Noticias del español

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| María Luisa García Moreno
Periódico Granma, Cuba
Del 18 al 30 de noviembre del 2008

EL ESPAÑOL NUESTRO: BALLET

Recientemente se celebró el 21 Festival Internacional de Ballet de La Habana en homenaje al 6O aniversario de nuestra compañía; hablemos, pues, de ballet, nombre que se da a la danza teatral desarrollada en Italia durante el renacimiento y cuya técnica consiste en posiciones y movimientos estilizados que conforman un sistema bien definido, aunque flexible.


También se aplica a la agrupación o compañía. Los pasos fueron denominados y codificados por primera vez en Francia; por ello, el francés es el lenguaje internacional del ballet; de ahí: adagio, arabesque, demi-plié, fouetté, grand jeté, partenaire, pas de deux y otras.

Una lectora me pide que trate de nuevo el tema del verbo haber como impersonal. Cuando digo «Hubo muchos participantes…», estamos en presencia de una oración unimembre, en la que el sujeto y el predicado están fundidos en un solo miembro, no hay, por tanto, un sujeto visible, participantes es el complemento directo. No hay ninguna razón para emplear el verbo en plural, puesto que este no tiene que concordar con el complemento. Si el verbo es impersonal se usa siempre en tercera persona del singular: hay, hubo, había, habría, habrá, haya o hubiera —según el tiempo y el modo— muchos participantes. Ahora, usado como auxiliar de la conjugación, se emplea en todas las personas, por ejemplo, en presente: yo he dicho, tú has dicho, él ha dicho, nosotros hemos dicho y ellos han dicho, pero en estos casos se aprecia claramente el sujeto.

Palíndromos, del griego palin, «otra vez, de nuevo» y dromos «carrera», son palabras que pueden leerse de izquierda a derecha o de derecha a izquierda con el mismo resultado, aunque sin tener en cuenta tildes ni espacios: reconocer; sometemos; somos; somos o no somos; se es; se es o no se es; yo soy; Anita lava la tina; sé verla al revés; la ruta natural; no deseo yo ese don; Eva usaba rimel y le miraba suave; yo dono rosas, oro no doy; amo la pacífica paloma; la moral, claro, mal; amad a la dama, dábale arroz a la zorra el abad. Escritores famosos de nuestro continente, como Augusto Monterroso (Guatemala, 1921-2003) y Julio Cortázar (Argentina, 1914-1984), practicaron el palíndromo. Las palabras terminadas en z, al formar el plural, cambian esta por c, así diremos: juez – jueces, vez – veces, nuez – nueces y también alférez – alféreces.

Por otra parte, en el Diccionario panhispánico de dudas, aparece recogida la voz máster, tomada del inglés master, que designa, en algunos países americanos, el grado universitario inmediatamente inferior al de doctor, así como a la persona que lo posee y también, cualquier curso de posgrado, orientado a la inserción laboral, y a la persona que lo realice. Con el mismo sentido, puede emplearse magíster, menos usual entre nosotros. El plural de máster es, en español, másteres.

Nuestra civilización, que no siempre mide las consecuencias de sus actos, a veces considera que una hoja de papel no vale nada e ignora el costo medioambiental de este bien tan necesario en la vida contemporánea. Por el contrario, los antiguos, que escribían sobre pergaminos y papiros, aprovechaban al máximo el material y, por eso, los copistas medievales escribían sobre pergaminos antiguos, en ocasiones, de enorme valor histórico, que borraban para reaprovecharlos. Se llaman palimpsestos —de palin (nuevamente) y psaoo (borrar)— esos escritos borrados, que fueron recuperados en el siglo XX mediante el uso de rayos ultravioleta; así se salvó parte de la Ilíada y Elementos de geometría, de Euclides.

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