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eltiempo.com, Colombia
Miércoles, 10 de febrero del 2010

EL ESPAÑOL GENERAL O ESTÁNDAR

¿Qué se entiende por español general o estándar? ¿Es importante la norma gramatical? ¿Tiene sentido hablar de corrección del lenguaje o corrección léxica?


En este escrito vamos a esbozar algunas respuestas. Partamos del hecho cierto de que la lengua evoluciona y cambia con el tiempo, y no es exactamente la misma en todas las circunstancias y lugares. Hay una diferencia entre lo que se habla y lo que se escribe: el habla es menos formal que la escritura. También hay diferencia entre lo que se llama habla coloquial, popular o vulgar y el español culto, especialmente el español culto escrito. Respecto al español «culto», existe la apreciación equivocada de que es la máxima expresión de la pureza idiomática en todos los sentidos.

Dos de las subdivisiones y manifestaciones del lenguaje son la gramática y la ortografía. La gramática se aplica tanto en la lengua hablada como en la escrita. La ortografía es exclusiva de la escritura.

La ortografía ha evolucionado, pero actualmente los cambios son mínimos durante la vida de un hablante del idioma español. Esto quiere decir que una persona que aprenda ortografía en sus años escolares, podrá mantenerse actualizado con poco esfuerzo durante el resto de su vida. En 1952 se instituyó por parte de la Academia la regla de los monosílabos. En 1999 se dispuso que las formas verbales con enclíticos se acentúen de acuerdo con las reglas generales de acentuación y se admitió que algunos monosílabos puedan escribirse con tilde en caso de que el hablante los considere bisílabos (guión / guion, crié / crie, truhán / truhan, etc.).

En algún momento, la Academia aclaró que las mayúsculas se tildan exactamente igual que las minúsculas, excepto en el caso de las siglas, las cuales no se tildan. En el 2005, la Academia dispuso que se escribiera membrecía en lugar de la grafía anterior membresía, desechó las escrituras exágono y exagonal para dejar solamente válidas hexágono y hexagonal y admitió que vía crucis también se pueda escribir como viacrucis. La Nueva gramática (2009) escribe con minúscula inicial los nombres de las disciplinas científicas, que antes se recomendaba escribir con mayúscula. En fin, como podemos ver, los cambios han sido pocos y casi que puntuales, pues la ortografía se encuentra en un estado básicamente consolidado.

La gramática se divide, principalmente, en descriptiva y normativa. La parte descriptiva estudia la morfología, es decir, la forma de las palabras y las diferentes clases de palabras que existen (sustantivos, adjetivos, verbos, adverbios, etc.). Se amplía con el tiempo porque los gramáticos profundizan cada vez más en las descripciones y clasificaciones, pero un hablante, nativo o no, puede utilizar perfectamente las diferentes clases de palabras sin tener mucho conocimiento formal del asunto. La gramática normativa es parte de la sintaxis, que se ocupa de la manera de combinar correctamente las palabras para construir frases y oraciones. Una parte de la sintaxis es natural para el hablante nativo, pero otra parte, llamada corrección gramatical, se basa en unas normas lógicas que el hablante debe aprender, pues generalmente no está en capacidad de deducir por su cuenta. La corrección gramatical es una materia que debe ser enseñada durante el ciclo escolar o universitario. Esta parte de la lengua no debería sufrir cambios, dado su carácter lógico.

La corrección léxica se refiere al uso correcto de las palabras (su forma correcta) o de expresiones cortas que se consideran castizas. Esta parte del idioma puede sufrir pequeños cambios, pero se mantiene esencialmente constante. Ejemplos de esto son: decir asequible o accesible, pero no accequible; apóstrofo en lugar de *apóstrofe; asir por los cabellos y no *asir de los cabellos; nadie, no *nadies, *naiden, *naide ni *naides; testarudo en lugar de *testaduro; muy bueno en lugar de *mucho muy bueno; excelente y no *muy excelente, etc.

Algunos de los usos considerados incorrectos se generalizan tanto que hacen su tránsito incluso al lenguaje culto tanto oral como escrito. Por ejemplo, en México está tan extendido el *mucho muy bueno que —ante mi consulta— la Academia Mexicana se demoró más de dos meses para dilucidar que era incorrecto en el español general o estándar.

Entonces, el mayor cambio es en las palabras nuevas provenientes de idiomas extranjeros y en las que hacen su tránsito al idioma culto desde el vulgar o coloquial, y las que se acuñan para designar los nombres de los nuevos inventos que va produciendo la tecnología o las nuevas realidades sociales o políticas. También existe la posibilidad de que palabras en desuso vuelvan a ponerse de moda e incorporarse plenamente al uso culto o incluso coloquial.

¿Cuál es el español estándar o general? Entendemos que es el español común al habla y a la escritura culta de todos los países hispanohablantes, que es correcto desde el punto de vista de la gramática normativa y la corrección léxica. El lenguaje de las diferentes áreas geográficas, países y regiones incluye palabras, expresiones, dichos, giros y construcciones adicionales que se consideran correctos en esas áreas.

El español estándar es el español mínimo que deben dominar todos los hispanohablantes; es el español que se debería enseñar en todos y cada uno de los países, sin perjuicio de que se enseñe el español adicional considerado localmente correcto en cada lugar. Una persona educada debería saber distinguir entre lo que corresponde al español común y lo que es de uso local o regional. Obviamente, la ortografía es la misma en todos los países y por tanto hace parte del español general.

La corrección gramatical es parte irrenunciable del español general. Las incorrecciones lógicas no se pueden aceptar ni siquiera si incurren en ellas personas o entidades consideradas cultas, pues la cultura es instrucción pero no necesariamente sabiduría. Entonces, el hecho de que un famoso escritor, un periódico prestigioso o un político de grandes ejecutorias —o incluso una mayoría de ellos— cometa incorrecciones gramaticales de lesa lógica no es motivo suficiente para declarar su incorporación al español estándar.

El lema original de la RAE es «limpia, fija y da esplendor» y su lema actual es «unidad en la diversidad». La palabra clave es «fija», o sea, da normas, porque si no fija no está limpiando ni dando esplendor, y la unidad en la diversidad corre el peligro de convertirse en una unidad en la mediocridad. La corrección gramatical, junto con la ortografía, es el eje y columna vertebral alrededor del cual debe articularse el español general.

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