Noticias del español

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| María Luisa García Moreno
Granma, Cuba
Del 1 al 15 de octubre del 2008

EL ESPAÑOL NUESTRO

Muchas personas me escriben criticando errores que han encontrado en este periódico o en otras publicaciones. Por lo general tienen razón y es responsabilidad de los comunicadores hacer un uso adecuado de su herramienta de trabajo: el idioma.


Solo espero que quienes se dedican a «cazar» los errores que se cometen en los diferentes medios que hacen uso de la lengua oral o escrita tengan en cuenta también los muchos aciertos y valoren —como dice el coordinador de la Fundación del Español Urgente, Alberto Gómez Font— «cuántas palabras y cuántas páginas de periódico, cuántas horas de noticiarios de radio y televisión hay que repasar para encontrar» cada gazapo.

Me reprochaba un lector que dijera que la palabra kilobyte no está aún aprobada, porque él la encontró en el Larousse. Primero, aunque muy prestigioso, este diccionario no es «académico», o sea de la Real Academia Española de la lengua. Segundo, si supiera cuántas palabras usamos cotidianamente y no están aprobadas: alien; antibélico, -a; archiconocido; audiolibro; balletómano; bla bla bla; científico-técnico, -a. Y que conste, los ejemplos escogidos no son de los más nuevecitos.

Lo he dicho varias veces: el idioma es un organismo vivo y cambiante… Recientemente, la Fundación del Español Urgente, organización que luego de muchos años de trabajo en pro del idioma ha conquistado una sólida autoridad, recomendó el empleo de aterrizar para referirse a «cualquier nave voladora que, tras una maniobra de descenso, se pose en tierra firme o sobre cualquier pista o superficie que sirva a tal fin», con lo cual asumió tierra como nombre común, equivalente a 'superficie, suelo' —incluida la de un portavión—, y no como el nombre propio del planeta. También criticó, con referencia a la llegada a Marte de la nave espacial Phoenix, el uso por algunos medios de comunicación de amartizar o amartizaje.

En medio de esta agitada temporada ciclónica, vale la pena referirnos al tema. La palabra ciclón, viene del inglés cyclone y este del griego kyklóö, que significa «doy vueltas», por los remolinos característicos de estos fenómenos tropicales; todos ellos se derivan, en última instancia, de ciclo, del griego kýklos y, por cierto, pertenecen a la misma familia que cíclope, palabra formada de la combinación de cyclops –öpis y öpos, «ojo», por el gran ojo circular del cíclope —¿tendrá que ver con el ojo del huracán?—. Huracán procede del taíno antillano hurakán; tormenta, del latín tormênta, «tormento», y temporal, del francés antiguo tormente, “desgracia”.

Se anunció el nombramiento de la primera mujer para el obispado de la iglesia anglicana y la Fundación del Español Urgente (Fundéu BBVA) considera que obispa es la forma más adecuada para hacer el femenino. Según explica el lingüista José Martínez de Sousa en su Diccionario de usos y dudas del español actual: «[…] en otras religiones existen mujeres consagradas a las que se da el nombre de obispas, palabra en principio correcta […]». Continúan creciendo los nombres femeninos relacionados con oficios, profesiones y cargos.

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