Noticias del español

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| María Luisa García Moreno
Periódico Granma, Cuba
Del 1 al 24 de diciembre del 2009

EL ESPAÑOL NUESTRO: BIOLOGÍA

Biología está formada por la unión de los elementos compositivos de origen griego -bio-, «vida», y -logía, «ciencia»: «ciencia que estudia la vida». En muchos casos, -bio- se emplea en un sentido histórico o espiritual, por ejemplo: biografía.


Para los griegos, la vida orgánica se expresaba con el término zoé, con el que en español se ha constituido zoología, limitada a la vida animal. Según Etimologías de Chile, lo que hoy llamamos biología debió haberse llamado zoología.

El elemento compositivo –bio- procede del griego «vida» y se refiere a aquello que ha sido producido por agentes exclusivamente naturales. Hoy se emplea como adjetivo en frases como, por ejemplo, cosmética bio. Palabras formadas con este elemento son: bioético, -a, «estudio de los aspectos éticos de las ciencias de la vida» o «científico que estudia los aspectos éticos…»; bioenergía; biogenética; biocombustible; biomédico, -a, «de la medicina, basada en los principios de la fisiología y la bioquímica»; biomolecular; biomórfico y también biopiratería, «apropiación ilegal de los recursos biológicos y genéticos de las poblaciones tradicionales» y bioterrorismo, «aquel en el que se emplean agentes biológicos para llevar a cabo ataques contra la población».

El término vida procede de vivo, del latín vïvus. Entre sus derivados se cuentan: vivero, vivaracho, viveza, vivito, avivar, vivir, vivaz, vividor, convivir, convivencia, revivir, sobrevivir, superviviente, vital, vitalidad y también víveres, vivienda, de vïvênda, «cosas en que o de que se ha de vivir», de donde procede el francés viande y su similar castellano vianda; viable, «que tiene condiciones de vida» y viabilidad. Compuestos de esta familia serían vitamina (vit + amoníaco, por creerse a principios del siglo xx que estas sustancias eran compuestos de ese gas) y vitamínico, vivíparo (viv + parêre, «parir».

Aunque –bio- también significa «vida», es de origen griego y eso explica la diferencia ortográfica.

A raíz del artículo Gazapos institucionalizados, los propios lectores me han enviado infinidad de ejemplos. ¿Hasta cuándo —pregunta uno de ellos— se va a mantener el nombre: Ministerio de la Industria Alimenticia? El término alimenticio, -a es adjetivo y significa «que tiene la propiedad de alimentar», mientras que alimentario, -a, también adjetivo, quiere decir «perteneciente o relativo a la alimentación» y se ajustaría mejor al nombre de este organismo estatal; incluso, el DRAE trae ese ejemplo: industria alimentaria.

La palabra desoxidante, «que desoxida o sirve para desoxidar» está formada por el prefijo des- + oxidante.

Me resultó curioso escuchar que, en cierta novela argentina, se empleó desinflamatorio para referirse a los medicamentos que se emplean con este fin. Nosotros hubiéramos dicho: antinflamatorio, con lo que se confirma el concepto de variante regional. Sin embargo, al consultar el Diccionario de la Real Academia Española (DRAE), observé que se da la primera forma como habitual en Cuba.

La x intervocálica tiene un doble sonido, que equivale poco más o menos a la combinación /ks/ o /gs/. Es precisamente ese doble sonido el que lleva a la mayoría de los linguistas a no separar la x intervocálica; por eso, se divide: exa-men, exhi-bir, exhor-tar —la h no importa—, éxi-to, nexo. Sin embargo, aunque gráficamente no se separe, fonéticamente sí y, al oído, el primer sonido se articula con la vocal que le precede y el segundo, con la que le sigue: /eg-sa-men/, /ék-si-to/. Es muy importante tener esto en cuenta, porque éxito, por ejemplo, es esdrújula y lleva tilde, aunque al dividir veamos solo dos sílabas.

En las palabras que llevan h intermedia, esta forma sílaba con la vocal que le sigue y no con la que le precede. Se divide: en-hies-to, ad-he-rir, al-ha-ja, etc.

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