Noticias del español

| María Luisa García MorenoPeriódico, Granma (Cuba)Del 1 al 12 de enero del 2013

El español nuestro: autorización

Me pide un lector que retome el tema del término autorizo, que no es un sustantivo sino una forma verbal y, sin embargo, se usa erróneamente en vez de autorización. Lo mismo que sucede cuando hablamos de un certifico (certificado) o cuando, en el aeropuerto de Lima, se lee «Recojo (recogida o recepción) de equipajes».

Emplear autorizo, certifico o recojo como sustantivos constituye un atentado al idioma y lo peor es que, en muchos casos, estos términos aparecen en documentos oficiales, sitios estatales o en voz y letra de los comunicadores.

Lo he dicho en otras ocasiones: para que una palabra sea incorporada a los diccionarios debe primero ser de uso común. El diccionario santifica lo que generalizaron los hablantes.  He podido hallar el término saltabilidad en numerosos trabajos y artículos especializados de deporte; aunque no en los diccionarios y glosarios que consulté.

Además, el término está perfectamente formado:  saltar + bilidad. Algún día hará su entrada formal a los diccionarios; pero mientras tanto, ¿cómo definir, por ejemplo, la extraordinaria capacidad de saltar de Mireyita Luis?: saltabilidad.

«¿Cómo exigir que los estudiantes tengan ortografía si a diario les enseñamos lo contrario?», comenta una preocupada lectora. Lo cierto es que los medios de comunicación y, en particular la TV,  divulgan muchísimos errores; los letreros informativos de las carreteras —«solo veo con acento el del aeropuerto JOSÉ MARTÍ que está a la entrada del hospital militar”, añade la lectora— y los que aparecen en las calles están llenos disparates, al igual que los nombres de diferentes instituciones. Que la sociedad es una gran escuela también vale en materia de ortografía: para bien y para mal.

Se denomina elipse a la curva que describe la Tierra en su trayectoria alrededor del Sol y, en general, cada astro con relación a su sistema local. Los griegos ignoraban que la trayectoria de la Tierra era elíptica; pensaban que era circular, lo que para ellos significaba que era perfecta. En Geometría es el «lugar de los puntos del plano cuya suma de distancias, a otros dos fijos llamados focos, es constante».

En cuanto al género, conviene distinguir tres categorías: a) sustantivos epicenos,  aquellos que tienen un solo género, masculino o femenino, y designan personas o seres animados de ambos sexos:  criatura, rata; b) sustantivos comunes en cuanto al género, que carecen de género propio y necesitan el artículo u otro determinante para diferenciar el sexo de la persona a la que aluden:  el periodista / la periodista, el cómplice / la cómplice, y c) sustantivos ambiguos que designan seres inanimados y pueden ir acompañados indistintamente por determinativos y adjetivos masculinos y femeninos: el dínamo (o dinamo) / la dínamo (o dinamo), el sartén / la sartén. 

Daniel Peter (1836-1919) fue el primero en hallar un método para hacer chocolote con leche, gracias a la combinación del cacao con la leche condensada, inventada siete años antes por Henri Nestlé. La creación del peter, dio un impulso definitivo a la industria chocolatera. Pero, como se desprende de lo anterior, no hay peter sin chocolate, de modo que peter de chocolate constituye una redundancia.

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