Noticias del español

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| María Luisa García Moreno
Granma, Cuba
1ro. al 12 de julio del 2010

EL ESPAÑOL NUESTRO: ACCEDER

Me escribe un lector acerca del verbo acceder, del latín accedere, «acercarse», cuyas acepciones según el DRAE son: «consentir en lo que alguien solicita o quiere», «ceder en el propio parecer, conviniendo con un dictamen o una idea de otro, o asociándose a un acuerdo», «entrar en un lugar o pasar a él», «tener acceso a una situación, condición o grado superiores —‘a algo inmaterial’, precisa el Panhispánico—».


Es intransitivo y se emplea seguido de la preposición a. Según este último lexicón, «en gran parte de América, especialmente en México y el área centroamericana, se ha extendido el uso del verbo transitivo accesar, del inglés to access, con el sentido de acceder (a información o datos contenidos en un sistema informático)», lo cual constituye un anglicismo innecesario.

Resulta curioso ver en el Nuevo Tesoro Lexigográfico de la Lengua Española (RAE) que la palabra gol (del inglés goal), se incorpora al diccionario académico en 1927, con la siguiente definición: «Meta término, hito», que, por supuesto, evoluciona con el tiempo. La vigésimo segunda edición precisa: «En el fútbol y otros deportes, entrada del balón en la portería» y añade algunos localismos. Pero la próxima edición, cuyos adelantos se publican en internet, incorpora otro localismo y, además, gol de oro, como «el que marca un equipo en la prórroga de un partido de fútbol que ha quedado empatado, y con el cual concluye el partido proclamándose vencedor».

Dos adjetivos procedentes de un mismo término no significan exactamente lo mismo y, de ser así, uno de ellos estaría sobrando: Meteórico, -a, significa «perteneciente o relativo a los meteoros» —meteoro o metéoro, que de ambas formas puede decirse, procede del latín meteorus, y este del griego, «elevado en el aire»—; se refiere a fenómenos atmosféricos, que pueden ser aéreos, como los vientos; acuosos, como la lluvia o la nieve; luminosos, como el arcoíris, y eléctricos, como el rayo. Por su parte, meteorológico, -a, del griego, quiere decir «perteneciente o relativo a la meteorología o a los meteoros». Recuerden que el elemento compositivo de origen griego -logía y su derivado –lógico, significa «tratado, estudio, ciencia». Algo similar ocurre, por ejemplo, con paterno y paternal, provinciano y provincial, musculoso y muscular, alimentario y alimenticio.

Del latín cïnque se deriva el número cinco y también quinto, que además de dar nombre al ordinal correspondiente, se relaciona con la acción de quintar, «sacar por suerte uno de cada cinco» o «sortear el destino de los que han de hacer el servicio militar», de donde procede la denominación de quintos con que se conocía a los reclutas españoles que habían tenido «la suerte» de venir a servir en el Ejército de Operaciones español en Cuba, obligados a pelear una guerra con la que nada tenían que ver. Quiniela —apuesta en la que se pronostican los resultados de los partidos de futbol, carreras de caballos y otras competiciones—; quintillizo —nacido de un parto de quíntuples—; quince, quincena y quincenal; quinquenio; quinientos, entre otros, son algunos de los miembros de esta familia.

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