Noticias del español

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| María Luisa García Moreno
Periódico Granma, Cuba
Del 15 al 30 de abril del 2009

EL ESPAÑOL NUESTRO: AUTÓCTONO

Autóctono se aplica a los organismos naturales de un país, no introducidos ni naturalizados, sino indígenas o nativos […] cuya presencia no se debe a la intervención del hombre.


Según la doctora Ángela T. Leiva Sánchez, en su libro Las palmas en Cuba, a las especies autóctonas también se les puede denominar nativas. Cuando las autóctonas se encuentran restringidas solo a un territorio entonces se denominan endémicas. Sinónimos de autóctono son: natural, indígena nativo, originario, oriundo y aborigen. Según el tabloide Naturaleza geológica de Cuba (primera parte): «Especies indígenas son todas las que habitan en Cuba y llegaron acá por medios naturales, pero pudieran habitar en otros territorios […] las especies endémicas cubanas son aquellas especies indígenas que viven solamente en Cuba». Si no se protegen los organismos endémicos, su desaparición sería definitiva, pues no existen en otros lugares del planeta.

Una avispada lectora se percató de que dije que incluso era una preposición, aunque no está incluida en la lista que todos, como una cancioncilla, aprendemos de memoria en la escuela. Resulta interesante aclarar que el lingüista Manuel Seco, en su Diccionario de dudas de la lengua española (1967) añade cuatro preposiciones: excepto, incluso, mediante y salvo. Quizás no se incluyen habitualmente porque como se puede ver en la definición que copio del DRAE —«incluso, -a. (Del lat. inclusus). adj. Contenido dentro de una cosa, o que está implícito en ella. || 2. adv. m. Con inclusión, inclusivamente. || 3. prep. Hasta, aun.»—, incluso puede ser adjetivo, adverbio, preposición y hasta conjunción. Y, bueno, ¡claro! si aun equivale a incluso, equivale a su función.

Un deportista puede quedar a la zaga en una competencia; un país, en el desarrollo científico-técnico, porque zaga, del árabe saqah, significa «retaguardia», «parte trasera de algo», «último cuerpo de tropa en marcha», «jugador que va en último lugar»; por eso, zaguero, -a, es el jugador que ocupa la parte trasera de la cancha. Su homófono saga, del alemán Sage, se refiere a «cada una de las leyendas poéticas contenidas en las dos colecciones de primitivas tradiciones heroicas y mitológicas de la antigua Escandinavia» y, por extensión, a «todo relato novelesco que abarca las vicisitudes de dos o más generaciones de una familia».

Continúan saliendo a la luz nombres de profesiones en su versión femenina. Entre nosotros no resultan comunes fiscala y bombera; sin embargo, ambos aparecen en el Diccionario de la Real Academia Española. Claro, aunque no fuera así, para referirnos a una mujer que realiza una actividad, cuyo masculino emplea el sufijo -ero o su variante culta –ario, se admiten ambas terminaciones: -ero, -era; -ario, -aria. Del mismo modo, el diccionario académico en su vigésimo tercera edición, por ahora digital, recoge azafato, azafata como «persona —hombre o mujer— encargada de atender a los pasajeros a bordo de un avión, un tren, etc.»; «empleado de compañías de aviación, viajes, etc., que atiende al público en diversos servicios» y «persona que, contratada al efecto, ayuda a quienes participan en asambleas, congresos, etc.».

A veces ocurre que palabras que hoy no tienen ninguna relación entre sí, etimológicamente sí la tienen. Es el caso de los términos teatro, teoría y teorema, por ejemplo. La primera procede del griego théatron, derivado de theáomai, que significa «miro, contemplo» y tiene una raíz común con theöréö, «miro, contemplo, medito, examino, estudio», de donde procede teoría. Por su parte, teorema proviene del griego theörëma, «meditación, investigación». Como puede ver, son parientas muy cercanas, pues en todas está presente la idea de la contemplación y la meditación, del estudio y la reflexión.

Acerca de bochinche, me aclara un lector que en Sagua la Grande, en los años cincuenta, se empleaba buchinche como local muy pobre, pequeño o desvencijado, utilizado como vivienda o para la venta de café o alimentos ligeros. Comenta, además, que entonces existía cierta clasificación de estos locales y menciona chorrito, puesto de fritas —de churros o rositas de maíz—, timbiriche, fonda, tren de cantina, venduta y otros; algunos se usan, de otros ha desaparecido la realidad que lo sustentaba y están en «peligro de extinción». Se refiere también al término tienda, para la venta de productos alimenticios —bodega— o ropas, zapatos, electrodomésticos, juguetes… hoy sustituidos por mercado o, peor aún, por shoping, del inglés shopping.

De verbos se derivan insumo y detrimento. El primero procede del verbo insumir y significa «conjunto de bienes empleados en la producción de otros bienes», mientras que insumir, del latín insumere, es término usado en economía con el sentido de «emplear, invertir dinero».

Con la acepción de «quebranto», detrimento se deriva del latín detrimentum, «pérdida, perjuicio» y este del verbo deterere, «quitar rozando». De este verbo procede también detritus, castellanizado como detrito, «resultado de la descomposición de una masa sólida en partículas» y con uso, fundamentalmente, en geología y en medicina.

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