masculino singular. De modo que son correctas oraciones como: «A Jorge le vieron cerca de tu casa» o «A Jorge lo vieron cerca de tu casa».

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