Noticias del español

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| María Luisa García Moreno
Periódico Granma, Cuba
Del 22 al 26 de septiembre del 2008

EL ESPAÑOL NUESTRO: AMENIZAR

Lectores vigilantes


Me llena de satisfacción la actitud vigilante de los lectores; por una de ellas supe que amerizar se dice también de un hidroavión o aparato astronáutico, que se posa en el mar; sin embargo, la amiga lectora se equivoca al pensar que este vocablo elimina a la palabra amarizar, con idéntica significación, al igual que amarar y acuatizar.


Me llama la atención el hecho de que en la extensa familia de palabras de mar, amerizar —procedente del francés amerizaje— sería la única con ese cambio de a en e.

La palabra pebetero —por la que me pregunta un lector—, procede de pebete y da nombre al recipiente usado para quemar perfumes especialmente el que tiene cubierta agujereada, como el que se acostumbra a usar en los templos, y también al recipiente en el que arde una llama ceremonial, ya sea en monumentos o la llama olímpica. En cada Olimpiada resulta una sensación el momento en que la llama, al fin y luego de un largo recorrido, se prende en el pebetero, preparado a tal fin.

Me consulta una lectora acerca de la frase o modo adverbial de hecho, cuyo empleo, según ella ha notado, se ha incrementado entre nosotros. Pudiera ser; confirmarlo, por supuesto, requeriría de una investigación. Sin embargo, no resulta nuevo: aparece en el Diccionario de autoridades en el año 1734. En el idioma —como en otras cosas—, cada época sienta sus normas. En el IV Congreso de la Lengua, realizado en Cartagena de Indias, se hizo un llamado a la reutilización de voces en desuso, para evitar «su extinción». En el Congresito, protagonizado por niños se definieron las diez palabras desempolvadas: ágape, «fiesta»; cántaro; chéchere, «algo viejo y deteriorado»; embeleco, «caprichito»; embrollo; menjurje; modorra; pipiolo; pañolón y güete, «contento con algo».

Algunos se preocupan por la frase, casi obligada en estos días, Gustav y Ike. En realidad, no me parece un problema puesto que los nombres de los ciclones están en inglés y la inicial de Ike, no se pronuncia /i/, sino /ai/; nadie lo dice de otra manera… La norma que exige sustituir la conjunción y por e, delante de vocablos que comiencen con i, pertenece al español y responde al interés de evitar la repetición del sonido; sería un error si usted es de quienes piensan que hay que españolizarlos y pronuncia /y Ike/ —/i I/—: eso sería un disparate… No obstante, si le preocupa, invierta la frase y diga Ike y Gustav; y si aún le preocupa el orden cronológico, escriba el Gustav y el Ike. Por suerte, el español nuestro es muy rico en recursos y capaz de satisfacer cualquier exigencia.

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