Noticias del español

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| María Luisa García Moreno
Granma, Cuba
Del 8 al 13 de octubre del 2007

EL ESPAÑOL NUESTRO

El nuevo Diccionario de uso del español de María Moliner, considerado uno de los más completos de la lengua española, presenta en su nueva edición alrededor de 12 000 nuevas entradas de un total de 94 000. Aunque tiene como referente el español que se habla en España, contiene numerosos americanismos y un vocabulario muy actual, relacionado con campos tan diferentes como la técnica, el ocio, la sexualidad, la política, la economía, las ciencias, la cultura y el deporte. Del lenguaje médico aparecen, por ejemplo, ébola, aromaterapia y digitopuntura. Define matrimonio como la «unión de una pareja humana», independiente del sexo de sus integrantes, e incorpora frases, tan de estos tiempos, como violencia de género.


Una nueva colección de la Biblioteca Familiar se encuentra a disposición de los cubanos en la red de bibliotecas públicas y escolares. La entrega incluye el Diccionario esencial de la lengua española —obra de especialistas del Instituto de Literatura y Lingüística—, una nueva edición del Diccionario de sinónimos y antónimos, de Saínz de Robles, y dos periolibros.

Esta entrega permitirá que el diccionario esté al alcance de todos: los escolares podrán enriquecer su vocabulario, lo que equivale a decir, enriquecer su pensamiento; los profesionales contarán con un arma imprescindible en el desarrollo de cualquier empeño humano. El diccionario resulta siempre una herramienta útil para todos, una muestra inequívoca de inteligencia y cultura.

El español, hablado por más de 400 millones de personas, es la tercera lengua más empleada en el mundo (después del chino y el inglés) y se ha convertido prácticamente en americana, pues nueve de cada diez hispanohablantes vivimos en este continente, tenemos este idioma como lengua materna y, por tanto, es parte de nuestra idiosincrasia y nacionalidad.

No es posible que tantas personas hablen del mismo modo; por eso, hoy se defiende el concepto de variantes regionales, como la cubana. Por ejemplo, ya ha sido aceptada en el Diccionario de la Real Academia Española (DRAE) la voz jama con la siguiente acepción: «coloq. Cuba y Nic. Alimento». Claro, su uso es muy coloquial y válido solo en un contexto familiar o amistoso. ¿Se imaginan esa palabrita en una reunión o evento formal?

Cada país hispanohablante tiene su propia norma o variante lingüística regional. Y ninguna de ellas es mejor que otra. Por ejemplo, la palabra video es de doble acentuación, puede pronunciarse indistintamente video o vídeo. En España la consideran esdrújula y dicen vídeo; pero en Cuba, acostumbramos a pronunciarla como llana. Algo similar ocurre con chófer / chofer, cóctel / coctel, que preferimos como agudas. De igual forma, coche, muy empleada en España, en Cuba nos remite a los tirados por caballos o al que usa el bebé y preferimos carro o auto para nombrar ese medio de transporte.

No hay por qué hacerse eco del español madrileño y olvidar nuestra propia variante.

No sé si se le ha ocurrido pensar por qué damos ese nombre y no otro a un objeto o fenómeno determinado. Sin embargo, resulta un tema interesante.

Por ejemplo, ¿sabe cómo surgió el término invadir? ¿No? Pues le cuento: en última instancia, esta palabra proviene del latín vadum, «vado». Su origen se remonta a la época en que el Imperio Romano, imperio al fin, se había extendido por buena parte de Europa, mientras que los pueblos sojuzgados –galos, germanos…– hacían la mayor resistencia posible a las bien entrenadas legiones romanas. Muchas veces ocurría que la frontera entre unos y otros contendientes eran los ríos y atravesar el vado para llegar a las aldeas era justamente invadir. Curioso ¿verdad?

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