Noticias del español

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| Vilma Castillo
revistazo.com, Honduras
Jueves, 12 de agosto del 2010

EL ESPAÑOL: FENÓMENO VIVO

Hace tres siglos, los hispanohablantes nos acostumbramos a someternos a una rígida norma lingüística dictada bajo el principio de autoridad, al punto de hoy, en pleno siglo XXI, muchos sienten la necesidad de que alguien les diga lo que está bien o está mal.


El castellano es en este punto diferente en otras lenguas, cuyos hablantes reconocen con mayor facilidad el hecho de que la lengua es un fenómeno vivo y cambiante y saben que la norma es apenas una tentativa de «aprehender» el idioma real hablado por las multitudes.

«Tengamos en cuenta la norma, usémosla como referencia, como modelo —que es lo que la palabra norma significó para Cicerón, para Horacio y para Plinio— pero al mismo movámonos al ritmo de las transformaciones de la sociedad, estemos atentos al cambio lingüístico, que siempre precederá a las normas, a las Academias y a los Diccionarios».

Dicho lo anterior, conozcamos el origen de las siguientes palabras, que de acuerdo a la norma, y que a propósito, son sinónimos de ésta, regla, pauta, patrón, modelo, canon, política, criterio, medida, (la que usted entienda mejor, pues siento esa necesidad de decirle que está bien decirlas o escribirlas) ya que no todos los hispanohablantes conocemos su significado.

España

La palabra griega Spanía se registra por primera vez en el siglo I a. de C., usada por el geógrafo Artemidoro de Éfeso como variante del griego Hispanía, que pasó al latín como Hispania. Por la misma época, ese nombre fue utilizado por Julio César, quien distinguía la Hispania Ulterior, más allá del Ebro, y la Hispania Citerior, al sur del río Ebro. Tras la unión de Castilla y Aragón por el casamiento de los Reyes Católicos, Hispania se empezó a afianzar como nombre del naciente país.

No se conoce con certeza el origen de la palabra. Se cree que puede provenir del púnico Isephanim, que en esa lengua, hablada por los fenicios de Cartago, significaba 'isla o costa de los conejos', porque este animal abundaba en Andalucía, donde los fenicios fundaron Cádiz, la ciudad más antigua de Occidente, hace tres mil años. En monedas romanas de la época de Adriano, España está representada como una señora sentada con un conejo a sus pies. Por otra parte, el poeta romano Cátulo llamó Cuniculosa Celtiberia a la Península Ibérica, algo así como 'Celtiberia, la Conejera'.

Sin embargo, hay quien afirma que el origen de la palabra es celta, basado en que la región de llanura de la Península Ibérica tiene forma parecida a la palma de la mano, span en lengua celta. Span se relaciona con el alemán Spann 'empeine del pie' y Spanne 'palmo' y con el inglés span 'palmo'.

Entre otros étimos considerados de menor credibilidad, cabe destacar el fenicio span, con el significado de 'oculto, escondido' porque se piensa que span se deriva del hebreo xaphano 'ocultar', y España era un país lejano y escondido, cercano a los confines del mundo.

PULPO

Desde un acuario de Alemania, un pulpo con supuestos poderes adivinatorios ha concitado la atención de la opinión pública mundial prediciendo resultados de partidos de fútbol, aunque el autor de estas líneas coincide con el escritor Eduardo Galeano en que probablemente «este pulpo sea un corrupto».

De todas maneras, tal vez valga la pena recordar que la palabra pulpo, que se registra en español por lo menos desde el siglo XIV, proviene del latín polypus, palabra formada a partir del griego polloi (muchos) y podes (pies), de modo que un ciempiés también podría haber sido un pulpo, o una araña, que tiene ocho patas, pero, bueno, eso no ocurrió.

Corominas supone que la o de polypus se convirtió en u por efecto de un fenómeno dialectal que se verifica en ciertas hablas del norte de España.

Cabe mencionar que la palabra latina le dio también al español la voz pólipo, que designa «un tumor pediculado, benigno, que se forma y crece en las mucosas y que, en ciertos casos puede evolucionar hacia la malignidad». También hay un celenterado que lleva el nombre de pólipo y, finalmente, el diccionario afirma que a los pulpos también se les puede llamar pólipos, aunque esto último parece una ocurrencia que sólo puede estar en la colección de antigüedades del DRAE, un diccionario que debería ser de uso.

Aprendamos los latinismos de hoy

mendacem memorem esse oportet

«El mentiroso necesita tener buena memoria». Quintiliano

vincere scis, Hannibal, victoria uti nescis

«Sabes vencer, Aníbal, pero no sabes aprovechar tu victoria». Frase atribuida por Tito Livio a un lugarteniente de Aníbal, tras la victoria de Cannas, cuando el general cartaginés no quiso seguir avanzando sobre Roma.

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