Noticias del español

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María Luisa García Moreno

Granma, Cuba

3 al 10 de agosto del 2011

EL ESPAÑOL NUESTRO


Me pregunta una amiga correctora acerca de las normas para la división de palabras a final de renglón. Al respecto, debe precisarse que resulta conveniente evitar divisiones que generen fragmentos malsonantes (dis-puta, tentá-culo, pedo-filia); pero que bajo ningún concepto constituye un error separar a final de reglón de modo que el segundo fragmento constituya una palabra con sentido (sin-táctico, orí-genes, preten-dientes). Esto no es más que una exageración de personas en extremo preciosistas, y nada tiene que ver con las normas del idioma.


Más sobre la división a final de renglón: Dos o más vocales seguidas no deben separarse, independiente de que formen diptongo, triptongo (trai-/ción) o hiato (geo-/grafía). No debe dividirse: ra-/íces; aunque ortográficamente sea válido (ra-í-ces). Tampoco debe dejarse una vocal suelta (a-/gua), ni una h intercalada a inicio (co-/hete), pues las palabras que tienen h intermedia se separan a final de renglón como si esta letra no existiera. Los dígrafos ch, ll y rr son indivisibles (no-/che, ga-/llina, aba-/rrote); sin embargo, constituyen una excepción las palabras formadas por un elemento compositivo o prefijo: (hiper-/realismo). Las palabras prefijadas y compuestas pueden dividirse silábicamente o por sus componentes (de-/sactivar y des-/activar, hispa-/noamericano e hispano-/americano). Las siglas (ONU) y las abreviaturas (pp.) no deben dividirse a final de renglón; sí los acrónimos (ra-/dar, Unes-/co).  Las expresiones numéricas no deben separarse nunca a final de línea: Luis XV-/III, 300-/000 pesos.

 

Existen los verbos rumorear y rumorar. El primero significa “sonar vaga, sorda y continuadamente” y, además, “difundirse vagamente entre las gentes una noticia”, sentido con el que en América se emplea más rumorar, “correr un rumor entre las gentes”. Cuestión de variante o norma regional; pero tenga en cuenta que, en esa segunda acepción, puede decirse indistintamente se rumorea… o se rumora… ¡Claro!, yo siempre elijo nuestra variante.

Algo similar ocurre con valuar y valorar, verbos que comparten la acepción de “señalar el precio de algo”; aunque valorar significa, además, “reconocer, estimar o apreciar el valor o mérito de alguien o algo” y “valorizar” (“aumentar el valor de algo”).

 

Me envían un titular que reza así: “Se convierte la filial de Ciencias Médicas […] en unidad centenaria”. Al lector le preocupa el empleo del adjetivo, que se usa para referirse a un período de cien años; de modo que su empleo relacionado con alcanzar una meta de cien —en la noticia en cuestión, 103 donaciones de sangre— no es correcto.

El término filial, del latín filiālis, tiene dos acepciones: “perteneciente o relativo al hijo” y “dicho de una entidad: que depende de otra principal”, esta última puede apreciarse en el referido titular.

 

Con la nueva Ortografía de la lengua española, se continúa la castellanización de los extranjerismos incorporados a nuestro idioma y se prefiere la sustitución de j o g por y en palabras como banjo, judo, junior, manager, que ahora, en español, se escriben: banyo, yudo, yunior, mánayer. Se precisa además que resulta ajena a la ortografía del español la presencia de –y a final de palabra precedida de consonante; por lo tanto: curri, dandi, panti, penalti, sexi… y vale para los nombres familiares: Cati, Dani, Mari, Toni… Se define que los préstamos de otras lenguas deben adaptarse transformando la –y– en –i-: aimara, licra

 

Pregunta un asiduo colaborador acerca del término direccionar que encontró en un libro. Dicho verbo no aparece en ningún diccionario académico, ni siquiera en la próxima versión del DRAE; tampoco en los lexicones cubanos. Además, la Fundación del Español Urgente lo ha catalogado como un verbo innecesario, por cuanto dirigir significa justamente “guiar, llevar o encaminar en una dirección”. También innecesario resulta su pariente redireccionar. Sin embargo, aparece en el Larousse (1999) como un término informático: “proporcionar la dirección de un elemento situado en la memoria del ordenador”, y en el Vox (2009): “buscar una dirección de memoria interna o externa”, aunque no aparece en la Enciclopedia Informática.

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