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Redacción Bogotá

www.eltiempo.com

Miércoles, 21 de marzo del 2012

El escritor Andrés Ospina lanzó el ‘Bogotálogo’, un diccionario de expresiones y términos bogotanos.


Achajuanado, burundanga, transmilleno y hembro son apenas una muestra minúscula de las 4.000 palabras del Bogotálogo.


 La obra fue presentada en la noche de este miércoles en la biblioteca del Gimnasio Moderno por reconocidos hombres de letras y del periodismo, como Alonso Sánchez Baute, Gonzalo Mallarino, Federico Diazgranados y Eduardo Arias.

 

El diccionario es el trabajo de recolección de palabras y dichos populares que durante tres años realizó Ospina.

 

«Los terminos de 400 años y en desuso los investigué en documentos que encontré en la Biblioteca Nacional», cuenta el autor, quien asegura que para conseguir la otra parte del material realizó cerca de 400 entrevistas a ciudadanos entre los 5 y los 98 años.

 

En estos encuentros —cuenta Ospina— salieron expresiones antiguas como: en el tiempo del ruido o vaya y quéjese con el mono de la Pila, dichos que hacen referencia a un extraño ruido que pudo ser producto de un temblor sucedido a principios del siglo XX y a una cualidad que le atribuían a una famosa escultura, respectivamente.

 

En sus expediciones por Bogotá en busca de palabras, Ospina acudió a un hombre señalado de cometer algunos hurtos. El personaje le contó que en la calle un maduro no era un plátano sino un cigarrillo de bazuco y marihuana.

 

«También me dijo que entre los delincuentes, los policías eran conocidos bajo el nombre de 'Mario», relata Ospina, autor de otro libro: Bogotá retroactiva.

 

Pedro Medina Avendaño, padre de la letra del himno de Bogotá, también fue pieza clave en el Bogotálogo.

 

El músico le regaló a Ospina el termino altozano, palabra utilizada en antaño para referirse al atrio de la Catedral Primada. La obra está dividida en dos volúmenes y fue el proyecto ganador de la convocatoria Ciudad y Patrimonio 2009 de la Secretaría de Cultura de Bogotá.

 

Los libros contienen abundante contenido fotográfico que ilustra los términos y expresiones y material nuevo del fotógrafo Carlos Hernández Llamas. Además, cuenta con ilustraciones de Laura Peralta y el prólogo es de Eduardo Arias.

 

«El objetivo del Bogotálogo es dejar testimonio de cómo se habla en Bogotá. Que las palabras no se mueran», señala Ospina, quien aprovecha para confesar que Chapinero, su barrio, es su palabra favorita: «Evoca muchos recuerdos», remata el escritor.

 

Así se habla en Bogotá

 

Achajuanado: fatigado, sofocado y diezmado por el efecto del calor.

 

Descalzurriao: dícese de quien lleva sus pantalones por debajo de la cintura.

 

Mozo: mancebo que en el marco de una infidelidad hace las veces de amante.

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