Noticias del español

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| María Luisa García Moreno
Periódico Granma, Cuba
Del 4 al 16 de febrero del 2009

EL ESPAÑOL NUESTRO: ACTOR Y ACTORA

Entre los añadidos y cambios de la vigésimo tercera edición del DRAE aparece en actor, la variante actora para definir al «participante en una acción o suceso», «demandante o acusador»; sin embargo, pese a la clara intención de incluir el femenino se mantienen como acepciones «hombre que interpreta un papel en el teatro, el cine, la radio la televisión» y «hombre que exagera o finge», cuando sería tan fácil sustituir hombre por persona.


En cuanto a acústico, -a, del griego, «oír», se separa el adjetivo, con sus diferentes acepciones, del sustantivo acústica, entendido como «parte de la física que trata de la producción, control, transmisión, recepción y audición de los sonidos, y también, por extensión, de los ultrasonidos» y como «característica de un recinto referida a la calidad de la recepción de los sonidos».

El elemento compositivo demo-, dem-, de origen griego, significa «pueblo» y con él se forman palabras como demoscopia, «estudio de las opiniones, aficiones y comportamiento humanos mediante sondeos de opinión», demosofía, «sabiduría popular o folclore», demografía «estudio estadístico de una colectividad humana» y democracia —gobierno del pueblo—, entre otros.

Ahora se ha puesto de moda, fundamentalmente en medios artísticos, la palabra demo, del inglés demo, acortamiento o apócope de demonstration, que significa «versión demostrativa de un programa informático o de una grabación musical utilizada con fines de promoción». Está ya aceptada por la Real Academia.

Me preguntan acerca de las licencias poéticas, que se emplean para construirs versos. La más común es la sinalefa, que no es más que el enlace entre una palabra terminada en vocal y otra que comience también con vocal. Están también la diéresis, la sinéresis y otras. Para ejemplificar la sinalefa, tomo versos de Almendro rojo con caballo blanco, del poeta cubano Ramón Luis Herrera: ¡Quien-fue-rau-nau-va-ca-le-ta/ pa-ra- vi-vir-jun-toal-mar/ o-yen-do-siem-preel-o-le-a-je/ can-tar,-can-tar-y- can-tar! («¡Quien fuera una uva caleta/ para vivir junto al mar/ oyendo siempre el oleaje/ cantar, cantar y can-tar!».)

Aunque prever y su parónimo proveer se derivan de ver, el primero se conjuga como ver y el segundo como leer, de ahí la doble e, solo para el último. Prever, del latín praevidere, significa «ver con anticipación», «conjeturar por algunas señales o indicios lo que ha de suceder» y «disponer o preparar medios contra futuras contingencias»; su participio es irregular: previsto. Proveer, del latín providere, «preparar lo necesario para un fin», «suministrar lo necesario o conveniente», «tramitar, resolver, dar salida a un negocio»; tiene dos participios, uno irregular: provisto y otro regular: proveído. La frase para mejor proveer es fórmula legal.

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